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Oeste y centro: Arena y ceniza
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Oeste y centro: Arena y ceniza ✏️ Diarios de Viajes de Islandia Islandia

27 de julio. El día amanece soleado para contrastar con lo que tuvimos ayer. Nos preparamos y salimos de la guesthouse para buscar algún sitio para desayunar. Lo único que encontramos es un Kjorbudin en la gasolinera N1 del pueblo: supermercado...

Josep7778 Autor: Fecha creación:

Diario: Iceland 2021-Las fuerzas de la naturaleza Puntuación: 5 - 14 votos

- Localización: Islandia Islandia
Casi 3 semanas por la isla dominada por los elementos
27 de julio

El día amanece soleado para contrastar con lo que tuvimos ayer. Nos preparamos y salimos de la guesthouse para buscar algún sitio para desayunar. Lo único que encontramos es un Kjorbudin en la gasolinera N1 del pueblo: supermercado más pseudo-cafetería. El supermercado está en funcionamiento, pero la cafetería parece cerrada, todas las mesas tienen las sillas puestas encima. La parte de bollería y panadería se encuentra justo antes de la entrada al supermercado, junto con una máquina de café tipo Nespresso para la que hay que pagar los vasos en la caja, junto con la bollería escogida. Nos cogemos unos croissants variados y una par de cafés con leche, pagamos cerca de 2000 ISK, y nos plantamos en una de las mesas de la cafetería a desayunar sin que nadie nos diga que no se puede. Detrás nuestro otras 2 parejas siguen nuestros pasos, ocupando más de la mitad de la oferta...
Cuando acabamos de desayunar, queremos poner gasolina, pero tras las experiencias en las N1, buscamos una alternativa. Por suerte, Grundarfjordur también dispone de una Orkan a la salida este del pueblo, apenas a 500 metros de la N1. Llenamos el depósito (5200 ISK) y nos ponemos en marcha, atravesando el pueblo de nuevo, con la mente en Kirkjufelfoss, cuyo aparcamiento, como era de esperar, está abarrotado. Nos lo tomaremos con calma, esperando encontrar un hueco en buena posición para el trípode y deambulando por el camino que baja desde el aparcamiento hasta el nivel más bajo de las cascadas, tratando de no molestar a las decenas de fotógrafos inmortalizando la montaña. Después de más de hora y media de ir de un lado a otro, plantando el trípode y fotografiando desde muchos ángulos, decidimos que ya es suficiente: alguna cosa decente saldrá de las más de 50 pruebas hechas.


Volvemos al coche y vemos a un chaval volando un dron hacia la montaña a pesar de la prohibición escrita claramente a la entrada. No hay nadie vigilando, como en todos los sitios en los que hemos estado: la manera de pensar de los islandeses es que todo el mundo va a hacer lo correcto o lo permitido. Aunque la mayoría de los turistas o locales cumplen con esta filosofía, siempre hay alguno que se cree estar por encima de las normas, como en esta ocasión o alguna que ya veremos más adelante. Cada uno con su conciencia, no?
Seguimos la 54 en dirección oeste hasta adentrarnos en el extremo de la península de Snaefellsness, allí la carretera se desdobla, siguiendo hacia el sur (por donde vinimos ayer noche), y siguiendo más al oeste y rodeando la totalidad de la península como la carretera 574, que es la que seguimos nosotros de momento. A poco de haber abandonado la 54, nos paramos en Olafsvik a comer, en el restaurante Sker (www.skerrestaurant.is/), bastante bueno. Comimos un plato de pasta muy completo cada uno por unos 8000 ISK.
Seguimos por la 574 hasta dar con Svodufoss (www.world-of-waterfalls.com/ ...svodufoss/) , que sólo logramos ver de lejos, pues el mirador está situado en una pradera en el lado opuesto de un riachuelo y para llegar hasta la cascada deberíamos atravesarlo y no estamos por la labor.


Siguiendo la costa, llegamos a Hellissandur, tras una brevísima parada para sacar un par de fotos de la iglesia Ingjaldsholl (guidetoiceland.is/ ...st-iceland) , la iglesia de hormigón más antigua de Islandia, con el volcán Snaefells al fondo. Construida en 1903, los islandeses alardean que fue la primera iglesia en el mundo construida en hormigón. Por cierto, el volcán Snaefells es el punto de entrada para ir al centro de la tierra según la novela de Julio Verne (y seguramente en las adaptaciones cinematográficas de la misma).
En el pueblo de Hellissandur hay un museo marítimo que tal vez hubiera valido la pena, pero nos lo encontramos cerrado (themaritimemuseumhellissandi.business.site/ ...m=referral), y nos conformamos con sacar una foto desde la valla de las casas con el tejado completamente cubierto por hierba, muy típico de los países nórdicos.


Después de la breve parada, continuamos bordeando la península hasta estar justo entre el Snaefellsjokull y el mar, en el pequeño cráter Saxholl (www.west.is/en/place/saxholl-crater), al que también se puede acceder hasta la cima por una escalera metálica construida subiendo por una de las laderas. Es más bien una rampa con escalones, pero se hace larga, y sopla un viento en contra que dificulta aún más la ascensión. Por suerte, no es muy alto y llegamos arriba rápidamente. El viento en la cima aún es peor, por lo que nos damos prisa en echar un vistazo a las magníficas vistas de los campos que rodean al cráter, llenos de fragmentos de roca volcánica, y por el otro lado, podemos observar el glaciar que se forma en el Snaefells, que nos parece muy cercano, aunque debe encontrarse a un par de kms al otro lado de la carretera.


