Hoy tocó visita al centro de Los Ángeles.
Nuestro alojamiento es el Hi Los Angeles Santa Mónica Hostel, situado a escasos 5 minutos de la playa y de la parada del metro. Nos costó 45 € por persona y noche en una habitación compartida de 8 camas e incluye toallas, sábanas y desayuno. Para quien no le importe compartir habitación parece una buena opción tanto por ubicación (aunque en una ciudad tan grande esto tampoco es demasiado relevante ya que hay que desplazarse sí o sí en transporte público o privado) y por el precio (más de lo que solemos pagar en alojamientos de este tipo pero barato teniendo en cuenta los precios de los alojamientos de la ciudad). También disponen de habitaciones dobles.
Para ir al centro nos desplazamos en el metro. No tiene pérdida ya que a Santa Mónica sólo llega la línea E de la cual es el final/inicio. Para usar el transporte público hay que comprar la tarjeta Tap y recargarla en una de las maquinas de la estación (hay opción de cargar viajes individuales (cada billete cuesta 1,75 $)/pases diarios/...). Había dos trenes estacionados e inicialmente entramos en uno que olía fatal, estaba sucio y lleno de pintas raras...así que guiadas por nuestra intuición femenina nos metimos en el otro que tenía un aspecto más agradable y que salía unos minutos más tarde.
Tras aproximadamente 40-45 minutos bajamos en la parada de Little Tokyo, barrio que no nos pareció demasiado espectacular, una calle mona con farolillos llena de restaurantes y tiendas japonesas y poco más (o no vimos nosotras mucho más).
De ahí fuimos a ver el ayuntamiento, reconocible por haber salido en multitud de películas, y que fue el edificio más alto de la ciudad desde su fundación en 1928 hasta 1964 ya que hasta finales de la década de los 50 no estaba permitida la construcción de edificios de más de 46 metros debido a la preocupación por el alto riesgo de terremotos. Tiene un mirador gratuito en la planta 29, al que no pudimos subir porque estaba cerrado al ser sábado (de eso nos enteramos allí mismo).
Cerca de allí se encuentra la Union Station, que fue la última gran estación de trenes construida en Estados Unidos y cuya construcción no estuvo exenta de polémica porque supuso la demolición del antiguo Chinatown, por lo que fue necesario la creación de un nuevo barrio chino en las proximidades.
Después de la visita a Chinatown nos dirigimos al llamado Pueblo de Los Ángeles que es el centro histórico de la ciudad. Se articula en torno a la calle Olvera y cuenta con numerosos edificios históricos, entre ellos Avila Adobe, construida en 1818 y que actualmente es la casa más antigua de la ciudad. Pasear por esta zona te sumerge a las raíces hispano-mexicanas de Los Ángeles, sobre todo en esta época del año en el que la comunidad mexicana celebra el Día de los Muertos y hay numerosos altares y actuaciones en la plaza principal.
Aprovechamos para comer en un local de la calle Olvera (comida mexicana como no!) llamado El Rancho Grande (plato y bebida por 14 $ por persona).
Luego nos dirigimos a la catedral, diseñada por Rafael Moneo e inaugurada en 2002 en sustitución de la antigua catedral de Santa Vibiana que quedó seriamente dañada tras un terremoto. El templo no llama demasiado la atención desde fuera pero nos gustó bastante el interior por lo diferente que es a las catedrales que conocemos... y además se estaba celebrando una boda!.
Desde allí fuimos a la Walt Disney Concert Hall, que es la sede de la Filarmónica de la ciudad y que recuerda al Guggenheim (y tanto, ambos fueron diseñados por Frank Gehry). Cerca de allí se encuentra el edificio Bradbury, famoso por su atrio abalconado que salió en la película Blade Runner, pero que no pudimos visitar por dentro porque los fines de semana sólo abre por la mañana. Cruzamos a través del Grand Central Market para dirigirnos a nuestra última parada del día, el mirador del hotel Intercontinental. Al entrar en el vestíbulo del mismo no encontramos ninguna indicación del supuesto mirador pero tiramos para adelante, nos metimos en un ascensor, subimos al piso 70 y llegamos a una cafetería acristalada con vistas a toda la ciudad.
De vuelta en Santa Mónica dimos otro paseo por el Pacific Park, parque fundado en el año 1996 por lo que tiene un toque retro y unas atracciones visualmente muy bonitas sobre todo de noche.
Nuestro alojamiento es el Hi Los Angeles Santa Mónica Hostel, situado a escasos 5 minutos de la playa y de la parada del metro. Nos costó 45 € por persona y noche en una habitación compartida de 8 camas e incluye toallas, sábanas y desayuno. Para quien no le importe compartir habitación parece una buena opción tanto por ubicación (aunque en una ciudad tan grande esto tampoco es demasiado relevante ya que hay que desplazarse sí o sí en transporte público o privado) y por el precio (más de lo que solemos pagar en alojamientos de este tipo pero barato teniendo en cuenta los precios de los alojamientos de la ciudad). También disponen de habitaciones dobles.
Para ir al centro nos desplazamos en el metro. No tiene pérdida ya que a Santa Mónica sólo llega la línea E de la cual es el final/inicio. Para usar el transporte público hay que comprar la tarjeta Tap y recargarla en una de las maquinas de la estación (hay opción de cargar viajes individuales (cada billete cuesta 1,75 $)/pases diarios/...). Había dos trenes estacionados e inicialmente entramos en uno que olía fatal, estaba sucio y lleno de pintas raras...así que guiadas por nuestra intuición femenina nos metimos en el otro que tenía un aspecto más agradable y que salía unos minutos más tarde.
Tras aproximadamente 40-45 minutos bajamos en la parada de Little Tokyo, barrio que no nos pareció demasiado espectacular, una calle mona con farolillos llena de restaurantes y tiendas japonesas y poco más (o no vimos nosotras mucho más).

