Hoy estamos de ruta por la Provincia de Ávila, donde conoceremos cinco de sus pueblos, entre ellos Villaverde, perteneciente al municipio de Bularros. Llegamos al municipio sobre las 18H, es el tercer pueblo que visitamos hoy. Aparcamos el coche a la entrada del pueblo, cuando vamos por el camino de acceso, algo me dice que me va a encantar.


La mayoría de los habitantes se dedicaban al pastoreo, teniendo las ovejas en sus fincas durante el verano y llevándolas en invierno a Extremadura. En la foto se puede ver el corral y el pajar.

El pueblo constaba de unas diez viviendas, la mayoría estaban construídas con piedra granítica.


Como en tantos pueblos de la época, la emigración causó estrasgos en Villaverde entre los años 60/80 y sus habitantes se fueron la mayoría a Ávila capital y Madrid.


Sólo quedaron dos casas abiertas hasta el siglo XXI, la de los habitantes Pedro Jiménez y Valeriano Ramos, dos hombres que vivían solos y cada uno en su respectiva casa. El primero en marcharse del pueblo fue Valeriano y al poco tiempo, en el 2013 se marchó Pedro, ya de edad avanzada ambos y con limitaciones para seguir viviendo solos. Hoy día el pueblo está abandonado o semi abandonado.

En las ventanas de una de las casas del pueblo se puede ver este tigre tan curioso.

En el pueblo no había escuela y tenían que ir andando hasta la cercana localidad de Bularros que se encuentra a 1km de distancia.


Algunas casas se mantienen en pie pero otras están prácticamente derruidas y abandonadas a su suerte.

Llegamos a una casa donde ha sido rehabilitada y parece haber gente viviendo, aunque no sea durante todo el año, el pueblo todavía tiene una pequeña esperanza de volver a resurgir de sus cenizas
además, si os fijáis en la lona que hay en el porche, tiene un teléfono de un constructor, por si alguien está interesado en rehabilitar alguna de las casas del pueblo.
Los vecinos del pueblo se desplazaban a Ávila los viernes que era día de mercado para suministrarse de alimentos, y otros artículos que no tenían en Villaverde. También se acercaban hasta el pueblo algunos vendedores ambulantes para vender a los vecinos sus productos.


Llegamos a la fuente del pueblo que avastecía de agua a personas y animales en otros tiempos y a mis perras en el presente, jajajaja.



La casa de la parra, posiblemente pertenezca a uno de los dos últimos moradores que quedaron en el pueblo, ya que se la ve bien conservada y todavía se ve la antena de tv, o quizás de algún vecino nuevo, aunque su aspecto parecía de abandono



Vamos terminando la visita al pueblo, Samba y Rumba como siempre disfrutando del paseo.




A pocos metros del pueblo y a las afueras, se encuentra la Iglesia de San Bartolomé de la que sólo queda en pie su antigua espadaña, el cementerio está contiguo a la iglesia. En los años 60 se construyó la iglesia de Bularros y el párroco de entonces mandó derribar esta iglesia pese a la oposición de sus vecinos, dejando sólo los muros exteriores que es donde se encuentra la espadaña, por eso se salvó, si no, hoy día no quedaría nada de ella.

En los alrededores se puede ver ganado pastando y observando nuestros pasos. Una estampa muy bonita donde se encuentra el pueblo de Villaverde.


Tras media hora paseando por las calles de Villaverde y respirando la soledad que aquí se siente, nos ponemos rumbo a un lugar precioso de Ávila, será nuestra última visita de hoy, lo dejaré en el correspondiente diario de ÁVILA Y SUS PUEBLOS más pronto que tarde, jajajaja, no me da la vida a escribir tantos viajes que tengo a mis espaldas, pero poco a poco iré poniéndome al día