Ya estamos en un ómnibus muy concurrido rumbo a Sarajevo (que se escribe CAPAJEBO).
Son las cuatro de la tarde y parece que llegaremos a las once de la noche.
Adela sabe de cualquier tema. La lectura fue siempre su actividad preferida.
Así que la miré. Estaba muy atenta mirando por la ventanilla del ómnibus.
- ¿Me contás algo de este país que sonó tanto en el mundo no hace tantos años?
- Adela, enseguida comenzó el relato.
Sarajevo es la capital de Bosnia Herzegovina ubicada en el sudeste de Europa. Otra ciudad importante es Banja Luka. Sus grupos étnicos son bosnios, serbios, croatas y montenegrinos. Su unidad monetaria es el nuevo dinar y en el año 1992 se separó de Yugoslavia. Desde este momento la guerra entre musulmanes, croatas y serbios ha devastado esta república.
Rivalidades antiguas han llevado a la tortura, el asesinato y la "limpieza "étnica" de la población musulmana de aldeas y pueblos. Los musulmanes forman el 44% de su población. Sus antepasados se convirtieron al Islam durante el largo período del dominio turco otomano, un acto visto aún como traición por muchos croatas católicos romanos y serbios ortodoxos orientales.
Croatas y serbios de las repúblicas vecinas han fomentado la guerra en espera de ganancias territoriales. Una propuesta de paz sugiere dividir el país en regiones, según las mayorías étnicas. En 1994 la Otan inició su intervención armada. Hubo una tregua pero los ataques armados y las matanzas organizadas, prosiguieron engrosando las atrocidades contra civiles. Finalmente el 14/12/1995 se firmó un pacto en París para poner fin al conflicto europeo más sangriento desde 1945 con más de 300.000 muertos y 4.5 millones de refugiados.
- Bueno, es suficiente, todo muy triste.
- Veré si puedo dormir un rato.
El ómnibus transita de noche y no se ve nada, me duermo y en ese momento siento voces extrañas, movimiento en el pasillo y la policía bosnia pide los pasaportes. Pensamientos fugaces pasaron rápido por mi cabeza, había escuchado el relato trágico de este país así que.... amablemente extendí mi documento, lo miraron, controlaron, sellaron y devolvieron... Lo mismo pasó con Adela. Todo bien. Sin problemas. Sensaciones placenteras volvieron a mi espíritu.
Era muy tarde y habíamos llegado a un lugar en el confín del mundo balcánico. Una estación de trenes y ómnibus desierta y muy fría. No quisimos tomar un taxi después de nuestra mala experiencia en Budapest así que con las mochilas a cuestas empezamos a caminar.
Nadie en la calle, ni personas ni autos; de la nada y en la oscuridad, apareció un hotel cerradísimo, en la calle Kranjeeviceva 32. Golpeamos largo tiempo, nos entusiasmó su nombre: Unión ¡una paradoja en este mundo dividido! y finalmente nos atendió una jovencita rubia que parecía haberse escapado de un Concurso de Belleza y que aunque parezca increíble era bosnia pero...hablaba nuestro querido español.
Lo primero es el dinero, fuimos a un banco abierto un sábado a la mañana y cambiamos 100 euros por dinares bosnios que se resumen con la letras KM. El empleado del Banco nos dijo en un inglés con dificultad:
- Es la primera vez que en este Banco atendemos a dos argentinas.
- ¡Qué honor! Un bosnio en la Europa profunda conversando con dos auténticas sudacas del tercer mundo!


Enseguida " probamos el dinero". Un paquete de cigarrillos 6 KM y una rica cerveza también el mismo precio, traducido a la moneda euro, menos de 1 Euro.
En Londres los cigarrillos costaban 3.50 E. Una diferencia importante.
Sarajevo es la Jerusalén de Europa. Le dicen así porque allí conviven católicos, musulmanes, judíos y ortodoxos. En un mismo barrio se ve una iglesia ortodoxa, una mezquita y un seminario católico.
Tierra donde se libraron tres guerras terribles: El atentado al archiduque Francisco Fernando de Austria que desató la Primera Guerra Mundial, luego la Segunda Guerra Mundial y en 1992 durante cuatro años una ciudad asediada por parte de las milicias serbias causando la muerte en Sarajevo de 11.541 personas.
Frío, hambre, enfermedad. Los parques eran cementerios improvisados. La mayoría de sus muertos eran musulmanes. Y...los que sobrevivieron a un íntimo roce con la muerte tratan de encontrar hoy la alegría de vivir en una ciudad que admite también ambages y pliegues.
En la intimidad de la habitación buscamos un canal en español y lo encontramos. Miramos cualquier programa, nos gustaba porque entendíamos todo.
Acá está lleno de ceniceros ¡todos fuman! a toda hora y en todas partes. Aunque en muchos lugares cerrados está prohibido. No se sienten identificados con las campañas anti tabaco del mundo. Muy ventajoso este lugar. Los precios son muy económicos y convenientes. Si querés tomarte una cerveza la buscás bastante porque al ser una ciudad de origen turco con su barrio típico musulmán no se expende alcohol en muchos lados.
Mañana iremos a ese barrio, hemos visto a lo lejos sus mezquitas y minaretes.

Bascarsija es el Mercado Musulmán que es el centro de ventas actualmente. Hay cosas muy buenas al este, al oeste, al norte y al sur. Sus negocios están conectados con numerosas callecitas que se cruzan unas y otras.
Allá fuimos y ¡nos gustó mucho! Un lugar extraño y exótico. Compramos un samovar turco muy parecido al ruso con su bandeja y jarritos.
La mañana fue cultural. El Museum of The Orthodox Church, la Serbian Orthodox Cathedral , El Museo Nacional de Bosnia y Hercegovina y el Museo de Sarajevo que tiene una arquitectura islámica.
Nos estamos yendo de esta increíble ciudad y nos vamos a despedir comiendo pastas y bebiendo vino bosnio.
Y también la joven del hotel, muy simpática y amistosa nos enseñó un vocabulario bosni básico.
Zdravo Hola
Dovidenja Adiós
Hvala Gracias
Aprostite Perdón
El camino es montañoso. Un parador con un arroyo que baja de la montaña nos asombró por su belleza.
A 122 kilómetros se encuentra Mostar. Llegamos y lo único que vimos fueron edificios destruidos por la guerra. En el camino innumerables cementerios católicos y musulmanes.
En un lugar en el camino hicimos aduana, sin contratiempos ni sustos. Como es una zona montañosa fueron muchos los túneles que tuvimos que pasar. Pronto llegaremos a la bella Duvronick, la Perla del Adriático.