Durante la planificación de este viaje, dudamos mucho sobre qué hacer en este día. Teníamos la opción de quedarnos en CR, pegarnos la paliza hasta Chiang Mai y pasar allí más días o hacer parada en el camino. Finalmente decidimos hacer lo mismo que en el trayecto anterior. Buscar un pueblecito a medio camino entre Chiang Rai a Chiang Mai y así dividir las horas de trayecto y poder “perdernos” por el norte de Tailandia.
Comienza el día con un desayuno en el hotel (incluido). Amanece el día muy lluvioso y nos vamos directos a la Casa Negra. Durante todo el trayecto no paró de diluviar y cuando llegamos allí el parking de tierra estaba prácticamente inundado. Con el ánimo un poco bajo nos dimos la vuelta y decidimos no entrar. Nuestra siguiente parada sería una plantación de te pero vimos a lo lejos el Big Buda (como para no verlo) y como comenzaba a dejar de llover decidimos acercarnos.

El templo en sí no tiene nada y el big buda es eso, un big buda ;D Pero los niños fliparon. Y como no teníamos nada mejor que hacer entramos y cogimos el ascensor para subir hasta arriba. Las vistas son muy chulas, la verdad. Si merece o no la pena depende de lo que te guste y quieras hacer y del tiempo que tengas. Nosotros no lo teníamos planeado pero como íbamos con calma y con tiempo, nos vino fenomenal.
De ahí nos fuimos a una plantación de Te (queríamos ir a la 101 pero por el camino vimos que muchos coches se dirigían a otra y les seguimos -mi marido y sus rutas alternativas que tanto le gustan-). Esta plantación “Choui Fong Tea” estaba muy chula y pudimos probar un smoothie de te verde y un helado de otro tipo de te. ¡Muy rico el almuerzo del día!

Continuamos por la carretera hasta la plantación 101. La lluvia va y viene y ahora parece que ha vuelto con ganas. Llegamos al destino y no paraba de llover. La plantación no eran gran cosa, no había mucha gente y parecía deshabitada salvo por el restaurante que había.
Teníamos hambre pero no nos terminaba de convencer comer allí así que pusimos rumbo al pueblo de Mae Salong. Como no dejaba de llover, paramos a comer en “Yunnan Chinese Noodle” porque pudimos aparcar justo en frente. Comimos muy bien y nada mal de precio.
Después de comer compramos algo en el 7eleven y directos que nos vamos a Fang. Teníamos apuntado parar en “Fang Hot Spring” pero entre que llovía y que habíamos visto en Trip Advisor que no era muy allá, decidimos pasar de largo.
Llegamos a Fang y seguía sin parar de llover
Nada más hacer el check-in le pedimos a la recepcionista (que casi no hablaba inglés) que nos dijese de algún sitio para tomar algo y cenar y nos dijo que no había nada cerca.
Nuestra cara fue un poema pero mi marido (que siempre tiene un Plan B
) y acabamos en un restaurante local donde cenamos fenomenal. Se trata de un restaurante donde te dan una cesta, coges pinchos de comida y te los hacen a la plancha. Hicimos dos rondas porque aquello ¡estaba buenísimo!Y de vuelta al hotel decidimos para a tomar una cerveza en la discoteca
Nada más llegar nos subieron a la zona donde estaba el DJ (nos iban escoltando como si fueramos famosos, jeje). Los cuatro allí en una mesa con cervecitas y musicón. Mis hijos encantados!! Lo único malo es que la cerveza estaba caliente así que nos volvimos autóctonos y ¡la echamos hielo!
Sobre las 22.00 h. nos volvimos al hotel (había sido más un tardeo que una fiesta nocturna) y después de unas cuantas risas recordando la tarde/noche caímos en la cama todos a la primera. ¡Qué día más divertido!