Un poco más al sur, vemos un apartadero con unas magníficas vistas del Snaefells, y nos detenemos un ratito a contemplarlo. La vista es tan apacible que nos quedamos dormidos un ratito frente al volcán, en el interior del coche arrullados por el viento y los coches que pasan por la carretera, apenas unos metros detrás de donde hemos aparcado.
Al cabo de 20 minutos y con energía renovada, proseguimos un poco más hasta encontrar el desvío de Djupalonssandur (www.islandia.com/djupalonssandur), una playa de arena negra (para variar), con los restos esparcidos de un barco pesquero británico embarrancado en 1948. El pedazo de mayor tamaño de dichos restos es apenas mayor que el motor de un coche, para que os hagáis a la idea.
Para llegar al aparcamiento, hay que recorrer unos centenares de metros por un camino de tierra hasta encontrar la aglomeración de automóviles que marca el fin del camino, justo delante de unos rudimentarios servicios. Tenemos mucha suerte de encontrar un hueco para aparcar y poder bajar a estirar las piernas y pasear hasta el mar por la negra arena. Allí descansamos un poco más, disfrutamos de la tarde tranquila que ha quedado, con algo de sol y sin nada de viento; recolectamos algunos pedruscos negros para poner en la terraza de casa y hacemos volar un ratito el dron sobre la playa, sobre el agua, hasta los arrecifes que hay un poco más al norte...Relajación máxima. Hay que ir con mucho cuidado con los restos del naufragio, pues todos los pedazos de metal que están desperdigados por la arena están afiladísimos y muy oxidados.
El camino desde el aparcamiento hasta la playa pasa, cómo no, por un pequeño laberinto de roca volcánica con formaciones muy curiosas, entre las que se han formado un par de pequeñas charcas, a unos 100 metros del mar. En uno de los rincones del laberinto, una serie de rocas de distinto tamaño ponen a prueba a los forzudos que pasan por allí, pues un cartel indica que, años atrás, según qué medida de roca podías levantar, te contrataban para faenar en los barcos de la zona.




A menos de 1 km del desvío de Djupalonssandur, se encuentra la famosa cueva Vantshellir (www.summitguides.is/ ...cave-op1r6) , a la que se puede acceder al interior y descender por una escalera de caracol hasta sus profundidades. Tenemos la mala suerte de que aún no han inaugurado la temporada, faltan un par de días para ello, y nos quedamos con las ganas de hacer un poco de espeleología. Seguimos camino hasta llegar, apenas un par de kms más adelante a la zona de Londrangar (hiticeland.com/ ...-peninsula), con sus gigantescas formaciones rocosas al borde del océano. Para llegar a ellas, aparcamos en el centro de visitantes y tenemos un paseo de hora y pico entre ir y volver, pasando al lado del faro de Malarrif (www.sjominjar.is/ ...rrifsviti/) . Llegamos hasta el pie de los pilares de roca, justo antes de una pequeña ensenada que tiene un mirador en el otro extremo para observar los pilares en que nos encontramos ahora mismo. El camino de acceso a este mirador se encuentra unos cientos de metros más adelante de donde hemos aparcado nosotros. Durante el paseo ha vuelto a soplar el viento que nos viene acompañando desde el primer día casi constantemente, y junto al mar, la temperatura es realmente fría. Llegamos al coche y ponemos la calefacción unos momentos antes de emprender la ruta. Justo al ponernos en marcha, empieza a llover otra vez, es de locos...



Unos kms más al este, se encuentra el desvío para llegar a Hellnar (arcticyeti.es/ ...s/hellnar/) , un pequeño pueblo de pescadores con unos acantilados magníficos y una cueva (Badstofa) de los que no pudimos ver nada debido a la tormenta que teníamos justo sobre nosotros. Logramos sacar una foto de los acantilados desde el interior del coche, bajando lo justo la ventanilla y quedamos empapados en segundos...
Justo después de Hellnar, llegamos a Arnarstapi, donde queremos visitar la estatua de Bardar Saga (guidetoiceland.is/ ...-peninsula) y el arco de piedra natural sobre el mar. Pero tenemos que esperar a que arrecie la tormenta, así que aparcamos y entramos a cenar en el Snjofell restaurant. Comemos unas pizzas carísimas y que dejan bastante que desear, pero logramos que pase el tiempo suficiente para acercarnos a la estatua, no sin antes partirnos de risa cuando un charrán ártico ataca a Ester que se había acercado a un polluelo que había quedado desamparado en medio del aparcamiento en un intento de rescatarlo y apartarlo del peligro de los coches.
Tras el ataque, recorremos el camino que lleva junto a la estatua del medio troll protector de la península, y un poco más allá, hasta el mirador sobre el Gatklettur Arch (guidetoiceland.is/ ...gatklettur) . Vuelve a llover cuando alcanzamos el mirador, con lo que el camino de regreso hasta el coche lo tenemos que hacer casi a la carrera, para quedar otra vez empapados.

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Un poco hartos de tanto cambio y tanta agua, ponemos rumbo a Grundarfjordur para secarnos bien, descansar y empezar a mentalizarnos que esto se acaba...

Recorrido: 150 kms.

28 de julio

Abandonamos el alojamiento sin haber interactuado con nadie más que por teléfono cuando llegamos. Tampoco con ninguno de los demás huéspedes al no haber coincidido con nadie ni hecho uso de las zonas comunes. Cargamos el Jimny y nos detenemos a desayunar otra vez en la pseudocafetería de la N1: mismo menú, mismo precio.
Nuestra primera destinación del día se encuentra a bastante distancia, algo más de 150 kms, dos horas de conducción ininterrumpida hasta llegar al aparcamiento, situado en el extremo del fiordo Hvalfjordur, siguiendo un camino de tierra. Se trata de la 2ª cascada más alta del país: Glymur (guidetoiceland.is/ ...l---glymur) , casi 200 metros de caída. Para llegar hasta allí, debe hacerse una excursión que para nada se trata de un paseo: rocas, una cueva, atravesar un arroyo por encima de un tronco...Un par de horas en cada sentido.


