Me enamoré de Heidelberg. Salimos de Gengenbach en tren a Offenburg, cambio de tren hacia Heidelberg y bus hasta el Viejo Puente que nos quedaba cerca del hotel donde teníamos reserva, Hotel Kulturbrauerei, habitación no muy moderna, bastante pequeña, buen baño, con mucho ruido que venía del restaurante del hotel.

La ciudad es hermosa, muchos restaurantes, pastelerías, heladerías, la calle comercial muy larga, iglesias, universidad, catedral, el rio, el Camino de los Filósofos y por supuesto el castillo que es la joya de la ciudad
Ese día caminamos a lo largo de toda su calle comercial, entramos en sus iglesias, paseamos por sus calles, fuimos hasta la universidad, entramos en una tienda que vende productos de navidad todo el año, bellísima con un árbol de navidad gigante hermosísimo, en la que te quisieras comprar todo lo que exponen. Me gustó mucho esta ciudad.

El día siguiente el planning del día era ir al castillo por la mañana, y por la tarde cruzar el Viejo Puente y hacer el Camino de los Filósofos. Para subir al castillo se puede tomar un funicular que sale de la Karlplatz, el precio incluye el funicular, la entrada al castillo, al barril de vino (que dicen que es el más grande) y el museo de la farmacia.

El castillo esta reconstruido en parte, no se entra a las habitaciones, al menos no con la entrada que nosotras sacamos, aun así es muy bonito y el barril gigante de madera es una verdadera curiosidad, el museo de la farmacia me encantó. La foto que pongo es del Castillo visto desde sus jardines.

Pero para mí lo mejor fue el jardín del castillo, un paseo bellísimo, lindas fuentes y con unas vistas que te dejan sin aliento.

No podía parar de sacar fotos. Se ve el castillo desde muchos de sus ángulos y hacia abajo la ciudad entera, la iglesia, el río, el puente, la otra orilla con construcciones mucho más modernas. Espectacular. Y el jardín en sí mismo también es muy bonito.
A la tarde cruzamos el puente, que también tiene unas vistas muy bonitas, con la intención de hacer todo el recorrido del Camino de los Filósofos. Habíamos leído que las vistas desde el camino eran increíbles y que no era difícil de hacer. Error. El camino si es difícil, en subida constante, en suelo de empedrado, es mucho más largo de lo que esperábamos, hasta el primer mirador prácticamente no hay vistas y para colmo hacía mucho calor y el sol nos caía como rayo. Llegamos hasta el primer mirador y tiramos la toalla, nos era imposible seguir adelante. Sacamos las fotos de rigor porque la vista sí que era espectacular desde ese punto, me imagino lo lindo que se vería desde arriba, y volvimos sobre nuestros pasos.

Recorrimos nuevamente la calle principal y medio muertas de cansancio nos fuimos al hotel a descansar y prepararnos para la partida de mañana que cambiábamos de país.