El día de hoy no tiene mucho que contar.
Tocó madrugar bastante porque viajábamos desde Coruña a Madrid en el vuelo de las 6.30 h. Teníamos bastante margen hasta el vuelo a Los Ángeles (salía a las 12.35 h) pero mejor ir con tiempo.
El vuelo de Madrid a Los Ángeles salió con media hora de retraso pero llegamos al destino a la hora prevista. La cola para el control de pasaportes en el aeropuerto era bastante larga pero ágil así que en media hora estábamos fuera. Además de las preguntas de rigor (a dónde vamos, cuántos días,...) también hablamos de fútbol con el policía ya que nos preguntó por el equipo de nuestra ciudad
.
Estas dos primeras noches (las únicas que llevamos reservadas) nos alojamos en Santa Mónica, a donde llegamos en bus. Nos pareció bastante caótico la organización de los buses del aeropuerto (o es que íbamos medio dormidas y no nos enteramos mucho). Están pasando continuamente decenas de autobuses pero no hay una pantalla que te indique cuál es el que llega ni cuanto queda para el siguiente. Cogimos el bus C (gratuito) sin mucho convencimiento, el cual tiene paradas en el resto de las terminales del aeropuerto y una última parada en una especie de apeadero. Allí conocimos a un señor con unas pintas poco recomendables, pero que resultó ser muy majo, que nos indicó dónde teníamos que coger el autobús a Santa Mónica y en qué parada bajar (un recordatorio que nos da la vida una vez más sobre que las apariencias engañan). El billete de los buses urbanos hay que pagarlo en efectivo (o con la tarjeta de transporte), cuesta 1,25 dólares. No teníamos cambio y la conductora nos perdonó 50 centavos
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Tras instalarnos en el hostel fuimos a dar una vuelta por el muelle y por el Pacífic Park, pero nos volvimos pronto que el día había sido largo y teníamos que dormir. Mañana ya habrá tiempo para explorar!
[align=justify] Tocó madrugar bastante porque viajábamos desde Coruña a Madrid en el vuelo de las 6.30 h. Teníamos bastante margen hasta el vuelo a Los Ángeles (salía a las 12.35 h) pero mejor ir con tiempo.
El vuelo de Madrid a Los Ángeles salió con media hora de retraso pero llegamos al destino a la hora prevista. La cola para el control de pasaportes en el aeropuerto era bastante larga pero ágil así que en media hora estábamos fuera. Además de las preguntas de rigor (a dónde vamos, cuántos días,...) también hablamos de fútbol con el policía ya que nos preguntó por el equipo de nuestra ciudad
Estas dos primeras noches (las únicas que llevamos reservadas) nos alojamos en Santa Mónica, a donde llegamos en bus. Nos pareció bastante caótico la organización de los buses del aeropuerto (o es que íbamos medio dormidas y no nos enteramos mucho). Están pasando continuamente decenas de autobuses pero no hay una pantalla que te indique cuál es el que llega ni cuanto queda para el siguiente. Cogimos el bus C (gratuito) sin mucho convencimiento, el cual tiene paradas en el resto de las terminales del aeropuerto y una última parada en una especie de apeadero. Allí conocimos a un señor con unas pintas poco recomendables, pero que resultó ser muy majo, que nos indicó dónde teníamos que coger el autobús a Santa Mónica y en qué parada bajar (un recordatorio que nos da la vida una vez más sobre que las apariencias engañan). El billete de los buses urbanos hay que pagarlo en efectivo (o con la tarjeta de transporte), cuesta 1,25 dólares. No teníamos cambio y la conductora nos perdonó 50 centavos
Tras instalarnos en el hostel fuimos a dar una vuelta por el muelle y por el Pacífic Park, pero nos volvimos pronto que el día había sido largo y teníamos que dormir. Mañana ya habrá tiempo para explorar!