Bien, esto es la teoría; la realidad no os la puedo confirmar puesto que nosotros solamente llegamos hasta el punto en que hay que atravesar un furioso arroyo por encima de un tronco y piedras con un paso complicado en que hay que agacharse haciendo equilibrios para pasar al lado contrario del cable que sirve de seguro para atravesarlo. Llegamos hasta este punto después de 1 hora andando, y al ver que el paso no es fácil ( aunque para nada parece peligroso), teniendo la espalda delicada y cargados con la mochila, cámara, dron, teléfono... preferimos no arriesgar y dar media vuelta. Un poco frustrante, pero es lo que hay actualmente.
Volvemos al coche y buscamos algún sitio para comer. Por lo menos se nos ha abierto el apetito con las dos horas de excursión. La zona no es muy pródiga en restaurantes, google maps nos ofrece solamente la opción del Kaffi Kjos, en la 461, a unos 30 kms de Glymur. Así que allá vamos! El restaurante tiene una terraza enorme con vistas al lago Medalfellsvatn, y no hay prácticamente clientes. Comemos unas hamburguesas y unos helados por 7300 ISK, y nos ponemos enseguida en marcha hacia el Parque Nacional Thingvellir (www.guiadeislandia.es/ ...ingvellir/) , unos 30 kms más adelante, siguiendo la 48. El lugar tiene un aparcamiento enorme, y está lleno de coches y autobuses, nos encontramos ya en el famoso Círculo Dorado (guidetoiceland.is/ ...den-circle) , plagado de excursiones concertadas desde Reykajvik, a apenas 1 hora de aquí. Dicho círculo tiene varias atracciones, siendo el PN Thingvellir una de ellas, además de la zona de Geysir, y la impresionante cascada Gullfoss.
Pagamos el aparcamiento en la recepción del centro de visitantes (750 ISK) y obtenemos información sobre lo más relevante del parque, puesto que no dispondremos de mucho rato.
El PN Thingvellir es el único enclave de Islandia considerado patrimonio de la UNESCO, por ser el lugar donde se eligió por vez primera un parlamento de manera democrática, en época de los Vikingos. También aquí los clanes vikingos decidieron pasarse al cristianismo, abandonando los antiguos dioses nórdicos. Además, la residencia de verano del presidente del país se encuentra dentro del PN.
El valle en que se encuentra situado el PN está justo en la dorsal atlántica que separa las fallas de Eurasia y Norteamérica. Por una de estas fallas empieza el paseo que damos por la zona, rodeados de otros turistas, tanto nacionales como extranjeros.


Paseamos por la parte inferior de la falla oeste (Almannagja), bajo unas colosales paredes verticales de roca hasta llegar a la pequeña roca en la que se sacrificaba a los que infringían alguna ley (Logberg: Roca de la Ley). Un poco más adelante, la laguna a la que se lanzaban las mujeres acusadas de brujería, incesto, adulterio... La laguna tiene el nombre Drekkingarhylur.
Al final del camino pavimentado, un pequeño desvío nos lleva hasta la cascada Oxarafoss, llena de gente con los pies en remojo, sentados, meditando o simplemente tomando el sol que luce esta tarde. Nos relajamos un ratito contemplando la cascada y viendo pasar a la gente que va con prisas para regresar al autobús a tiempo.
El camino de regreso lo hacemos por un camino un poco más alejado de la pared de roca y que pasa junto a la residencia de veraneo del Presidente, la Iglesia del parque y la fisura de aguas cristalinas llamada Silfra (hipertextual.com/ ...ura-silfra) , en la que está permitido el buceo a pesar de que sus aguas están poco por encima de la temperatura de congelación. La visibilidad en estas aguas puede llegar a los 100 metros bajo la superficie, y es el único lugar del mundo en que poder tocar 2 continentes a la vez, pues las placas tectónicas antes mencionadas están aquí muy juntas, aunque separándose pocos cms cada año.


Visto todo esto, damos por concluida la visita al PN y regresamos al centro de visitantes, compramos un par de souvenirs y nos ponemos en ruta de nuevo.
A unos 45 kms al sur del PN, se encuentra otro famoso cráter extinto relativamente joven, con lago incluído que vamos a visitar. Su aparcamiento se encuentra justo en la carretera 35. Es el Kerid (www.islandia.com/kerid) .
Este cráter se encuentra en propiedad privada, y la entrada para poder verlo cuesta 400 ISK por cabeza. El pago sirve para ayudar a los propietarios a mantener la zona en condiciones y mantener las ya existentes: se ha habilitado un aparcamiento con capacidad para varios coches e incluso algún autobús; para descender al lago se han excavado escalones a lo largo del camino...
Pagamos nuestras entradas y damos primero un paseo, rodeando por completo la parte superior para captar la belleza del lago interior, que en invierno queda completamente helado. El baño está prohibido, a pesar de que en verano apetecería en un día soleado como hoy. Es un lugar muy fotogénico, y es una lástima que han prohibido el vuelo de drones para captar imágenes aéreas del cráter.
Seguidamente, bajamos hasta el nivel del agua, sin duda gélida. La posición del sol a esta hora deja en penumbra gran parte del lago, aunque en la orilla aún soleada, la temperatura es muy agradable.


