Cuando organicé el viaje este fue uno de los días que me generó más dudas, porque teníamos que hacer un gran trecho de la Ruta 66 (desde Needles hasta Williams) y ver el Gran Cañón por la tarde. Queríamos comer en Williams para llegar al Gran Cañón sobre las 4 y tener toda la tarde para recorrer los miradores, así que decidimos hacer sólo un tramo de las Ruta 66, desde Needles hasta Kingman (pasando por Oatman), y el resto hasta Seligman y Williams por la autopista.
En todos los diarios que he visto sobre la ruta 66, sólo se habla de los sitios en los que parar como Peggy Sue, Oatman, Seligman, etc. pero lo que más me gustó del pequeño tramo que hicimos fue el paisaje. Se trata de una carretera de doble sentido, no autopista, y está rodeada de montañas y cactus. Es un paisaje como volcánico y salvando las distancias, me recordó un poco a Canarias.

Paramos en Oatman para hacernos las típicas fotos con los burros, entrar en alguna de las decenas de tiendas de souvenirs, tomarnos una limonada y seguimos hacia Kingman.

Este tramo, de Oatman a Kingman, es un puerto de montaña con muchas curvas y el paisaje es muy chulo también.

En Kingman no paramos, porque por lo que había leido lo único que hay es un diner y un tren, así que seguimos por la autopista hasta Seligman. Este pueblo es como un parque temático de la ruta 66. Sólo hay tiendas de souvernis y coches antiguos con los que hacerse fotos, entre ellos el famoso Mate de la película de Cars. Me pareció todo un poco artificial, pero está curioso para hacer algunas fotos y si vais con niños pues les hace ilusión ver a Mate.

La siguiente parada fue Williams, que está lleno de restaurantes y hoteles, porque mucha gente se queda aquí para visitar el Gran Cañón. Parece mentira que después de 6 días en EEUU todavía no hubieramos comido ninguna hamburguesa, así que aquí comimos la primera en uno de los múltiples restaurantes que hay. Justo en este rato que paramos a comer cayó una tormenta y la predicción meteorológica anunciaba lluvia por la tarde en el Gran Cañón, así que me temía lo peor.
Una cosa que me sorprendió fue el paisaje que hay en en Gran Cañón. Yo pensaba que sería una zona desértica con un calor tremendo y resulta que está bastante alto y es una zona boscosa con muchos árboles y donde no hace tanto calor. Desde Williams ves cómo vas subiendo poco a poco y el paisaje va cambiando, cada vez con más árboles.
Tal y como tenía previsto, llegamos al Gran Cañón sobre las 16:00, tras comprar el pase anual de los parques nacionales en la caseta de entrada al parque. Estuve valorando comprarla en España, pero creo que no merece la pena, se puede comprar en el primer parque que visitas y pagar con tarjeta. Lo primero que hicimos, antes de ir al hotel, fue acercarnos al Centro de Visitantes e ir directamente al mirador de Mather Point.
Como he dicho, había caido una tormenta y aunque ya no llovía, el cielo estaba bastante nublado, y tengo que reconocer que el Gran Cañón me pareció enorme, impresionante pensar que un río ha podido hacer eso a lo largo de tantísimo años, pero ... no tan espectacular como me lo esperaba en cuanto a colores y fotografía. Al estar nublado, se veía todo un poco gris, aquí una foto panorámica con un poco edición.

Del centro de visitantes nos fuimos a hacer el check-in al hotel, el Yavapai Lodge, aparcamos el coche y cogimos los Shuttle, primero la línea azul y luego la roja hasta la parada The Abbys. Desde aquí fuimos por el Rim Trail (el sendero que va al borde del cañón) hasta la suguiente parada Mohave Point. Este tramo no está asfaltado, es como un sendero, pero es super fácil de caminar, no se tarda mucho (menos de una hora) y lo mejor es que apenas nos cruzamos con nadie. Me pareció increible estar en un lugar así casi solos.
Cuando llegamos a Mohave Point, mi idea era seguir caminando hasta la siguiente parada (Hopi Point) y ver allí anochecer, pero como era bastante pronto (debían ser como las 18:00), nos iba a tocar estar más de una hora en la parada esperando a que anocheciera. Así que decidimos coger el Shuttle e ir hasta Pima Point para ver algún mirador más y cambiar un poco la perpectiva del cañón. La mayor diferencia entre este mirador y los anteriores es que aquí se ve mejor el río, que cuando nosotros estuvimos era de color marrón. El color por lo visto cambia mucho y depende de que haya llovido los días anteriores.

Desde aquí volvimos a coger el Shuttle hasta Powell Point para ver anochecer. Aquí de nuevo había poquisima gente y nos quedamos hasta que la luz empezó a bajar, pero al estar nublado realmente no vimos el anochecer espectacular que yo esperaba, ni la hora dorada, ni el cañón con colores increibles que he visto en algunas fotos. En el bus de vuelta, el conductor nos dijo que era el primer día en todo el año que no se había visto el sol, no se si será cierto y tuvimos tan mala suerte.
Llegando de vuelta al hotel en el bus, vimos un jabalí con su cría cerca de un restaurante. Se ve que se deben acercar a ver si pillan algo de comida.
Alojamiento: Yavapai Lodge. Nos encantó este hotel, las camas y edredones eran super cómodos, los mejores del viaje. Había leido críticas negativas, como que estaba viejo, pero nuestra habitación tenía las camas y los muebles nuevecitos, los han debido renovar recientemente. No incluye desayuno, pero hay un restaurante donde se puede desayunar bien.