La Puerta de Oro. En tiempos del Emperador, solo él y su familia podían usarla.

Por último la Puerta de Plata donde se ubican cantidad de puestos callejeros de venta de recuerdos, que fue donde compramos nosotras bolsitas con lavanda e imanes bonitos con forma de regadera dibujada y con una ramita de lavanda y alguna otra cosita bonita y barata. Ahí pueden verse los arcos de la muralla original y restos de las torres de defensa.

En nuestras caminatas por la ciudad pasamos por el Teatro Nacional de Split edificio muy bonito que sólo vimos por fuera.

Split es además una de las ciudades del Adriático que mejores playas tiene, según dicen, porque nosotras no hemos ido a ninguna. Nuestra intención era probar las aguas de ese mar en la Isla de Hvar a la que finalmente no fuimos porque no nos coincidían los horarios de los catamaranes para ir y volver en el día, por lo tanto nos quedamos con las ganas. Cambiamos los planes y en lugar de ir a la playa fuimos a conocer Trogir un pueblo cercano y muy bonito.