Empezamos a tener hambre, así que volvemos al coche y ponemos rumbo noreste por la 35, parando a llenar el depósito en una OB (7700 ISK). A un par de kms, vemos un restaurante llamado Minniborgir (www.minniborgir.is/), que Ester ya había detectado gracias a google maps. Nos sentamos en la soleada terraza y pedimos una cantidad de comida (bocadillo, ensalada, tapas...), que no nos podemos acabar, aunque no nos sale muy caro (7300 ISK).
Aún nos queda un trecho para llegar al que será nuestro último alojamiento del viaje (el que casi perdemos por los problemas con la N26). Se encuentra en la ciudad de Reykholt, en una ubicación estupenda para recorrer el círculo dorado y el centro de la isla. El hotel se llama Blue Hotel Fagrilundur (bluevacations.is/), y casi podríamos decir que lo estrenamos. Se ve increíblemente nuevo, incluso alguna parte está aún en obras. Enfrente del hotel, al otro lado de la carretera 35, hay un par de restaurantes con buena pinta que tendremos que tener en cuenta para cenar las 2 siguientes noches. También vemos un par de jacuzzis exteriores en la terraza entre el hotel y el restaurante, que intentaremos aprovechar alguna de las 3 noches que nos alojaremos aquí. Ahora, a descansar...

Alojamiento: Blue Hotel Fagrilundur (Reykholt). Booking. 3 noches con desayuno: 270€.
Recorrido: 290 kms.

29 de julio

Seguramente el alojamiento más nuevo y cómodo de los que hemos estado en Islandia, incluyendo los guesthouse y Airbnb, y a un precio increíble, en comparación con otros lugares. Encima, tenemos el desyuno incluído, bastante completo, por cierto: cafés, zumos, bollería, yogur, embutido, quesos, pan de varias clases, fruta...
Aprovechamos el desayuno para llevarnos unas rebanadas de pan para la comida, que complementaremos con algo de embutido que aún nos queda del que nos trajimos de casa. Supongo que quien más, quien menos, todos lo hemos hecho en alguna ocasión, verdad? La razón no es otra que, cómo vemos que el día es bastante bueno, iremos hasta Landmannalaugar (www.islandia.com/landmannalaugar) , y ya haremos el círculo dorado mañana.
Así pues, nos ponemos en ruta hacia el centro del país, por las carreteras 32 y después la F26, rodeados de paisajes completamente lunares la mayor parte del recorrido. Kilómetros y kilómetros sin ver nada más que arena y restos volcánicos a ambos lados del asfalto.
Casi al final de la F26, paramos a rellenar el depósito de gasolina en la última gasolinera de la zona, antes de llegar a Landmannalaugar, una OB. Aunque tenemos suficiente combustible para llegar y regresar, por estos lares, no está de más... Poco después de la gasolinera, la F26 se desvía bruscamente al norte para volver unos kms más adelante a seguir el rumbo presuntamente indicado hacia la F208, que se puede coger en 2 puntos, aunque parece que uno de ellos es un camino reservado a mantenimiento de la zona y rangers. Nosotros nos pasamos el primero por el enésimo malentendido de google maps, y para no dar la vuelta, nos colamos por el prohibido durante unos kms hasta volver a enlazar con la F208. Ya sea por uno o por el otro, la F208 ya es una carretera realmente que yo consideraría como F, sin asfaltar, camino estrecho, polvoriento, lleno de rocas y piedras, sin apenas señalización. No diría que un 4x4 es absolutamente imprescindible, pero seguro que yo no me metería en esa carretera en un automóvil que por lo menos no sea un SUV, y aún así, reduciendo la velocidad a la mínima expresión. La ruta por la F208 desde el asfalto hasta el corazón de Landmannalaugar es aún más inhóspita si cabe que lo visto hasta ahora, totalmente hostil. Está totalmente prohibido conducir fuera de los límites establecidos, para proteger la escasísima flora y musgo del lugar.


Unos cuantos kms más por estos caminos a una velocidad extremadamente lenta, nos llevan, al fin al desvío de la F224, justo después del lago Frostastadavatn, hasta las instalaciones del càmping situado en el corazón de Lanmannalaugar. Nos detenemos en el aparcamiento que hay para los menos atrevidos, que está justo antes de tener que cruzar con el coche el vado que forma el río en ése punto. Tras 5 minutos de observar como otros conductores con coches más grandes y altos lo atraviesan, quedo convencido que no es buena idea, por el coche en sí, que seguramente habría respondido y por mi nula experiencia en atravesar ríos...


Así pues, nos equipamos y recorremos los últimos 500 metros a pie hasta las casetas que forman el cámping, con duchas, servicios, una cafetería, y un punto de información al que nos dirigimos para pedir consejo, y comprar un mapa de la zona para decidir qué excursión vamos a hacer (las diferentes opciones vienen señalizadas con distintos colores en el mapa y en las señales a lo largo del camino). El mapa nos cuesta 300 ISK, y nos tomamos un par de cafés antes de empezar a caminar, que nos cuestan unas 1000 ISK en el chiringuito del cámping. Las distintas rutas, como ya he dicho, están señalizadas con colores, y nosotros nos decidimos por enlazar la que empieza por el rojo, siguiendo por un pequeño tramo del blanco, empalmando al verde y acabando por naranja. La ruta seguida se llama Brennisteinsalda, y según el mapa, sólo son 6.5 kms para hacer en unas 3 horas, pero la verdad es que mi reloj nos marcó más de 11 kms recorridos y estuvimos casi 5 horas y media en el camino. El nombre viene dado por ser el del volcán al que se accede por la ruta, y del que aún se ven restos humeantes en forma de fumarolas en algún momento del recorrido (recmountain.com/ ...teinsalda/).


