Desde Phoenix en dos horas llegamos a Sedona, fuimos a nuestro alojamiento, eran una especie de cabañas ubicadas en un lugar privilegiado, la vista que teniamos hacia las montañas coloradas de Sedona era incomparable.

El lugar se llama Red Agave Resort y las unidades estan muy bien equipadas, tiene pileta y al anochecer la dueña enciende una fogata con sillas alrededor para contemplar el rojizo de los rayos del sol sobre las piedras. Muy magico!!
Fuimos a almorzar a un restaurant que era solo para adultos pero nos dejaron entrar con los chicos, hay muchos lugares con una vista maravillosa y este era unos de esos!
De aqui nos fuimos a Cathedral Rock que es una capilla construida en la piedra muy original y atractiva. Estacionamos y entramos a verla por dentro.

Luego nos fuimos a disfrutar de la pileta de nuestro complejo de cabañas, contemplamos las montañas al atardecer e hicimos unas hamburguesas en la parrilla del lugar disfrutando de la pileta hasta tarde.
Sedona es un lugar muy relajado, con unas vistas y paisajes unicos, es un lugar que te transporta, donde verdaderamente te sentis privilegiado de estar.
