Hoy toca el festival de barriletes de Sumpango. El Festival es celebrado cada 1 de noviembre en Sumpango, coincide con el Día de Todos los Santos. Esta tradición tiene raíces mayas y se remonta a tiempos precolombinos, cuando los barriletes se utilizaban para comunicarse con los dioses y alejar a los malos espíritus. Durante el festival, se confeccionan y vuelan barriletes gigantes, algunos de hasta 20 metros de diámetro, decorados con coloridos diseños y mensajes. La actividad simboliza una conexión espiritual con los seres queridos fallecidos, honrándolos y recordándolos en una atmósfera de arte y cultura. Coincidiendo que se celebra justo cuando estoy cerca no podía dejar de ir. En toda la historia de Guatemala solo se había suspendido el año del huracán Mitch en el 98 y este año con la tormenta tropical pilar, pero este año afortunadamente se ha podido hacer unos días después.
El día ha amanecido lluvioso, con lo que me temía que se suspendiera de nuevo. Me han recogido a las 7:30 y en tres horas hemos llegado a Sumpango. Todo el camino ha estado lloviendo, pero justo al llegar ha parado.
El festival ha resultado ser todo un espectáculo. Es un paraíso para la cámara. Miles de colores, gente tradicional, música... Un no parar. He estado 4 horas de un lado para otro y se me ha pasado volando.
Nada más llegar, apareces en lo alto de una explanada en la que cientos de personas vuelan barriletes y al fondo se encuentran los barriletes gigantes que se volarán a lo largo de la mañana. Los barriletes gigantes de más de 10 metros son de exposición y esos no se vuelan, pero los demás sí. En los laterales hay puestos de comida y un escenario en el que un grupo de música toca marimba constantemente mientras un presentador va relatando el festival.
Nada más llegar, estaban levantando barriletes medianos y daba comienzo el vuelo de los barriletes infantiles. Barriletes de metro y medio que levantan niños a toda carrera. Cada grupo tiene dos intentos y, cuando lo consiguen, la gente aplaude. Los críos se lo toman súper en serio aunque casi todos los intentos terminan estampándose contra el suelo, armando un griterío entre la gente.
Después de los barriletes infantiles, se ha hecho un descanso para comer y entonces han empezado los chulos. Los barriletes de 4 a 8 metros. Estos ya sí que son bien bonitos y a la vez peligrosos. Hay gente en la explanada con cascos de moto incluso porque se han dado casos de accidentes graves por caer encima de la gente el barrilete.
Volar un barrilete de estos implica por lo menos 10 personas que ocupan casi todo el largo de la explanada. La gente se agolpa y tienen que ir haciendo un pasillo ya que los barriletes los echan a correr de espaldas sin mirar atrás. Cuando viene una racha de viento, salen como condenados para levantar el barrilete. Estos también tienen dos intentos. El primer grupo que lo ha intentado ha sido llegar y besar el santo. Han levantado un barrilete de 5 metros y lo han tenido volando como una hora. Del resto de intentos, muchos acababan estampándose contra el suelo. Uno de ellos ha caído con una fuerza increíble sobre la gente, hasta el punto que han acudido los bomberos corriendo, apartando a la gente a empujones. Menos mal que se ha quedado en un susto, pero viendo la fuerza con la que caen, ya entiendo a los que llevan cascos. Al final, cuando consiguen volar uno, toda la gente estalla en aplausos. Cuando el barrilete hace amago de caer, la gente echa a correr en medio de gritos. Hay un momento en que te ves el barrilete gigante venir hacia ti y la verdad es que no sabes para dónde tirar. Al final son risas, siempre y cuando no te golpee.
Me lo he pasado en grande grabando y echando fotos. Todo el mundo está con su barrilete y la musiquita de fondo le da el toque latino con la marimba, una especie de xilófono tocado por tres personas a la vez. Comida, pompas de jabón, niños jugando, trajes regionales... sin duda uno de los grandes días del viaje.
A las 15:30 se acabó lo que se daba y hemos vuelto para San Juan. Me ha gustado mucho, han sido 30€ bien gastados. La vuelta ha sido más desesperante. Sobre todo porque por la noche la carretera es malísima y los chicken bus te adelantan que da miedo. A las 18:30 he llegado y poco más. He buscado un sitio para cenar y a descansar.
Mañana día tranquilo para desplazarme de San Juan a un pueblo que llaman Xela, donde el interés principal son nuevamente más volcanes: el Santa María, el Santiaguito (en erupción) y el Tajumulco (el techo de Centroamérica).