Acabamos absolutamente agotados, pero lo cierto es que es MUY recomendable y permite una visión muy general de los paisajes de la zona: se empieza paseando por medio de un campo de lava, sigue por una zona de hierba con algún riachuelo y una pequeña laguna que ofrece unos buenísimos reflejos de las montañas coloreadas y aún con nieve de la zona. Después de este pequeño descanso, empieza una fuerte ascensión por un camino de tierra que sigue la cresta de la montaña y que parece no tener fin, dejando a un lado las montañas de colores, hasta llegar a la cima de la montaña, desde la que se tienen unas vistas impresionantes de la zona. Por suerte, el día está despejado y nos permite tener una visión de 360º. Descansamos unos minutos para coger fuelle y empezamos el fuerte descenso por el lado contrario al que hemos subido, hasta llegar al desvío que permite coger la ruta que rodea Blahnukur, la montaña gris que queda a nuestra derecha. No nos vemos capaces de dar aún más rodeo, y nos sentamos un rato a comer los bocadillos y refrescarnos un poco. Con fuerzas renovadas, encaramos el último tramo, pasando junto a una gigantesca fumarola y siguiendo el sendero que va pegado al riachuelo que nos lleva de vuelta a la gigantesca explanada en la que se encuentra el cámping, aunque aproximadamente a 1 km del punto en que empezamos la ruta. El último tramo pasa por delante de un cercado en el que alguno de los residentes más “permanentes” se dedica a criar caballos y cuidar de un pequeño huerto.
Para recompensarnos, en cuanto llegamos a la zona “habitada”, nos tomamos unos refrescos en la “terraza” de uno de los chiringuitos, montado en el interior de un autobús abandonado. No tenemos tiempo para mucho más y aún nos queda casi 1 km para llegar al coche, y nos ponemos en marcha de nuevo.


Nada más abandonar la zona de aparcamiento, volvemos a pasar frente al lago Frostastadavatn (guidetoiceland.is/ ...astadavatn), y nos paramos un rato para ver el atardecer y sobrevolarlo con el dron (aquí no hay señal que lo prohíba, en Landmannalaugar, sí la había). Aparcamos, nos ponemos las redes antimosquitos (por suerte), y nos tumbamos en el césped a la orilla del lago, viendo como una familia disfruta de una tarde de pesca, mientras filmamos un poco.




Se va haciendo tarde y tenemos un largo camino por delante. Nos ponemos en marcha a la misma velocidad a la que llegamos, cubiertos de polvo por completo y exhaustos. No sufrimos ningún percance por el accidentado camino de regreso, y ya en el asfalto, barajamos la posibilidad de parar a ver un par de cascadas de la zona: Hjaparlfoss (guidetoiceland.is/ ...jalparfoss) y Haifoss, ambas situadas a poca distancia de la carretera 32.

Acordamos una solución de compromiso y nos quedamos con la visita solamente de Haifoss (hiticeland.com/ ...in-iceland) , que es la primera que encontramos en el camino de vuelta. No nos arrepentimos de la decisión, qué pedazo de cascada!! Lástima que a esta hora la luz no acompaña y ha regresado el viento gélido que tanto amamos... El camino hasta el aparcamiento se las trae (del tipo F208, un poco menos accidentado), y desde allí, apenas unos 200 metros hasta el mirador de esta impresionante cascada de más de 120 metros de altura. Hay que ir con mucho cuidado, pues apenas hay vallas para proteger a los turistas despistados que se acerquen demasiado para tomar una buena foto o un selfie suicida.



Ahora sí, damos por finalizada la jornada, y durante el regreso al hotel, Ester llama al restaurante que hay enfrente para guardar mesa para cenar en el último turno. Sobre las 8 pm, llegamos al hotel y nos vamos de cabeza al jacuzzi a relajarnos un poco, mientras nos bebemos una cerveza estando en remojo, junto con otro grupito de jóvenes huéspedes.
Nos vestimos y andamos a duras penas los 150 metros que nos separan del restaurante Mika (mika.is/), donde nos tomamos una sopa y una ensalada por 5300 ISK, con unos bombones especialidad de la casa de postre. Tienen un muy buen surtido de sabores en cuanto a bombones, y puedes pedir cajas de varias unidades.
De regreso al hotel, hablamos con una de las simpáticas asistentas sobre la posibilidad de hacer una colada, y nos dice que en principio no habrá problema, pero que tendrá que ser mañana, pues a estas horas ya está el servicio cerrado. En la habitación, preparamos la bolsa con toda la ropa usada y que ya irá directamente a la maleta para el viaje de vuelta a casa, una vez limpia, seca y doblada. Ahora, a descansar, hoy nos lo merecemos.

Recorrido: 275 kms.

30 de julio

Y llegó...Nuestro último día entero en Islandia ya está aquí. Aunque mañana tenemos el vuelo por la tarde y tendremos aún tiempo de dar una vuelta por Reykajvik, ésto llega a su fin.
Desayunamos en el hotel, el mismo menú de ayer, pero hoy no nos llevamos nada para el camino ni para comer. De hecho, en principio no vamos a movernos a muchos kms de distancia, Reykholt está en pleno centro del Círculo Dorado, que compone el grueso de nuestras visitas de hoy. Empezaremos por el punto más alejado del hotel, apenas a 30 kms del hotel: la cascada Gullfoss (www.islandia.com/gullfoss).
De momento el sol luce sin piedad. Durante la ida, Ester tiene tiempo de descubrir que apenas a un par de kms del hotel, se encuentra un invernadero con una gran plantación de tomates y pepinos, que aprovecha la energía geotérmica de la zona para mantener una temperatura y humedad constantes durante todo el año, favoreciendo así varias cosechas anuales. Habíamos visto en un documental televisivo que Islandia es un gran productor de tomates, y nos preguntábamos dónde podían ser cosechados, viendo los terrenos y la geografía de lo visitado hasta ahora. Además, en este invernadero, para completar el negocio, hacen visitas guiadas y tienen un restaurante con un menú en que el plato estrella obviamente, es la sopa de tomate. Parece curioso, por lo que intentaremos parar a comer aquí volviendo de Gullfoss.
Como nos lo hemos tomado con bastante calma (el cuerpo empieza a necesitar un descanso menos activo), llegamos al aparcamiento de Gullfoss a las 11 am, para comprobar que está abarrotado de gente, con varios autobuses esperando el regreso de los grupos que en 15 minutos tienen que sacar la foto, visitar la tienda de souvenirs y aprovechar para ir al baño.
Las vistas de Gullfoss se pueden tener desde algunos puntos estratégicos. El primero, casi sin bajar del coche si se aparca en el parking inferior.


