Hoy era nuestro último día en Miami, y el primero que no teníamos nada planeado para hacer.
Nos levantamos temprano como de costumbre y decidimos ir a caminar por la playa a la altura de la 5° que es donde estabamos alojados hasta donde mas o menos termina la movida de la Ocean Drive porque teníamos pensado volver caminando por esa calle.
Debo aclarar que a mi no me gusta casi nada la playa, y Pablo a lo largo de los años se contagió un poco de mí por lo cual no era una prioridad en nuestra estadía en Miami. Esa mañana hacía mucho calor desde muy temprano.
Antes de empezar la caminata desayunamos en una barcito que nos quedaba de paso. Bastante chiquito pero en donde me hicieron el mejor bagel relleno con queso philadelphia que probé hasta el momento. Dejo la foto prueba de ellos. Mi cara se las debo para otro día jajajaja

Llegamos a la playa, y fue mas que nada caminar a la orilla del mar mojándonos los pies y haciendo fotos con el amigo de todos aquellos que amamos las selfies...nuestro querido Monopad!!
Debo aclarar que particularmente la playa en miami beach me gustó poco y nada. Estoy segura que para disfrutar de días de playa en Miami hay que alejarse un poco y conocer otros sitios como Naples, Fort Laurderdale o alguna de las playas que tantas veces mencionan en el grupo de facebook. Quizás algún día le de la chance a la vida de playa y visite alguno de estos lugares aunque antes tengo mil destinos en mente jejeje.
Les dejo algunas imágenes de esa mañana









En fin, caminamos un buen rato y cuando nos pareció que ya habíamos andando bastante dejamos la playa para volver por la Ocean Drive. Esta calle esta llena de bares, hoteles y restaurantes y aunque hicimos el esfuerzo de querer ir a cenar de noche algun día el cansancio nos ganó, tanto que lo fuimos dejando para la última noche pero nunca llegamos a hacerlo.
Como les contaba mas arriba hacia mucho calor y el sol pegaba bastante fuerte
Estas son algunas de las fotos que hicimos del lugar





La caminata por la playa nos había agotado. Tengan en cuenta que en Argentina somos muy sedentarios dado que los dos cumplimos 8 hs diarias detrás de un escritorio. Contrario a eso, en las vacaciones caminamos mas de 12 hs diarias, y al principio cuesta un poco....por no decir horrores!!! jajajajajaja
La cuestión es que cansados como estábamos y muertos de sed le propuse a Pablo para en algún bar y tomar algo.
Aclaro que soy cero bebedora de alcohol, me cuesta hasta tomar cerveza pero vimos que en la mesa de al lado nuestro traían una copa enorme que nos llamó la atención y como soy de las que cosa que veo, quiero, por supuesto que nos pedimos una para nosotros también.
El traguito en cuestión era un margarita gigante con dos coronas invertidas que a medida que te tomabas el margarita el nivel de la corona iba descendiendo y se mezclaba creando para mi frágil hígado no acostumbrado al alcohol, una bomba explosiva.
A los 15 minutos de estar tomando eso (entre los dos aclaro) a mi me entró la risa y el sueño y lo peor de todo era que teníamos que volver caminando y estábamos como a 6 cuadras.
A Pablito el trago no le había caído mejor que a mí, y es que el pobre tenía el estómago vacio porque no había querido desayunar. En fin...mala combinación
Las cuadritas a la vuelta fueron duras, demasiado durasss
Aca les comparto una foto del exterior del bar y del culpable de mi pequeña borrachera. Miren con que cara de contenta me lo tomaba jajaja. Tengo una foto mía bastante mas bochornosa que esa (post trago) que por supuesto la reservo para el albúm familiar, pero tendrían que verla. Esta para morirse de risa


Llegamos al hotel y lo único que quería era darme una ducha y dormir mil horas sin que nadie me despierte, pero aún así juntamos coraje y fuimos a almorzar. La ducha me había despabilado un poco, solo un poco.
Almorzamos en el restaurante de al lado (tampoco es que fuéramos tan corajudos de ir caminando mucho mas lejos que eso).
La comida como siempre espectacular o por lo menos eso es lo que me acuerdo de ese dia.
Para colmo antes de almorzar nos trajeron unas copitas de vino espumante y adentro!!!
Les debo la foto de mi comida (vaya a saber que paso con esa foto, o si la saque...no recuerdo
Comimos y como era lógico caímos rendidos en la cama, vaya a saber hasta que hora.



Nos despertamos ya caída la tarde y lo primero que sentí fue bronca de haber perdido tiempo (soy medio culposa con eso) pero después me di cuenta que las horas de sueño nos habían venido mas que bien.
Decidimos volver a salir un rato y elegimos ir al mini shopping en la 5° y Alton Road, nos había quedado pendiente entrar en TJMAX y nos habían dicho que podíamos conseguir cosas buenas.
La verdad que lo recorrimos de punta a punta y lo único que pude comprarme que me pareció bueno fueron como 10 pares de soquetes a 3 dólares!. Lo demás feo, feo.
Para no irnos con las manos vacías cruzamos a Ross nuevamente y compramos algunas cositas mas
Volvimos al hotel, previo paso por un Subway que teníamos al lado, compramos unos sandwichitos y a descansar que al día siguiente le tocaba a Pablo manejar hasta Orlando donde para mi ahí realmente empezaba la aventura!!!
Debo confesar que la ciudad de Miami me sorprendió mas que gratamente, y que hubiera sido genial si le hubiera podido dedicar un par de días mas. Pero como primera visita estuvo muy bien y nos fuimos mas que conformes con deseos de volver varias veces mas.