Comenzamos un nuevo día. En la tarde noche - anterior, cuando habíamos llegado ya al alojamiento cayeron unas pocas gotas de agua, las primeras y últimas que veremos durante nuestra aventura ciclista, pero el día de hoy vuelve a presentarse soleado y caluroso. Disfrutamos de un buen desayuno y nos tomamos la cosa con calma. La etapa de hoy va a ser la mas corta de todas, poco mas de 30 kms hasta la localidad barroca de Grein.
Como hoy no tenemos prisa en arrancar demasiado temprano, disfrutamos un rato de las instalaciones de nuestro alojamiento antes de comenzar la etapa. Recomiendo mucho esta "pensión", situada en un paraje tranquilo, al pie mismo de la ruta, con buenas instalaciones y buena restauración, además el trato fue inmejorable y nos hicieron un "regalito" que nos ahorró unos eurillos".
Nuestra ruta planificada consiste en circular por la orilla derecha del Donau (en la que nos encontramos) hasta la presa situada justo antes de la localidad de Wallsee. Aquí cruzaremos a la otra orilla del río, por la que seguiremos hasta llegar a Grein, en donde se encuentra nuestro alojamiento (un par de kilómetros antes).
Salimos dispuestos a disfrutar del día, atravesamos el pueblo (en donde el peque sufre su segundo susto, ojalá sea el último porque está a punto de abandonar
Circulamos por una via secundaria pero apenas nos encontramos con un par de vehículos.
Nos gusta mucho este tramo, porque, aunque esté separado del río, el paisaje es muy relajante, la temperatura todavía no es demasiado elevada y podemos escuchar el piar de los pajarillos y un silencio relajante. Al fondo aparece la Aukcapelle, una pequeña capilla muy bien restaurada que pone la nota de color entre el verde de los campos cultivados.
Dejamos atrás la capilla y nos encontramos ahora con dos pequeñas pero empinadas pendientes (apenas 50 metros cada una), que nos llevan a la orilla del río, porque los terrenos por los que circulamos están mas bajos que el
Tras otros 4 kms llegamos a la presa, en lugar de cruzarla y continuar nuestro camino decidimos darnos una vuelta por Wallsee, por lo que pasamos de largo y nos dirigimos hacia esta pequeña pero coqueta localidad en la que hemos localizado una zona que parece adecuada para darnos un baño.
Decidimos visitar el pueblo antes del chapuzón de hoy (para algunos será el segundo). Una vez cruzado el puente que sirve para superar el lago (tiene carril bici), nos desviamos a la izquierda, siguiendo las señales oficiales, damos un pequeño rodeo al pueblo para acceder a su castillo por una empinada cuesta, el sol aprieta y ponemos pie a tierra para no torturarnos de forma innecesaria, son menos de 400 metros pero muy exigentes.
Merece la pena el esfuerzo porque el castillo es muy bonito, por lo menos desde el exterior, es propiedad privada y sólo se puede acceder a los jardines en alguna feria y evento que se organiza allí. Aprovechando que estamos en el centro histórico de la localidad nos damos una vuelta y tomamos unos heladitos en la Marktplatz, que bien merecidos los tenemos.
Mas fresquitos y reconfortados,después del descansito, volvemos a montar en las bicis para darnos el baño soñado
toca bajar lo que habíamos subido, y, la verdad, lo disfrutamos de lo lindo hasta llegar a la orilla del lago.Lo que llamo lago, parece mas bien un entrante del río en tierra, que han agrandado para poder aprovecharlo como zona de baño y servir como base de actividades acuáticas (de hecho hay varios pequeños "puertos deportivos" en la localidad). En el complejo hay empresas de actividades acuáticas, pistas de tenis, un par de restaurantes y una estupenda playa fluvial que no vamos a desaprovechar.
Tras el baño toca comer, aprovechamos la sombra y tiramos nuestras toallas sobre la hierba para comer lo que nos traemos del Gasthof. No es que lo hayamos robado... En el desayuno la camarera vío que nos sobraba casi todo el fiambre, los pates y quesos que habian servido, nos trajo mas panecillos y papel de aluminio para envolver y nos dijo que no dudasemos en llevarnos lo que nos hiciese falta porque iban a tirarlo.
Este gesto nos ahorró la preocupación de la comida, en la ruta de hoy no había supermercados ni tiendas de comestibles hasta Grein, por lo que no nos quedaría otra opción que comer en un restaurante, con el consiguiente gasto y tiempo para buscar, etc.
Comidos y descansados nos ponemos en marcha, deshacemos el camino andado hasta la presa y cruzamos el Donau.