Vistas de frente de la cascada y posibilidad de acceder por un sendero hasta la plataforma que se alza justo en la cascada superior (menos espectacular), a tocar del agua. Desde dicha plataforma, también se puede observar lateralmente la cascada que forma el estrecho cañón y que en nuestra opinión es mucho más bonita. Las otras vistas pueden ser desde la parte superior de la cascada, sin acceso directo a la misma y con visión más limitada. A este mirador se accede directamente desde el aparcamiento superior, en el que se encuentra el centro de visitantes, tienda, restaurante, etc. Creo que es el más visitado por los grupos dichos antes, por cuestiones de optimización de tiempo.


Sin duda la vista menos accesible es la que se obtiene desde el otro lado del río, sobre el acantilado situado en la parte sureste del río. No sabemos cómo se accede, pero vimos gente paseando por la zona. Imagino que debe existir algún acceso desde la carretera 349. Nosotros empezamos por la parte inferior, con vistas frontales, descendimos hasta la plataforma sobre la cascada superior, vimos tranquilamente el cañón desde la misma... Mientras Ester hacía fotos desde todos los ángulos, me dediqué a ayudar a un par de ancianos neozelandeses a trepar por las rocas que dan acceso al nivel superior de la plataforma, y entablé un poco de conversación con ellos, cuando me preguntaron si yo también era neozelandés (en aquel momento llevaba una camiseta de recuerdo de cuándo viajé allí).
Acabada la visita “inferior”, ascendemos por la rampa que suele estar empapada, a causa del vapor de agua que sube desde el fondo del cañón, y que en esta mañana de julio nos refresca agradablemente, pero en otra estación debe ser terriblemente molesto mojarse con el frío que debe hacer.
Subimos a la plataforma de observación que queda unos 15 metros por encima e intentamos sacar unas fotos desde allí, aunque es mucho más difícil por el constante ir y venir de multitudes. Como no podía ser de otra manera, nos acercamos hasta la tienda de souvenirs, convenientemente preparada para recibir a gente en grandes cantidades, aunque no acabamos comprando nada por los desorbitados precios que se exhiben.
Volvemos a la zona inferior para recoger el coche y volver hacia Reykholt, y nos detenemos en los invernaderos a intentar comer. El lugar se llama Fridheimar (www.fridheimar.is/). Aparcamos sin problema y vamos por el sombreado camino que pasa junto a unos establos hasta llegar a la puerta del restaurante-invernadero. Pedimos mesa para dos, y tenemos que esperar unos 30 minutos en la barra del bar, tomando un cóctel a base de zumo de tomate y una pepsi. Ciertamente se trata de una experiencia curiosa, pues las mesas del comedor están a tocar de las tomateras. La temperatura en el interior y la humedad, evidentemente son muy superiores a lo que nos hemos acostumbrado en los días que llevamos en el país, es casi un clima tropical... El restaurante no es para nada barato, pero el menú está bastante bien, la sopa de tomate muy rica y el pan, espectacular. Lo hacen ellos mismos, de varios tipos, y hay barra libre para tomar todo el que se quiera. En total, bebidas, comida y postre, unas 10000 ISK.


Estamos a menos de 2 minutos del hotel, y allí nos dirigimos para dejar la bolsa de la ropa a los asistentes que amablemente se ofrecen a lavarla gratuitamente. Quedamos en que la recogeremos cuando volvamos por la tarde, puesto que aún no hemos acabado con el círculo dorado. Próxima parada: Geysir (www.islandia.com/geysir) .
La zona de actividad geotérmica está de camino a Gullfoss, a 20 kms del hotel, ya hemos pasado por delante esta mañana, pero decidimos empezar por el punto más alejado, y hemos dejado los géiseres para la tarde.
El aparcamiento también está abarrotado, tanto del centro de visitantes como del hotel junto a éste, pero logramos dejarlo relativamente cerca.
En primer lugar, vamos al centro de visitantes a echar un vistazo y curiosear por la tienda. Seguimos con los precios exagerados. Me parece que va a ser el viaje en el que vamos a llegar a casa con menos recuerdos de un lugar...
Para visitar la zona de fumarolas, charcos de lodo burbujeantes y géiseres, no tenemos más que cruzar la carretera 35. Se trata de otro Yellowstone en miniatura, mucho más que la zona de Hverir, en Myvatn, pero tiene su encanto, además de tener el géiser original, el que dio nombre a este curioso fenómeno consistente en erupciones periódicas de agua casi hirviendo que sale de un orificio del suelo cuando la presión alcanza un nivel determinado. El “Geysir” original está inactivo desde hace tiempo, pero su hermano pequeño, llamado Strokkur, erupciona cada 5-6 minutos sin fallar. No hay vallas protectoras que separen el sendero para visitantes del géiser propiamente dicho, y la superficie del suelo es muy delicada en varios metros a la redonda, por lo que es importante no salirse del camino señalizado. Es una zona en la que el vuelo con drones está prohibido, pero como ya he comentado anteriormente, hay gente que se cree estar por encima de las normativas, y no había uno, sino dos drones en vuelo estacionario para filmar la erupción desde las alturas. Por suerte para los pilotos, no hay nadie que vigile y haga cumplir las normas, ni ningún visitante con alma de “chivato” para denunciarlos.




