Entramos a Monument Valley a primera hora de la mañana. Se trata de un recorrido entre las icónicas moles de piedra, que puedes hacer con tu coche, parando en sitios determinados.

Me sorprendió que dentro del parque viviesen navajos, en casas absolutamente precarias. Por lo que parece, se dedican a la artesanía, que venden a los turistas en paradas igualmente precarias al lado de la carretera.
Los navajos conservan su lengua y sus tradiciones. Desafortunadamente, han adoptado la comida-basura occidental, y tienen un grave problema de obesidad: uno de cada tres navajos es obeso.
También me sorprendió que en Monument Valley hubiese puntos dedicados a John Wayne o a John Ford. Vaya, no diría que el cine de Hollywood de los años 60 tratase demasiado bien a los indios americanos, por lo que estas referencias a modo de homenaje no me cuadran.
Saliendo ya de Monument Valley y echando la vista atras, se puede ver esta vista, registrada en un montón de películas.
Justamente en este lugar, Forrest Gump decidió dejar de correr:

La siguiente parada es en Moab, para recorrer el Arches National Park.
Para mí, es un parque nacional imprescindible. Un montón de arcos de piedra en un macizo rocoso, que la erosión ha ido esculpiendo a lo largo de los siglos.
Recorremos varios arcos…


...el Double Arch...

…y dejamos para el final el más icónico de todos: el Delicate Arch.


Se encuentra a 50 minutos del parking, tras subir un desnivel de 180 metros.
Conseguimos llegar cuando los rayos del sol todavía iluminaban el arco de piedra.
La idea era quedarnos hasta bien entrada la noche, y volver con linternas.
Poco a poco, el lugar se fue vaciando de gente hasta que nos quedamos completamente solos admirando las estrellas. Una experiencia única en un lugar incomparable.
Echamos unas fotos para captar la Via Lactea tras el puente de piedra.

La vuelta al parking tuvo un momento de pánico al no encontrar el camino. Con linternas, las referencias lejanas desaparecen, y el riesgo de perderse es grande. Tras un par de minutos de duda, encontramos el camino correcto. Perdernos por ahí, de noche, significa liada gorda.
A la vuelta encontramos un depredador (no sé si un bobcat o un coyote), varias viudas negras, un mapache y unos ciervos.
Una vez en el coche, cagando leches a Moab para dormir. Mañana, más.
Gracias por compartirlo!