Para este día habíamos decidido intentar hacer la ruta del Muro de las Lágrimas en bici para intentar hacerla completa.
Pensamos que sería una buena idea y muy divertido.
Como no había mucha demanda en los alquileres, puesto que había bajado el turismo considerablemente, del tirón nos ofrecieron las bicis por 10€ cada una. Alquilamos tres, una de ellas con sillita para la pequeña.
Comenzamos la ruta y pronto nos dimos cuenta de que había sido una gran idea. Nos lo pasamos de lujo. Fue una ruta muy bonita. Ya la primera vez nos encantó. La playa de Isabela es muy bonita y el final de la misma, hasta el principio de la ruta es espectacular. Es inmensa, salvaje, preciosa...

Por el camino nos encontramos tortugas que pasaban tranquilamente por nuestro lado. Que gozo verlas en libertad campando a sus anchas.


Nuestra hija mayor se comportó como una campeona. Tenía dudas de si podría aguantar toda la ruta.
Llegamos al mirador, subimos y disfrutamos del paisaje.

Allí hicimos una pequeña parada para comer y beber un poco.
Después continuamos hasta el muro. Por fin habíamos llegado.

La ruta para adultos no es dura. Para niños un poquito más. Pero se puede sin problemas y además es algo que nos encantó y que siempre recordaremos.
A la vuelta nos bañamos para refrescarnos un poco en La Playita.
Después fuimos a comer a un local de comida rápida (unos perritos calientes).
Por la tarde regresamos a la playa del muelle para bañarnos con los lobos de mar. Estando sentado en las toallas, se me acercó uno pequeño y estuvo olfateándome los pies. Qué cosquillas!!
Cuando nos cansamos volvimos al hotel, ducha, cena nuevamente asados en la plaza y a dormir.
