Este día era el de más coche de todo el viaje. Como quitamos Los Angeles del recorrido, tocaba cruzar el Mojave hacia el Gran Cañón desde Morro Bay, más de 6 horas de coche y sin mucho que ver a priori. Como era el segundo día con el coche, pensé que lo podríamos aguantar bien, pero hacer algo así al final del viaje sí que es una paliza.
Lo primero que hicimos tras desayunar en el hotel fue visitar Morro Bay, porque la noche anterior llegamos de noche y no vimos nada. Es el típico pueblo marinero, con ambiente surfero y varios restaurantes y tiendas en la zona del puerto, con la diferencia de otros pueblos similares que pueda haber en España de que enfrente tienes una isla llena de focas. Del puerto nos fuimos a la formación que da nombre al pueblo y la playa que hay al lado.

Aquí en lugar de focas pudimos ver a unas nutrias que estaban tumbadas posando para los turistas y también vimos por primera vez en el viaje ardillas.

Las rocas al lado del mar estaban llenas de ardillas, que a diferencia de las que hay en España son grises y no viven en los árboles. Tampoco se asustan de las personas y te puedes acercar mucho a ellas.

En la playa de Morro Bay pudimos ver mucha gente haciendo surf.
Después de Morro Bay la siguiente parada era Bakersfield. El trayecto de Morro Bay a Bakersfield es muy entretenido, con muchos ranchos y extensiones enormes de plantaciones de pistachos, almendras, viñedos y árboles frutales. Paramos en un sitio que vendían pistachos y almendras y resulta que es el último sitio donde paró James Dean antes de estrellarse con el coche y está lleno de carteles con su foto, etc. Estos americanos hacen negocio de cualquier cosa...

En esta ruta también nos encontramos con un campo lleno de los típicos artilugios para sacar petroleo y por supuesto paramos para hacer fotos. Y vimos hasta un coyote en medio de un campo.

No os he contado que mi padre emigró a Estados Unidos en los años sesenta y trabajó como pastor en California. Una de las cosas que quería hacer en este viaje era visitar alguno de los lugares donde vivió y trabajó él y la primer parada era Bakersfield. En esta ciudad se concentraban muchos pastores vascos que pasaban aquí el inverno para ir en verano a Sierra Nevada (eran transhumantes) y todavía quedan bastantes vascos y sus descendientes que han mantenido una Euskal Etxea (casa vasca) y varios restaurantes donde reunirse. Dedidimos ir a uno de estos restaurantes, Wool Groovers, y aunque era temprano (debía ser la 1) comimos allí. No hay carta, sirven un menú cerrado en el que te van sacando sopa de verduras, alubias, ensalada, lengua en vinagreta y rabo guisado. Es un menú curioso (tampoco es que sea realmente típico del país vasco), pero se agradece comer cosas guisadas y mojar pan de verdad en la salsa. En el restaurante trabaja uno de los últimos pastores que llegó allí, que es de un pueblo del Baztan, y estuvimos bastante rato charlando con él sobre los viejos tiempos, cuando tantos jóvenes de Navarra, del país vasco francés y algo menos de Gipuzkoa y Bizkaia emigraron allí.
De Bakersfield seguimos hasta Barstow, donde ya comienza el desierto de Mojave, con rectas kilométricas y nada alredor, salvo algunos matojos y Joshua Trees. En la siguiente foto el paisaje que nos acompañó varias horas.

En Barstow fuimos al Wallmart a comprar algunas cosas y fuimos al famoso Peggy Sue. Como habíamos comido fuerte y debían ser como las 18:00, nos pedimos unos refrescos y unas raciones de tarta para merendar. La verdad es que el sitio no me pareció gran cosa, un poco artificial todo, pero parece una parada obligada en esta zona y las dos tartas que probamos (cherry pie y tarta de crema de plátano) estaban muy ricas.
El siguiente tramo era de Barstow hasta Needles. Esta es una autopista con muchísimo tráfico de camiones y unos trenes larguísimos, pero me sorprendió el paisaje montañoso alrededor. Yo pensaba que sería todo más llano y este tramo está rodeado de montañas que hacen el paisaje un poco más ameno. Llegamos a Needles ya de noche, sobre las 21:00 y otra vez nos encontramos la piscina del hotel cerrada y como habíamos comido y merendado bien, cenamos en el hotel lo que habíamos comprado en Wallmart.
Cuando organicé el viaje, elegí Needles para pasar esta noche porque era lo que pillaba a mitad de camino, pero al buscar luego información leí que era, después del Valle de la Muerte, el sitio donde más calor hace de todo EEUU. Lo cierto es que llegamos a las 9 y hacía como 40 grados, era sofocante, no me puedo imaginar cómo será en pleno día.
Alojamiento: Days Inn Needles. Es un motel típico al borde de la autopista, que cumple de sobra para dormir. Tiene un piscina pequeña e incluye desayuno. Esta vez en lugar de gofres tenía una máquina para hacer tortitas, todo un éxito para mis hijos.