Nos despedimos de la entrañable pareja que regenta el Lathika Homes (totalmente recomendable, 8 dólares habitación grande con desayuno) y nos dirigimos hacia Dambulla.

Cruzamos Dambulla y allí nos espera el Golden Temple, con su puerta/boca con dientes y un buda enorme, coronando el recinto. En vez de tirar para las cuevas, nos metemos en el museo, que el último que entró allí, hizo la comunión conmigo. Eso tenía más mierda, que el palo un gallinero. Hicimos el breve recorrido los cuatro solos y al salir, la chica de los tickets ( 100 rupias) flipaba de que alguien había entrado allí.



Continuamos para bingo hacia Kandy, con una breve parada para ver un templo antiquísimo, tipo templo de Angkor en pequeño, en mitad de la selva. Se llama Nalanda Gedige.

Dejamos las cosas super rápido, pues queremos llegar a la ceremonia del Diente de Buda, que es a las 18:15 y hay un espectáculo de tambores. Empieza a llover a cántaros, pero de verdad, así que decidimos bajar los 4 en un solo tuk tuk, con Juanjo conduciendo (vuelvo a agarrar los crucifijos y demás). Una odisea llegar hasta el más famoso templo de Sri Lanka, lloviendo de esa forma.
Al llegar allí, 2000 rupias por cabeza, joder!!! Encima, la taquilla está afuera del recinto, donde dejas los zapatos, y todo mojados y con charcos, andando hasta la entrada.
La ceremonia que queréis que os diga...los tambores a los cinco minutos te ponen la cabeza como un bombo, así que nadie está viéndolo directamente mucho rato. Lo que sí está chulo es ver la devoción que tienen los locales por ese sitio. Rezando y dejando ofrendas y haciendo grandes colas para ver un segundo, el cofre donde se supone está el diente.
