Hemos dejado un día para disfrutar de Ubud por nuestra cuenta. Hoy no tenemos prisa en levantarnos y vamos un poco más tranquilas. Aprovechamos para cambiar nuestro lugar de desayuno, optando por el Wayan café y Bakery, donde cenamos hace dos días y nos gustó tanto que preguntamos la hora de apertura para el desayuno. Puesto que abre a las 10, hoy es el único día que podemos desayunar allí.
Amanece lloviendo así que vamos con calma; la calma balinesa nos ha atrapado. Qué maravilla…
- Café Wayan y Bakery: 2 zumos de naranja, cruasán de chocolate y tostadas con mantequilla y miel, café con leche y vaso de leche: 9€
Nos encanta desayunar en la mesita baja, descalzas, en este café cuyo personal es extremadamente amable. Después damos un paseo por los jardines hasta el fondo del café y hoy, de día, apreciamos mucho mejor su belleza. Tras pasar la última puerta encontramos una cocina al aire libre donde una pareja está haciendo un curso de cocina balinesa y las cocineras nos invitan a estar allí un ratito. Una vez más confirmamos que los balineses son gente encantadora.
Nos dirigimos al Monkey forest, el bosque de los monos, uno de los lugares de interés más conocidos de Ubud. Se trata de un bosque tropical, una pequeña jungla en cuyo interior se pueden ver cientos de macacos de cola larga, un templo y un río al lado del que pasear. El templo de Pura Dalem Agung se encuentra cerrado, pero la visita nos lleva dos horas pues el tiempo con los monos es de lo más entretenido.
La entrada cuesta 6€ adulto y 3€ niño, a lo que añadimos otros 3€ para el “monkeyselfie”, que consiste en que un guarda del parque acerca a los monos ofreciéndoles comida y así da la posibilidad de que se posen con nosotras, siempre con la seguridad de que el guarda está allí por si los monos hacen algo. Realmente son inofensivos pero muy atrevidos si les tocas o miras directamente a los ojos. Por ello, con prudencia, se puede disfrutar de un rato con estos animalillos tan típicos de la isla de Bali y que se pueden encontrar paseando por las calles de Ubud.
Al salir del Monkey forest parece que las tormentas han finalizado y el cielo se despeja totalmente, por lo que lo que más nos apetece es ir al hotel y disfrutar de la preciosa piscina. Y allí pasamos el rato de mediodía, tranquilas, entre baños y sol, y mucha paz. Tanto es así que ni nos damos cuenta de la hora de comer.
Salimos a visitar el templo de Saraswati y continuamos el paseo hacia las afueras de Ubud, para hacer una cena prontito, como suelen hacer allí, en un sitio muy bonito que nos hace sentir en plena selva:
- Murnis warung: bebek bebetu balinés (pato típico), Nasi campur y dos zumos de mango y piña. 14€.
Se trata de dos de los platos más típicos de Bali. El nasi campur es una receta a base de arroz (nasi) que se acompaña con trozos de carne (generalmente pollo), verduras, huevo, tempeh (una especie de tofu procedente de la soja fermentada) y salsas. El bebek es el famoso pato asado con especias, acompañado de arroz y verduras, algunas de ellas demasiado picantes para nosotras. ¡Y eso que hemos avisado! Pero lo que para ellos es poco picante, para nosotras es mucho. Aun así, nos encanta la cena frente a la selva, acompañada con los zumos de frutas más ricos que hemos tomado.
Tras la cena nos vamos a dar un masaje al Nur salón. El sitio es precioso y muy auténtico y el entorno encantador. Las chicas son super amables y nos ofrecen todas sus opciones, decantándonos por un masaje de media hora: mi hija de espalda, cuello, brazos y yo de pies y piernas. 16€ por dos masajes maravillosos. Salimos de allí como nuevas y nos vamos al hotel a dormir.