Hoy visitaré algunos de los pueblos de la ruta llamada "Pueblos Negros o Arquitectura Negra" en la provincia de Guadalajara. Comenzaré por Majaelrayo, un pueblo de apenas 53 habitantes (año 2023). Se encuentra ubicado en la comarca de la Sierra Norte, a una altitud de 1186 metros sobre el nivel del mar, en el valle a orillas del Jaramilla sitiado por los picos Ocejón, Atalaya, Campachuelo, Collado de San Pedro, las Cabañuelas y Cabeza del Rocín. Os dejo mapa cogido de la página "Veranos Astronómicos".

Los paisajes que rodean esta zona son preciosos, todavía se puede ver algo de nieve en sus cumbres.


También se puede ver en la zona ganado pastando o descansando en los prados.



Para visitar estos pueblos de arquitectura negra, comencé al revés, primero visité Majaelrayo que me pilla más retirado de casa y luego fui bajando al resto, así en vez de irme alejando, me iría acercando más dirección de casa, normalmente lo hago al revés, primero visito al primero que llego, pero esta vez quise cambiar la ruta sin ningún motivo concreto

A la entrada de Majaelrayo me encuentro este mosaico de arcilla anunciando lugares de interés de la zona y dirección Cantalojas que se encuentra a 24km de Majaelrayo, muy cerca del Hayedo de Tejera Negra.

Estos pueblos son conocidos por su tradicional construcción utilizando como material la pizarra negra, de ahí el nombre. A mediados del siglo XIX, el pueblo contaba con una población de 442 habitantes, hoy día sólo quedan los 53 habitantes antes mencionados.


Tras la reconquista de toda esta parte de la sierra por parte del rey Alfonso VI, y la expulsión de los moriscos al sur de la cuenca del Tajo, las poblaciones se fueron asentando en esta zona.


La mayoría de las viviendas están construidas en una planta que se distribuye a partir de un zaguán y donde se ubica la cocina con la chimenea, siendo ésta la sala principal donde se desarrollaba toda la vida social de la familia. El resto de la vivienda hasta la cubierta, recibe el nombre de “el sobrao”, que se utilizaba para el almacenaje de grano para el ganado, y la comida para abastecer a la familia durante los largos y fríos inviernos de estas sierras.

Llego hasta la fuente/abrevadero de "El Caño", al lado pasa el Arroyo del Caño de los Sotorraños. Fue construida en el año 1792 bajo el reinado de Carlos IV, es uno de los lugares con más encanto del pueblo.



Majaelrayo siempre ha vivido de su ganadería pero también supo explotar los inmensos bosques de robles existentes para la producción de carbón vegetal, y exportándolo a otras comarcas cercanas.


Pasear por sus calles es una auténtica gozada y más sin gente alrededor, se respira paz.


El pueblo es muy pequeño, apenas cuatro calles pero está lleno de rincones muy pintorescos.


Para conocer el origen de Majaelrayo hay que remontarse al siglo XV después de la Reconquista de los árabes, cuando los ganaderos de Ayllón comenzaron a construir majadas para poder refugiarse mientras estaban en el campo con su ganado. En esta época cayó un rayo en la zona, por este motivo se le empezó a llamar Majada del Rayo y ahora Majaelrayo.

En la Plaza de la Iglesia se encuentra la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista, centro de reunión de sus vecinos durante muchos siglos atrás. Durante la Guerra Civil entre 1936/1939, con los altercados se perdieron sus hermosos retablos, su órgano musical, y una de sus grandes campanas, conocida por el nombre de Santa Bárbara. En la pila bautismal que hay dentro de la iglesia ya se bautizaban a niños en el año 1579, y se sigue haciendo hasta ahora. Destaca su bonita espadaña y sus porches laterales.

La portada de la iglesia es una de las cinco mejores de la provincia de Guadalajara, obra de claro estilo manierista, con elementos ornamentales.


En uno de los jardines de alrededor se puede ver una rueda de molino y en los tejados de las casas lucen unas bonitas chimeneas de pizarra negra también.



Hay algunas casas del pueblo que están derruidas pero muchas ya han sido reconstruidas y reformadas.


También se puede ver algo de arte urbano en sus calles, poniéndole un poco de color a tanta pizarra negra



Las bonitas veletas tan típicas de los pueblos no podían faltar en Majaelrayo.


Ni el típico pozo para abastecerse de agua, este es muy coqueto y fotogénico.

Preciosas gallinas bebiendo agua del arroyo.

Antes de irme del pueblo me senté en la zona de picnic que hay junto a uno de los arroyos para comerme el bocadillo. Nada más sacarlo vinieron como 8/10 gallinas corriendo a pedirme y algunos gansos, obviamente compartí con ellos mi bocadillo


La visita al pueblo ha durado unos 40 minutos, se ve rápido pero hay que conocerlo porque es muy bonito y está en plena naturaleza, sigo para visitar otro pueblo de la ruta