Circulamos ahora por una carretera secundaria poco mas de 2 kilómetros hasta justo antes de entrar a la localidad de Mitterkirchen im Machland, en donde en un cruce señalizado debemos de tomar a la derecha. Subimos una pequeña rampa, cruzamos un puente y giramos a la derecha. A los pocos metros nos encontramos con un agricultor que nos indica que el camino está cortado, retrocedemos hasta el ultimo cruce y nos damos cuenta de que nos habíamos saltado una señal. Seguimos rodando entre campos de cultivo hasta un nuevo cruce en el que tomamos a la derecha, estamos en la localidad de Labing, a 14 kms de Grein, de nuevo por carretera asfaltada cruzamos el pueblo, es solamente 1 km pues un nuevo desvío a la derecha nos devuelve a la vía exclusiva para ciclistas que en unos 4 kms nos dejará de nuevo a orillas del río.
Entramos ahora en un tramo del río mas salvaje, en donde el paisaje apenas está humanizado y la naturaleza domina al hombre. Disfrutamos de lo lindo haciendo carreras y circulando entre grandes arboles y zonas inundadas. Al poco cruzamos un pequeño puente que salva un afluente del Donau y vamos oliendo el final de la etapa. Nos detenemos de nuevo a beber un poco y descansar unos minutos, al fondo vemos el Gasthof Zur Donaubrücke (158,00 €), nuestro alojamiento está del otro lado del río, un par de kilómetros antes de llegar a Grein.
Unas últimas pedaladas y, un día más, habremos cumplido nuestro objetivo.
El gasthof es el mas grande en el que hemos estado hasta el momento, las instalaciones están modernizadas. Una de las recepcionistas nos hacen el chek in y subimos a nuestra habitación, está muy bien, espaciosa, limpia y con buenas vistas sobre nuestro inseparable compañero de viaje.
Apenas son las 5 de la tarde, nos da tiempo mas que de sobra a darnos una ducha reparadora y descansar antes de acercarnos a Grein. La etapa ciclista ha terminado pero el día continua con la visita a la pequeña localidad de la Alta Austria.
Tras el descanso volvemos a coger las bicis porque el centro histórico de Grein está a 2 kilómetros y medio de nuestro hotel, 5 kms ida y vuelta son demasiados a estas alturas del día.
En bici llegamos en unos pocos minutos, antes paramos en un supermercado HOFER para acopiarnos de comida para el día siguiente, también compramos unos dulces que nos comemos en el paseo que hay a la orilla del río.
Todos menos el peque dejamos las bicis en un aparcabicis situados en una pequeña plaza y nos vamos caminando a conocer el pueblo. Grein es pequeñito pero muy coqueto, pueblo de arquitectura barroca en donde destacan la Stadplatz con su fuente en el medio, el edificio del Rathaus en donde se encuentra el famoso Stadttheater Grein, un pequeñisimo teatro que data de 1791 y se conserva en su estado original. Mas adelante nos encontramos también con la Stadtpfarrkirche de St. Ägidius, que también visitamos.
Entre unas cosas y otras son las siete y media de la tarde, según los horarios austríacos es hora de irse preocupando por la cena. Llevo varias opciones apuntadas y nos decidimos por la Pizzeria La Vita, a unos metros de la Stadplatz, reservamos mesa para las ocho y media en la terraza y nos vamos camino de otra de las señas de identidad de la localidad, su castillo.
El castillo se alza muy cerca del centro de la localidad, en lo alto de una colina que va a ser la última prueba de fuego para nuestras piernas. Por fortuna, entre la pizzeria y el castillo apenas hay medio kilómetro, que se reducen a menos de la mitad si subimos a través de las escaleras.
Llegamos arriba y el esfuerzo se ve recompensado por unas magníficas vistas de pueblo con el Donau y los bosques haciendo de decorado natural.
Pasamos un rato disfrutando del lugar, pues somos los unicos visitantes, cosa que no es la primera vez que nos ocurre a lo largo de todos estos días. Al interior del castillo no pudimos entrar por la hora, es propiedad particular pero si se puede visitar previo pago.
Se acerca la hora de cenar y bajamos a la pizzeria. Nos ventilamos una ensalada de burrata, unos spagethi vongole y tres pizzas, con su agua y sendas cervezas para los adultos (alcohol free que tenemos que conducir) por un total de 55,00 €. Luego decían que los precios eran una burrada, no se en Viena, pero en lo que llevamos de viaje no hemos pagado por comer mas que en nuestro país....
Con el estómago repleto volvemos pedaleando al hotel. Al final acabamos rendidos, los 30 kms de bici se convirtieron en 40 y entre esto, la visita a pie y la natación el cuerpo pide cama.
































