Amanecimos sobre las siete, y a las ocho poníamos rumbo a Fjaðrárgljúfur. Desde el camping eran 12 minutos en coche. El parking eran 1000 ISK. Hicimos 1,5 km en apenas 12 minutos, parando en los distintos miradores que había hasta llegar al final.
No sé si es por la época del año y el frío o por qué, pero el verde que se ven en las miles de fotos de este sitio no estaba en ningún lugar.
Os dejo una foto sin editar y otra editada para que veais la diferencia entre la realidad y lo que se ve por internet.


Además, primera hora de la mañana no es la hora idónea para ir a fotografiar este lugar por cómo está el sol.
Creo además que antes se podía bajar al cañón y ahora por temas de conservación ya no, o al menos en ciertos períodos del año.
Conclusión, si se tiene tiempo de sobra, vale la pena visitar el cañón, pero si no, tampoco nos estamos perdiendo un lugar espectacular.
Sobre las 9:30 nos dirigimos a Vatnajökull, el lugar donde íbamos a hacer la actividad de la cueva de hielo y andar por el glaciar. La cual comenzaba a las 12:00h. Teníamos 1h45’ de camino por recorrer, y aunque íbamos bien de tiempo, al ir parando para hacer fotos (la carretera es espectacular) llegamos bastante justo. Nos dio tiempo a hacer un bocadillo y acudir al punto de encuentro del tour.
La excursión la realizamos con Ice Epic Journeys, y cogimos el pack con 10 fotografías profesionales. Nos costó 275€, de lejos la actividad más cara del viaje, pero era algo que queríamos hacer y esta compañía era de las mejores, o directamente, la mejor valorada.
El hecho de cogerlo con el pack de fotografía, era porque las cuevas de hielo son un lugar con poca luz, y con mi equipo fotográfico sabía que no iba a poder prácticamente ninguna foto buena de recuerdo en esas condiciones.
A las 12:00, llegamos puntuales al punto de encuentro donde nos esperaba nuestra guía. El grupo era reducido, en total 8 personas (siendo nosotros 5). Como era temporada baja nos habían ofrecido la opción de hacer tirolina encima de una grieta sin cobrarnos más, a lo que accedimos.
Tras unos 30’ en un camino de rocas con la furgoneta 4x4, llegamos al pie del glaciar. Visitamos en primer lugar la cueva de hielo. La tuvimos para nosotros completamente solos durante 45’, todo el tiempo que permanecimos en ella. Al salir, comenzaron a entrar grupos mucho más numerosos (igual de 20 personas) y de forma simultánea, con lo que estoy seguro de que la experiencia no se vive de la misma forma que en grupos reducidos (siendo estos últimos más caros).
Respecto a la cueva de hielo tengo diferentes cosas que comentar. Las fotos que se ven por internet de un azul eléctrico son, en mi opinión, todas retocadas. Tuvimos un día muy soleado, y me parece imposible que la luz genere esos colores. Con una cámara, captando mucha luz y jugando con el balance de blancos sí que conseguí sacar fotos como las de Instagram, pero al ojo humano, es imposible captar esos colores. No obstante, la cueva en sí es una formación espectacular y muy complicada de ver en otros puntos del planeta. Por lo que su visita la recomiendo al 100%. La pureza del hielo, el entorno y la sensación en ocasiones claustrofóbica es algo que desde luego vale la pena.
Os dejo otra vez un par de fotos, una sin edición y sin tocar el balance de blancos (más o menos lo que ve el ojo humano), y otra con mínima edición (tocando simplemente la parte central que estaba quemada), pero cambiando el balance de blancos.


Insisto, esta última fotografía no está saturada. Se puede hacer con una cámara pero a simple vista son colores que no se pueden ver.
También una de las fotos de Ice Epic Journeys:

A continuación, comenzamos a andar por el glaciar de camino a la grieta donde íbamos a realizar la tirolina. En este aspecto, el glaciar posiblemente no sea tan espectacular como puedan ser otros. Es bastante plano, no tiene el relieve que vemos en otros glaciares. Por ello la caminata es bastante monótona. No tiene el azul característico de otros como el Perito Moreno, ni los sedimentos volcánicos negros como el Sólheimajökull. Creo que haber hecho la caminata en este último hubiese sido bastante más espectacular.

Por fin llegamos a la grieta. De normal esta actividad cuesta 5000 ISK más (33€ aprox). ¿Vale la pena? No del todo. Incluye tirarse dos veces con la tirolina. Una desde el lado alto al bajo, donde por gravedad se recorren los metros que separan ambos extremos de la abertura, y otro desde el bajo hasta el alto, donde se coge carrerilla y te lanzas al vacío, recorriendo apenas unos metros de la tirolina. Tras esto, te quitas el arnés y le cedes el turno al siguiente.

De normal creo que la actividad llega hasta aquí, por lo que me parece caro para que sea tan sólo dos saltos. En nuestro caso, al ser ocho y uno de nosotros no querer tirarse, éramos impares. Había una mujer que intentó tirarse pero por miedo no pudo. Al final, tras tirarnos todos volvió a probar, y como montaban dos tirolinas de forma simultánea, la guía preguntó si alguien más quería tirarse. De todo el grupo nadie quiso, así que aproveché la oportunidad y me volví a enganchar a las cuerdas. La mujer estuvo unos 5 minutos decidiendo si tirarse, y la guía, viendo que yo tenía confianza y que no me daba miedo, me dejó lanzarme todas las veces que quise mientras le daba ánimos a la mujer. De esta forma pude realizar unos 10 saltos hasta que la actividad se acabó.
Como resumen, la parte de la cueva de hielo y la tirolina me gustaron. La parte de andar por el glaciar, en este entorno en concreto, no me entusiasmó del todo. Repetiría la cueva de hielo con esta empresa (Ice Epic Journeys), pero no el glaciar, e intentaría hacerlo en el Sólheimajökull.
Volvimos a la Jökulsárlón Glacier Lagoon, e hicimos un par de fotos.

Al día siguiente volveríamos a la Diamond Beach para verla con calma. Ese día teníamos que deshacer el camino para dormir en el único camping que había por la zona, ya que en esta temporada el resto estaban cerrados. Queríamos ver con calma la carretera que habíamos recorrido esa mañana y hacer alguna pequeña excursión también. Tardamos una hora de vuelta hasta el Skaftafell camping. Nos costó 95,96€ con electricidad y muy buenas duchas. Había lavadora y secadora gratis, pero no hicimos uso de ellas.