Otro día soleado en el que parece que el tiempo nos va a respetar, estamos teniendo mucha suerte porque lo que mas nos preocupaba era la posibilidad de pillar un día lluvioso en bicicleta y sin muchas posibilidades de guarecernos.
El desayuno es copioso y durante el mismo entablamos conversación con un oriundo de Alaska que está haciendo la ruta como nosotros. Me llama la atención lo bajito que habla para ser un bigardo que debe de medir metro noventa. Nos comenta que le toca hacer la etapa hasta Kremns an der Donau, por lo que es poco probable que nos volvamos a encontrar. Nos despedimos y deseamos buena ruta.
Hoy tenemos que salir pronto, la jornada de hoy consiste en recorrer los 43 kms que nos separan de Melk y despues visitar la famosa abadía del mismo nombre. Los veinte primeros kilómetros los haremos por la orilla izquierda (casi hasta Ybs an der Donau) aquí aprovecharemos la central hidroeléctrica para cruzar a Persenbourg, circulando por la orilla izquierda hasta Klein-Pöchlarn en donde volvemos a cambiar de orilla, una orilla que ya no abandonaremos hasta llegar a Melk (OJO. Es importante aprovechar este puente para cruzar, porque por la central de Melk no se puede hacer actualmente y tendríamos que sobrepasar la localidad, cruzar por el puente que hay despues y dar marcha atrás).
Tras el desayuno recogemos las alforjas y bajamos al garage a por las bicis. Nos despedimos de un amigo inesperado e iniciamos la ruta.
Continuamos por la misma orilla del río en la que estamos por un tramo boscoso, al ser todavía temprano e ir a la sombra se nota fresquito. Hacemos una paradita para tirar un par de fotos de Grein y de la St. Nikola an der Donau.
Iniciamos de nuevo la jornada por una zona donde domina la naturaleza y el agua forma pequeños lagos que consiguen crear en nosotros el efecto de estar rodeados de espejos de agua. Pasamos por un par de pequeñas poblaciones, muy tranquilas y seguimos pedaleando bajo grandes árboles. Cuando llevamos unos 15 kms de etapa vemos un pequeño camping con una cafetería que parece mas que adecuado para hacer una paradita.
Pedimos unos cafés y unos cacaos para los niños. La propietaria tarda unos 10 minutos en servirnos el pedido, pero vale la pena, pedazo cacaos con su nata y todo. Descansamos ricamente en una terraza maravillosa y volvemos a la ruta.
En pocos kilómetros llegamos a la presa y cruzamos a la otra orilla del río. Estamos en Persenbeurg, atravesamos una carretera y seguimos las señales, justo antes de llegar a un túnel la ruta se desvía a la derecha, pasamos bajo un puente y atravesamos el casco antiguo del pueblo por una calle adoquinada. Es una localidad bonita en donde destaca la Rathausplatz y su castillo.
Pasamos un barrio residencial de chalets y llegamos a una zona de cultivos que superamos. Llegamos a la localidad de Gottsdorf y continuamos hasta encontrarnos con la carretera 3. Empiezan unos kilómetros mas urbanos en los que el carril bici discurre paralelo a esta vía.
Llegamos a Marbach an der Donau, una localidad bastante grande en donde buscamos una panadería, que hace tiempo que el hambre llama a nuestros estómagos. Llevamos recorridos poco menos de 30 kms. Compramos el pan y nuestra próxima prioridad es encontrar un lugar tranquilo y sombreado en donde comer a gusto. Poco más adelante vemos un embarcadero y pegado a el una zona de hierba con buena sombra. Eurekaaaaaa. Nuestro "comedor" queda un par de metros por debajo del nivel del carril bici por lo que quedamos ocultos de miradas ajenas y protegidos del ruído de los coches. A comerrr.
Despues de dar buena cuenta de las viandas que habíamos comprado el día anterior en Grein, tenemos tiempo mas que de sobra para darnos un bañito. Apenas son las 2 de la tarde y ya hemos recorrido 2 terceras partes del camino de hoy. Lara tiene el estómago un poco revuelto, decide no acompañarnos en el baño, esperamos que pronto le pase.
Nos dejamos secar al sol estirados sobre el embarcadero de madera, nos cambiamos los bañadores y volvemos a la ruta con el estómago lleno y el cuerpo fresco. Recorremos tranquilamente los 6 kms que nos separan del puente de Klein-Pöchlarn en donde cruzaremos el Donau por útlima vez en el día de hoy (ya dije antes que la presa de Melk está cerrada). El puente está a unos cuantos metros sobre nuestras cabezas, para subirlos con la bici han ideado unas rampas en espiral muy divertidas de hacer. Cruzamos y tras un pequeño despiste encontramos la ruta correcta en dirección Melk. Ya vemos la silueta del monasterio en la lejanía.
Nos acercamos a la famosa abadía circulando por el carril exclusivo para bicicletas por unas largas rectas. Justo antes de llegar vemos los pantalanes de los que parten los cruceros que recorren el Donau. Un poco mas adelante giramos a la derecha y sobre nosotros aparece la mole amarillenta de la abadía.
Situada sobre una colina hace que su presencia sea omnipresente, haciendo muy difícil no levantar los ojos hacia ella cuando caminas por la localidad. Nos hacemos unas fotos y cruzamos el puente que salva un pequeño afluente de nuestro Donau.
Entramos pedaleando en la localidad y en un abrir y cerrar de ojos llegamos a nuestro alojamiento, en pleno centro, la Pension Weisses Lamm, en la que tenemos reservada esa noche sin desayuno por 158,00 €. El alojamiento no puede estar mejor situado, dos cómodas habitaciones y un baño al que pronto damos uso dándonos una rápida ducha. En la foto las vistas desde la entrada al hotel.
Todavía son las tres y media de la tarde, pero, sin perder tiempo caminamos hacia la abadía. La última visita comienza a las 5 p.m. y no queremos perdernosla por nada del mundo. Sacamos las entradas, no hay colas y antes de las 4 entramos al gran patio de la abadía.
La visita recorre fundamentalmente una de las alas del edificio (la de la izquierda) en las que se nos muestra la historia de la abadía a través de múltiples objetos, fotos, planos, maquetas y obras de arte. De ahí se pasa al salón de mármol (mas espectacular el de St. Florian). A continuación se sale a una terraza con espectaculares vistas, para seguir por la biblioteca (una auténtica pasada). Después se baja por unas escaleras de caracol preciosas hasta la iglesia de la abadía, que también es una auténtica pasada. Dejo unas fotos para que os hagais una idea.











Terminada la visita, boquiabiertos y cansados nos toca volver a nuestras habitaciones para descansar hasta la hora de la cena. Pasamos por la Rathausplatz (en donde cae una cervecita bien fría) y por la Hauptplatz, la ciudad es una preciosidad y aparece deslumbrante, llena de pequeños detalles ante nuestros ojos.






Descansamos un par de horita, alguno cierra los ojos... a las 8 nos desperezamos y buscamos en donde comer. Elegimos un restaurante situado cerca de la estación de tren. En un barrio residencial repleto de grandes palacetes modernistas. En El Farroo Pizza pasta & Bistro[i] nos comemos unas hamburguesas buenísimas y el peque un plato de pasta a la carbonara + bebidas = 50 € y a dormir. Mañana terminamos nuestro periplo en bici.



















