Dedicamos unas horas de una lluviosa mañana dominical a visitar el interesante Aran Park.
La dirección es la siguiente:
ARAN PARK - PARQUE DE FAUNA
Carretera del puerto del Portilhon
25550 Bossòst, España
Tel. : +34 973 929 006
+34 653 898 805
Permanece abierto de abril a noviembre. En principio es accesible para todos, incluso con cochecitos de bebé, pero hay tramos un poco complicados y en fuerte pendiente. Cuesta 15 euros por persona. Si va un menor de 3 a 12 años el precio son 11 euros. Hay reducciones para grupos de más de 20 personas pero no para mayores de 65 años.
El parque ocupa 20 ha. Los animales, autóctonos de la zona, están en semilibertad. No es raro que un rebeco pase por el camino. Se recomienda llevar prismáticos para ver de cerca a algunos animales.

Creíamos que ir un día de lluvia sería malo para ver algo pero no, todo lo contrario. Al estar fresco, había muchísimos a la vista.
En la entrada se te facilita un plano que señala dónde está cada animal y el recorrido aconsejado. Nadie impide que te quedes el tiempo que quieras aunque ellos aconsejan unas 2 horas.
Los animales que podemos ver son las nutrias, marmotas, urogallos, osos pardos, lobos normales y blancos, linces, buitres, ciervos, íbices, muflones, gamos, corzos y rebecos. Además, hay una minigranja con conejos, asnos o cabras. En todos los espacios hay paneles explicativos. En la página web también hay un mapa interactivo y explicaciones sobre las diferentes especies.
Los animales disponen de muchísimo espacio. En algunas zonas parece que te adentres en un bosque.
Al entrar nos vamos hacia la derecha. Hay un camino recomendado. Pasamos por el recinto de las nutrias aunque no se ve ninguna y seguimos por una pasarela. Los buitres están alejados, dos posados sobre un tronco, muy juntos, así que seguimos hasta los ciervos. Y en su zona vemos muchos, muchísimos, algunos machos con enormes cornamentas. Por cierto, los buitres están sueltos y podrían venir hacia nosotros si quisieran. De hecho un poco más tarde estaban junto al camino.

Ascendemos un poco para encontrarnos con los íbices. Los íbices son cabras pirenaicas, montesas, con cuernos enormes. Viven en territorios de gran altitud y escarpados. Hay una cría.
Junto a ellas están los muflones, que se dejan ver poco.
Seguimos viendo a los ciervos, ahora desde otro ángulo, y nos adentramos en territorio de los gamos, también con grandes cuernas y manchas blancas sobre el pelaje rojizo.
Algunos corzos están sueltos pero no se acercan. Tienen miedo. Un rebeco se acerca a su territorio e intenta coger algo de comida. También va libre, igual que algunos gamos.

Pasamos por la minigranja y llegamos a una zona de picnic con mesas y un quiosco donde comprar algo. Más allá, lo más esperado. Llegamos al recinto de los osos. Siempre es un placer ver a esos enormes animales. Hay dos, uno más activo que otro.

Muy sencillo resultó también ver a los lobos. Había un grupo de cinco o seis acostados todos juntos y alguno de paseo.

Como de paseo estaba también el siempre difícil de ver lince.
Paseaban igualmente los bonitos lobos blancos. Vimos una pareja.
Un animal casi tan raro de ver en libertad o semilibertad como el lince es el urogallo. En una jaula había un ejemplar. Y siempre resulta agradable contemplar a las graciosas marmotas.

Antes de salir visitamos el museo y finalmente la tienda, donde compramos algún recuerdo.