Hoy el día tiene poca historia. El objetivo es ir de San Juan a Xela, así que es un día sin prisa.
Me he dado un paseo por el pueblo temprano por la mañana y, a las 10, he ido a donde pasan los autobuses. Me dicen que hasta las 11:30 no pasa ninguno, y que la opción es coger un bus a Guatemala y bajarme en el km 148, donde pasan con frecuencia los buses a Xela. Al rato ha pasado un shuttle turístico. Mira si son pillos que me ha preguntado si voy a Xela. Le he dicho que sí, pero que en bus, y el tío, en voz baja, me dice que me lleva hasta donde pasan los buses a Xela en el km 148 por 25 Qz. Pero que no diga nada a los otros pasajeros alemanes. Ellos han pagado más y él solo quiere pagarse el almuerzo, y a mí me viene bien. Me insiste en que no diga nada y me subo al shuttle. En una hora me ha dejado en el km 148 y, a los 5 minutos, ha pasado el bus para Xela.
El bus estaba lleno de gente y la conducción ha sido de lo más loco que he visto en mi vida, y mira que he viajado a países como la India, pero esto ha sido para asustarse de verdad. Adelantamientos en donde claramente era imposible que el chicken bus pudiera pasar, obligando a los otros coches a salirse al arcén, en cambios de rasante, adelantamientos dobles... a una velocidad que estando de pie no te caías pero por la cantidad de gente que íbamos metidos. Buscando en internet, he llegado a ver noticias de manifestaciones en pueblos para que los conductores vayan más despacio. Es que es demencial cómo conducen. Además, estos autobuses tienen una amortiguación nula y, cuando pillan baches, literalmente saltas del suelo o del asiento. Sentarse en la parte de atrás es incluso peligroso porque te puedes llegar a lesionar la espalda si estás sentado y la gente, conocedora de esto, se acumula en la parte de delante hasta que no queda más remedio. Sin duda, lo más peligroso del viaje son los buses.
A las 13 he llegado a Xela y me ha faltado besar el suelo al bajar. Hoy tengo habitación con aseo por 15€, la casa por la ventana. La habitación está bastante bien, aunque el aseo regular tirando a mal. He dejado las cosas y me he ido a comer. Aquí, con la comida, es sota, caballo y rey: tortitas de maíz, pollo y frijol. Un poco aburrido es. Después de la comida, he buscado un zapatero para el décimo remiendo, aunque me parece a mí que es el último y me voy a tener que pillar zapatillas nuevas.
La tarde la he echado paseando por la ciudad, tiene poca cosa pero es interesante. Una plaza bonita y cuatro edificios bonitos con estilos románicos. Por lo demás, la ciudad está llena de locales con mil y un negocios que parece que uno anda por la España de los 70. Un pequeño paseo.
Para cenar, sorpresa: pollo con patatas. Esta vez con chimichurri. Bien bueno que estaba.