Hoy dedicamos toda la jornada a la península de Akrotiri. Combinaremos en un único y frenético día monasterios, ruinas, montaña, senderismo y playa.
Comenzamos visitando el Monasterio de Gouverneto, dejando el de Agia Triada para más tarde.
Preparamos bocadillos porque no sabíamos muy bien cómo nos iría la jornada, al no tener referencias de tiempos de visita. Y con tantas actividades y visitas planificadas, ayuda bastante comer en cualquier sitio.
Monasterio de Gouverneto
Google Maps: goo.gl/maps/2sHhy5AQSGyEBvtg8
[u]Web oficial:
Horario de verano:
Lunes, martes y jueves: 9-12 & 17-19 (cerrado miércoles y viernes)
Sábados: 9-12 & 17-20
Domingos: 5-12 & 17-20
Horario de invierno:
El mismo, salvo que las tardes abren de 16 a 18.
Entrada: 2,5 €
Tiempo aproximado de visita: unas 3,5 horas monasterio, sendero, playa y vuelta
Recomendaciones: agua, gorra y protector solar
Dificultad: media
Comentarios:
El acceso con coche es privado, pues hay una barrera varios cientos de metros antes de llegar a la entrada del monasterio. Imaginamos que permanecerá cerrada/bajada los días en que el monasterio no sea visitable.
Los horarios son algo peculiares, pues cierran a las 12 del mediodía para volver a abrir a las 16-17 horas. Tenedlo en cuenta.
La entrada al monasterio tiene un coste de 2,5 €. El monasterio en sí no tiene gran interés, pues sólo se puede visitar la iglesia y el impresionante jardín que lo rodea. El resto de las estancias están cerradas.
En realidad lo que se paga es el “peaje” por acceder a los caminos y senderos que más nos interesan, que de otra manera no sería posible.
El visitante es recibido con unas golosinas y agua fría a la entrada, lo que es de agradecer.
Una vez visitada la iglesia, cruzamos el monasterio para comenzar la ruta de senderismo que nos llevaría a la Playa de Katholiko (goo.gl/maps/HuZaB4Xgst7xjQjf8), nuestro destino final.
La ruta en sí es sencilla y no entraña peligro, aunque en la entrada del monasterio advierten justo de lo contrario.
En la montaña hay que dejarse guiar por el sentido común, sabiendo analizar cuándo hay que parar y darse la vuelta. En este caso podemos asegurar que no entraña peligro alguno.
A la playa se puede llegar en, aproximadamente, una hora a buen ritmo. Es todo bajada, por lo que se hace muy liviana.
Lo único a tener en cuenta son los posibles resbalones, por el desnivel, y el sol. Estamos a finales de agosto, lo que nos asegura una temperatura de más de 30ºC y nada de sombra en la mayor parte del camino.
Es esencial llevar protección solar de factor alto, gorra y bastante agua (no hay fuentes en todo el camino).
El sol se hace notar, especialmente en la vuelta sobre nuestra espalda.
El sendero, lógicamente, no está señalizado, aunque es sencillo de seguir. Podéis usar GPS o Google Maps para situaros.
En primer lugar nos encontraremos con una iglesia excavada en la roca: Church Panagia Arkoudiotissa (goo.gl/maps/G1m4LHE4TAxH5hzk8 /
goo.gl/maps/afWjRjLn14ZX69qN8 ). Se supone que tiene forma de oso, pero nosotros no la encontramos
Nosotros tuvimos un pequeño desliz y durante unos minutos estuvimos dubitativos justo antes de llegar al Monastery Katholiko (goo.gl/maps/Mog6WStmEwQFiGZ89).
Bajamos unos metros, vimos que había bastante pendiente y que el camino pasaba a ser algo peligroso, por lo que nos paramos, analizamos, el sentido común nos dijo que era muy probable que el camino NO continuara por ahí y retrocedimos. Unos metros más atrás dimos con las escaleras que bajaban hasta el citado monasterio.
A partir de ahí no había pérdida alguna.
El Monasterio Katholiko es considerado como el más antiguo de la isla de Creta, siendo fundado en el siglo XI por San Juan el ermitaño, que vivía en una cueva cercana.
A pesar de llevar abandonado desde el siglo XVII, sus ruinas son espectaculares.
Tendremos que bajarlo con sumo cuidado para acceder al desfiladero o garganta que nos conducirá a la playa.
El premio a la ruta no puede ser mayor, una cala espectacular donde nos dimos un inolvidable y agradecido baño. No olvidéis las gafas de esnórquel.
Sobre las 13 horas estábamos de vuelta en el coche.
El monasterio ya estaba cerrado, pero seguía entrando gente.
En unos 15 minutos llegaríamos al Monasterio de Agia Triada
Google Maps: goo.gl/maps/Xrk4pfStyEmVG9eK8
Web oficial:
Horario de verano: 9-20
Entrada: 3 €
Tiempo aproximado de visita: 45 minutos
Recomendaciones: -
Dificultad: baja
Comentarios:
Pendiente[i]
Al salir vimos que había una bodega justo en el sótano del monasterio: goo.gl/maps/t1uzKJ4jbb2nmn2p7
Se ve que organizan catas, pero nosotros sólo la visitamos por encima y compramos algunas cosas en la tienda. Como estaban en plena vendimia, y las vides están a escasos metros, nos dieron a probar un racimo de cabernet Sauvignon recién cortado.
En la tienda de la bodega nos compramos unas bebidas y aprovechamos una sombra bajo un frondoso árbol para almorzar, con vistas al monasterio y la montaña.
Tras comernos los bocatas nos dirigimos a la playa de Seitan Limania (goo.gl/maps/AnvzkiHP1Hv2jYQz8)
La carretera no está mal, teniendo la única precaución de bajar la última zona de curvas con tranquilidad. El asfalto es bueno hasta llegar al parking, de tierra y piedra.
Por lo que habíamos leído, esta playa siempre está abarrotada. Pero aun así decidimos visitarla. Y no nos arrepentimos.
La playa estaba muy llena, pero se podía estar a gusto.
Hay que realizar una bajada bastante escarpada de 10 minutos desde el aparcamiento. Nos atreveríamos a decir que es necesario usar calzado apropiado, ya que el terreno es irregular y no hay donde agarrarse.
Pero al ver como bajaba la gente en chanclas y zapatos casi arreglados, nuestro argumento es totalmente inválido, jejeje.
No se puede hacer esnórquel porque es una playa muy arenosa y el agua tiene un color azul muy peculiar pero es totalmente opaca.
El show de las cabras es un añadido. Un verdadero espectáculo que nos tuvo bastante entretenidos.
Pasadas las 17 horas ya estábamos en el coche camino de la playa de Stavros (goo.gl/maps/nCXC9PUav8ZvMJRV7)
Aunque en Creta la fama se la llevan otras playas, fue una muy grata sorpresa conocer Stavros. Nos encontramos una playa familiar, tranquila y con un magnífico interés para practicar esnórquel por su particular orografía.
Allí pasamos un muy buen rato haciendo esnórquel (qué grata sorpresa) y descansando. Había gente pero se podía estar muy a gusto. Y las vistas son geniales.
Nos gustó mucho ver allí la puesta de sol, paseando por los "corrales" dirección a la piscina natural (goo.gl/maps/HLkFRiB9jTVVAn8Q7)