Después de dar un paseo por la zona, que dicho sea de paso, tampoco da para tanto, y en vistas de que a lo lejos se está gestando una tormenta importante, concluímos la visita y emprendemos la marcha hacia la que esperamos pueda ser nuestra última visita a la fascinante naturaleza islandesa: Bruarfoss (guidetoiceland.is/ ...-waterfall), una cascada de aguas turquesas, llamada “la de aguas más azules de Islandia”. El aparcamiento se encuentra en la carretera 37, apenas 13 kms al norte de Reykholt. Mientras nos acercamos al lugar, la tormenta va aumentando hasta que empieza a descargar justo cuando paramos el coche junto a otros que están esperando para hacer la excursión hasta la cascada: unos 3 kms de paseo junto al río, sin más dificultad que esperar a que acabe de llover. No debería llevar más de hora y media ir, disfrutarla y regresar, pero no tiene pinta que para de llover en breve. De momento nos quedamos en el interior del coche durante un rato, mientras vemos gente que llega por el camino de la cascada, completamente empapados, corriendo, cubriéndose con lo que pueden.
Son las 6 y media y llevamos esperando media hora, con cada vez menos esperanzas de que pare, así que abortamos misión y volvemos al hotel.
Los encargados nos indican dónde tenemos que ir a recoger la ropa, que está aún en la secadora, y allí nos topamos con la propietaria del hotel, con quien hablamos durante media hora larga, mientras recogemos y doblamos toda la ropa, ya limpia y seca. Mientras charlamos, descubrimos que Islandia es en realidad un país muy pequeño y casi “familiar” por decirlo así: resulta que la propietaria del hotel y la del apartamento que estuvimos en Myvatn, se conocen desde hace tiempo. Hay que pensar que entre las dis ciudades, hay casi 500 kms por carretera...
Con la ropa ya doblada, nos despedimos de ella repitiendo de nuevo nuestro agradecimiento por no cobrarnos el servicio, y vamos a la habitación a preparar la maleta y ponernos el bañador para darnos un último baño en el jacuzzi, esta vez bajo la lluvia, que no ha parado, aunque sí ha disminuido de intensidad.
Casi arrugados y un poco tristes por haber tenido que dejar la última excursión, volvemos al coche para ir a buscar un lugar para cenar. Al final, acabamos en Fludir, apenas a 12 kms, cenando en la cafetería del campo de golf (kaffisel.is/) . Comemos unas hamburguesas regadas con cerveza, por 7500 ISK, y de regreso al hotel, paramos a buscar unos bombones de postre en el restaurante de ayer.
Durante la cena, he recibido un email de Vueling recordándome que debemos rellenar una declaración para poder embarcar, siguiendo las nuevas normas de regulaciones de viajes en pandemia que se han dispuesto en los últimos días. Suerte del recordatorio, porque no teníamos ni idea que debía rellenarse nada. Por suerte, puede hacerse on-line y la cobertura es excelente, por lo que no me lleva más de media hora formalizarlo.
Creo que estas decisiones de cambiar normativas de regreso a última hora, deberían considerar la situación de la gente que ya se encuentra de viaje, pues en países con menos cobertura, no hubiéramos sido correctamente informados y hubiéramos tenido graves problemas para embarcar.
Ahora sí, nos disponemos a pasar nuestra última noche en Islandia, un país en que la naturaleza es abrumadora en todas partes.

Recorrido: 140 kms.

31 de julio

Pues sí, esto se acabó. Nuestro viaje veraniego llega a su fin, con ganas de volver a casa por una parte, y con ganas de quedarnos en Islandia una temporadita más por otra. Ya hemos empezado a hablar de regresar unos días en invierno para poder disfrutarlo con nieve, hielo, menos gente (aún menos)... Y por supuesto para poder completar las visitas frustradas como la de ayer o las que no teníamos previstas, como los fiordos del oeste.
Desayunamos pronto en el hotel, nos despedimos de sus amabilísimos camareros y asistentes, y nos ponemos en ruta hacia la capital para acabar de pasar la mañana, dar una última vuelta y comer, antes de ir a embarcar en nuestro vuelo esta tarde.
El trayecto desde Reykholt hasta el centro de la capital nos lleva casi hora y media, pero aún así, llegamos con tiempo suficiente para aparcar en una zona de pago justo en el centro, a 20 metros de Laugavegur street, la calle más comercial de la isla. Deambulamos sin rumbo fijo, entrando en varias tiendas de ropa y de souvenirs, con las compras típicas de última hora. Nos tomamos un café, y nos dirigimos a la conocida panadería Braud (www.braudogco.is/), para probar sus bollos de canela y alguna otra cosilla. Su original fachada puede llevar a confusión con alguna tienda de Desigual, pero no os podéis equivocar: seguid el aroma...Se encuentra a apenas 100 metros de la Hallgrimskirkja, y desde allá ya se huele.


