POSITANO
Quien no vio una foto de Positano con sus casas de colores encimadas en la ladera del monte que termina en el mar, o de su playa, bueno, todo lo que vi antes de ir se quedó corto cuando estuve ahí, lo mismo en el resto de la Costa Amalfitana, todo tan precioso que a pesar del esfuerzo de sus subidas y escaleras uno no quiere irse.

Las vistas desde la playa del mar de un color increíble, de las casas en las alturas y de la cúpula de la catedral en la ciudad, no hay cámara que supere lo que ven nuestros ojos.

Lo que más me gusto es que pudimos darnos el lujo de caminar a nuestro ritmo por esas calles divinas, con comercios de cerámicas, yo me hubiera llevado una mesa de jardín con patas de hierro y mesa de cerámica pintada que me enamoro, lástima que era algo pesada, no entraba en la valija y estaba absolutamente fuera de mi presupuesto. Recuerdo que en una callecita de esas pedí permiso en un hotel para entrar hasta el balcón que se veía desde la recepción para poder sacarle una foto a las vistas del mar que eran espectaculares enmarcadas en macetones de limoneros del lugar.

PRAIANO
Desde Positano fuimos caminando por el costado de la ruta hasta Praiano, otro lugar bellísimo por sus vistas, pongo una foto de las vistas desde uno de los miradores de la ruta

En esta caminata el mediodía nos encontró caminando a pleno rayo de sol por la ruta y lo único que encontramos para almorzar fue un bodegón, 3 mesas, dos con parroquianos y una con nosotras, no tengo idea que comimos, pero si estoy segura que era muy rico porque fue el comentario del viaje.
Su Catedral a pesar de no ser la más conocida de la zona es bellísima