De ahí fuimos a ver el ayuntamiento, reconocible por haber salido en multitud de películas, y que fue el edificio más alto de la ciudad desde su fundación en 1928 hasta 1964 ya que hasta finales de la década de los 50 no estaba permitida la construcción de edificios de más de 46 metros debido a la preocupación por el alto riesgo de terremotos. Tiene un mirador gratuito en la planta 29, al que no pudimos subir porque estaba cerrado al ser sábado (de eso nos enteramos allí mismo).
Cerca de allí se encuentra la Union Station, que fue la última gran estación de trenes construida en Estados Unidos y cuya construcción no estuvo exenta de polémica porque supuso la demolición del antiguo Chinatown, por lo que fue necesario la creación de un nuevo barrio chino en las proximidades.

Después de la visita a Chinatown nos dirigimos al llamado Pueblo de Los Ángeles que es el centro histórico de la ciudad. Se articula en torno a la calle Olvera y cuenta con numerosos edificios históricos, entre ellos Avila Adobe, construida en 1818 y que actualmente es la casa más antigua de la ciudad. Pasear por esta zona te sumerge a las raíces hispano-mexicanas de Los Ángeles, sobre todo en esta época del año en el que la comunidad mexicana celebra el Día de los Muertos y hay numerosos altares y actuaciones en la plaza principal.

Aprovechamos para comer en un local de la calle Olvera (comida mexicana como no!) llamado El Rancho Grande (plato y bebida por 14 $ por persona).
Luego nos dirigimos a la catedral, diseñada por Rafael Moneo e inaugurada en 2002 en sustitución de la antigua catedral de Santa Vibiana que quedó seriamente dañada tras un terremoto. El templo no llama demasiado la atención desde fuera pero nos gustó bastante el interior por lo diferente que es a las catedrales que conocemos... y además se estaba celebrando una boda!.

Desde allí fuimos a la Walt Disney Concert Hall, que es la sede de la Filarmónica de la ciudad y que recuerda al Guggenheim (y tanto, ambos fueron diseñados por Frank Gehry). Cerca de allí se encuentra el edificio Bradbury, famoso por su atrio abalconado que salió en la película Blade Runner, pero que no pudimos visitar por dentro porque los fines de semana sólo abre por la mañana. Cruzamos a través del Grand Central Market para dirigirnos a nuestra última parada del día, el mirador del hotel Intercontinental. Al entrar en el vestíbulo del mismo no encontramos ninguna indicación del supuesto mirador pero tiramos para adelante, nos metimos en un ascensor, subimos al piso 70 y llegamos a una cafetería acristalada con vistas a toda la ciudad.
De vuelta en Santa Mónica dimos otro paseo por el Pacific Park, parque fundado en el año 1996 por lo que tiene un toque retro y unas atracciones visualmente muy bonitas sobre todo de noche.