Como el coche lo tenemos muy cerca, aprovechamos para ir a dejar alguno de los paquetes que nos hemos agenciado durante la mañana. Cuando estuvimos en la capital al principio del viaje, fuimos a comer a un tailandés que nos gustó bastante, y vamos con la intención de repetir, pero para nuestra frustración, nos lo encontramos cerrado por vacaciones. Nos habíamos acercado en coche, para estar más cerca a la hora de ir hacia el aeropuerto, y para no desaprovechar las monedas, buscamos algún otro sitio para comer por la zona. Apenas a 100 metros del tailandés, encontramos un vietnamita que nos atrae (pho.is/is/), y allí hacemos la última comida en tierras islandesas, por menos de 5000 ISK.
Son casi las 2 y nuestro vuelo sale a las cinco, por lo que sin más demora, tenemos que ponernos en marcha hacia Keflavik, a unos 45 minutos. Además, tenemos que rellenar el depósito de gasolina, pues está casi en reserva. Tanto llegamos a apurarlo, que no podemos llegar a rellenarlo en las gasolineras que típicamente están en las inmediaciones de las zonas de alquiler de coches de los aeropuertos, pues la luz de la reserva nos acompaña desde casi dejar Reykjavik, y en cualquier momento nos quedamos tirados, literalmente. Afortunadamente, a menos de 10 kms del aeropuerto, encontramos una gasolinera en Vogar. Aunque es una N1, vamos a tener que intentar pagar con otra tarjeta para llenar el depósito. Por suerte, la Wizink de Ester es aceptada a la 1ª y llenamos con 8700 ISK, para entregar el coche con el depósito lleno totalmente.
Nos detenemos enfrente de las oficinas de Europcar para la revisión del coche, y mientras vaciamos todo el equipaje, la chica encargada de la revisión se dirige a nosotros en español, al habernos escuchado comentar algo. Entablamos conversación con ella sobre la temporada que hace en verano en el país, y descubrimos que conoce nuestro pueblecito por haber estado veraneando justo al lado hace unos años. Qué pequeño es el mundo...
Nos despedimos de ella, dejándole un paquete de embutido sin abrir que hemos llevado con nosotros por toda la isla, para que no eche tanto de menos los manjares típicos que no se encuentran en Islandia.
Arrastrando el equipaje hasta la terminal de salidas (recordad que no hay shuttle), echamos un último vistazo y nos ponemos las mascarillas para volver a la triste realidad: colas, aglomeraciones... Mientras yo hago cola para hacer el check in del vuelo, Ester se va a intentar recuperar alguna cosa de los gastos hechos en tiendas en que te ofrecen la posibilidad de recuperar algo de los impuestos a los no islandeses (no todas las tiendas lo ofrecen, pero alguna cosa vamos a recuperar). Cuando llega, y ante mi sorpresa, saluda a un grupo de personas algo mayores que están justo delante mío en la cola de facturación. Resulta que son clientes de su estudio, con segunda residencia en nuestro pueblo. Mientras la cola avanza lentamente, vamos intercambiando opiniones y anécdotas del viaje, hasta que llegamos al mostrador y allí nos separamos para embarcar. Dedicamos los últimos minutos en tierra a compras de última hora para llevar a la familia y amigos, algún capricho para mí y algo para picar durante el vuelo, justo antes de que se abran las puertas de embarque, para regresar a Barcelona en otro vuelo sin ningún contratiempo aparte de tener que llevar la mascarilla durante las casi 5 horas que dura.
Controles de entrada en el aeropuerto de El Prat, pasaportes Covid, impresos rellenos, más colas, follones varios, recogida de equipajes... Salimos del aeropuerto ampliamente pasada la medianoche, y llegamos a casa sobre las 2 de la madrugada, exhaustos pero muy contentos por haber podido al fin, visitar Islandia, un país sin duda, sometido a las fuerzas de la naturaleza.

Recorrido: 155 kms.


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Diderot  Diderot  26/12/2021 22:42   📚 Diarios de Diderot
Comentario sobre la etapa: Oeste y centro: Arena y ceniza
¡Excelente! Gracias por transmitirnos tanta información.

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Rutas-Itinerarios Tema: Itinerario en Islandia: más de dos semanas
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pasku
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Fecha: Sab Jun 11, 2022 04:36 pm    Título: Re: Itinerario en Islandia: más de dos semanas

En un principio para los vadeo de esa carretera con ese coche debes de tener suficiente, pero baja del coche primero y echa un ojo antes de cruzar...

Kerlingarfjöll yo no he estado, pero la gente lo recomienda mucho, posiblemente este año vaya.
Lo de oxi yo lo hice por ahorrar km y por ver la carretera, en Islandia al final sobran km de carretera, es lo peor que tiene ese viaje...
jaizkibel255
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May 22, 2010
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Fecha: Sab Jun 11, 2022 04:57 pm    Título: Re: Itinerario en Islandia: más de dos semanas

Pues seguro que lo sabes, pero si avanzas por la F-35 después llegas a Hveravellir, mi intención es ya darnos un baño allí...a ver como vamos de tiempo.

Por si te viene bien, aqui te hablan de las carreteras F...

www.lavacarrental.is/ ...s-islandia
pasku
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Jul 21, 2007
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Fecha: Sab Jun 11, 2022 05:19 pm    Título: Re: Itinerario en Islandia: más de dos semanas

Si, lo conozco, pero igual ya es mucho lio, por eso no te lo había comentando. Pero bañarse allí debe ser una pasada.

Cuando vayáis prácticamente no se hace de noche, así que se puede aprovechar, si se va sin niños y el cuerpo Aguanta...
jaizkibel255
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May 22, 2010
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Fecha: Sab Jun 11, 2022 05:33 pm    Título: Re: Itinerario en Islandia: más de dos semanas

aguantará, aguantará jejeje... he modificado algo para hacerlo el dia anterior que también era light y este nos vamos directos a BRUARFOSS y Geysir, así que tenemos creo que bastante tiempo. Pues nada, ese bañito nos lo daremos a tu salud, que si no me lo hubieras dicho ni me hubiera enterado que existía
pasku
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Jul 21, 2007
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Fecha: Dom Jun 12, 2022 08:09 am    Título: Re: Itinerario en Islandia: más de dos semanas

"jaizkibel255" Escribió:
aguantará, aguantará jejeje... he modificado algo para hacerlo el dia anterior que también era light y este nos vamos directos a BRUARFOSS y Geysir, así que tenemos creo que bastante tiempo. Pues nada, ese bañito nos lo daremos a tu salud, que si no me lo hubieras dicho ni me hubiera enterado que existía

Pues ya me cuentas que tal porque yo igual el día 6 también estoy en esa zona....
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