A la mañana dejamos el hotel, fuimos en tranvía a la estación de trenes de Estrasburgo, en tren hasta la estación de Offenburg, ya en Alemania, y ahí otro tren hasta Gengenbach que será nuestra base en Selva Negra para recorrer en tren desde ahí Baden-Baden, Monte Merkur y Friburgo. Dicho así parece mucho viaje pero no lo es, el tren de Estrasburgo a Offenburg tarda aproximadamente 30 minutos y el de Offenburg a Gengenbach sólo 8 minutos.
Cuando nos bajamos en la estación de Gengenbach, que es super chiquitita, ni personal de venta de billetes tiene, preguntamos para llegar hasta el hotel, que según el mapa que llevaba estaba sólo a unas 5 cuadras, las primeras 3 fueron normales pero las últimas dos que, cuando preguntamos nos dijeron que teníamos que tomar, eran de empedrado y en parte cuesta arriba. Imagínense, dos adultas mayores que miden 1,50 metros cada una, arrastrando, cada una, cuesta arriba por el empedrado, una valija de 20 kilos, bolso de mano y cartera. Una de las cosas más cansadoras que nos tocó hacer en este viaje. Por supuesto, había un camino mucho más fácil que fue el que tomamos cuando nos fuimos.

Gengenbach es un pueblito chiquito pero muy pintoresco. Aquí se rodaron los exteriores de la película Charlie y la Fábrica de Chocolate de Tim Burton.

Nos alojamos en el Hotel y Restaurante Reichsstadt, que tiene unos rincones muy románticos, muy recomendable para ir en pareja (no con la esposa precisamente), porque a las dos nos dio la misma impresión, un hotel de “trampa” como decimos en nuestro país. La habitación que nos asignaron nos dejó sin aliento, parecía una suite, teníamos nuestro propio balcón y el baño era gigante con bañera de hidromasaje y ducha, todo muy elegantemente decorado y con unas vistas increíbles.

La elección de Gengenbach como base para conocer algo de Selva Negra fue porque en este pueblo, como en otros de la región, el hotel al registrarte te entrega en forma gratuita la KONUS, una tarjeta de transporte que te permite tomar cualquier medio de transporte dentro de la Selva Negra sin costo, y porque leí en este foro que el pueblo era encantador. La decisión fue todo un acierto, ir y venir en trenes, tranvías y buses sin pagar es fantástico, si pasa el inspector muestras la tarjeta y ningún problema.
El pueblo es tan pequeñito que durante la mañana lo recorrimos completo, pero tiene rincones realmente encantadores, en una esquina un balcón con “el gordo y el flaco” sentados en un banco de plaza, un aljibe a la vuela de la esquina

La plaza central del pueblo con las antiguas puertas de entrada y que justo cuando fuimos tenían montada una feria de comestibles muy variada me pareció preciosa y un lugar encantador para sentarse en la cafetería de la esquina a tomar algo.

Así que después de almorzar decidimos estrenar tarjeta e irnos a conocer Offenburg ya que a la mañana sólo habíamos cambiado de tren. Fue un error, deberíamos haber aprovechado para tomarnos unas horas de descanso en la preciosa terraza del hotel o en nuestro propio balcón, porque Offenburg como ciudad no nos gustó para nada. Lo único positivo fue que en la estación de tren pudimos preguntar por los horarios de los trenes para ir los días siguientes a los lugares que queríamos conocer, la atención fue magnífica y hasta nos dieron impresos todos los recorridos, perfecto.
Volvimos enseguida, dimos otra vuelta por el centro de Gengenbach, entramos a la iglesia muy bonita, que dicho sea de paso tiene un jardín hermoso y a descansar.
