Durante la noche la tormenta nos ha dejado un espectáculo luminoso y sonoro. Aunque hoy nuestra jornada va a comenzar más tarde, a las 8 a.m me despierta la lluvia. Ya que he despertado dedico un buen rato a revisar el plan del día, espero que no sea demasiado ajetreado.
Según se va despertando el personal el día ha cambiado, de las lluvias hemos pasado a un cielo despejado. La previsión da posiblidad de tormentas a cualquier hora del día, espero que tengamos suerte.
Nos lo hemos tomado con calma y a las 11:35 a.m subimos al tren rumo a la Serenísima. Llegamos sobre las 12. Hoy nuestra jornada veneciana no empieza con el vaporeto porque nos toca visitar el barrio de Canareggio justo al lado de la estación de Santa Lucía. Comenzamos caminando por la calle Rio Terá que nos lleva hasta el Campo San Jeremía en donde está la iglesia de Sta. Luzia. Por el camino le damos un vistazo a la Chiesa di Santa Maria di Nazareth, barroca, espectacular con sus frescos y mármoles.
Seguimos para cruzar el Ponte delle Guglie histórico puente peatonal sobre el Canal de Cannaregio, con un pasamanos tallado y gárgolas decorativas.
Tras cruzar el puente nos compramos unos tentempies, un poco de fruta y unos dulces en la panadería Baldin Romina
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No me acuerdo como se llamaban pero eran una especie de corbatas de Unquera con cabello de angel, espectaculares y mas a 0,70 € la pieza, se nota que nos hemos alejado de la Venecia más turística www.google.com/ ...;entry=ttu . Un poco mas adelante nos introducimos en el Ghetto judío por la Porta del Ghetto.
El Ghetto es una pequeña Venecia dentro de Venecia, no sólo por los establecimientos koser o por las sinagogas, tanto los edificios como las calles son diferentes a lo que hemos visto hasta ahora, nos gusta, pasamos por el campo del Ghetto nuovo antes de cruzar el Ponte del Ghetto novo y abandonarlo para llegar a la Fondamenta della Misericordia, un lugar maravilloso en donde se ve vida de barrio, de venecianos ajenos a la horda turistica en la que nos incluimos
Recorremos la Fondamenta con calma, sin prisas, tenemos buscado un sitio para comer que está cerca de aquí, pero todavía es temprano por lo que nos dejamos perder por los callejones, los soportegos (pasadizos) y rincones de esta parte de la ciudad.
Giramos a la izquierda y tras cruzar unos cuantos puentes llegamos al campo de Sta. Fosca, nuestro aprovisionamiento está cerca, cuando llegamos sólo hay un par de clientes.
Todavía remoloneamos un poco por los alrrededores y cuando volvemos, el pequeño local tiene cola.
Fried land
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es un minúsculo local en donde sirve pescado o calamares fritos, además de ensaladas y platos de pasta para llevar. Hacemos nuestro pedido y en cinco minutos estamos buscando un lugar cercano para sentarnos y almorzar a gusto. Con el estómago lleno continuamos nuestro camino por Canareggio para ir hasta la Fondamenta Nove. Allí nos tomamos un refresco esperando por el vaporeto que nos llevará a la isla de Murano.
Son las 3:20 p.m. cuando estamos subiendo al vaporeto, el trayecto nos lleva 12 minutos por lo que pronto desembarcamos en Murano. Elegimos la parada de Museo porque nos deja muy cerca de la catedral de Murano, la Basílica de San Donato.
Caminando tranquilamente llegamos al campo de San Donato en donde unos chavales aprovechan el día cálido y soleado para lanzarse desde el puente a las aguas de la laguna, disfrutan de lo lindo
. La Basílica de San Donato es preciosa, en el exterior destaca el abside románico con sus arcos y columnas.Sacamos la entrada para la basílica por las que pagamos 3,5 € por adulto y 1,5 € por Lara, los menores de 13 años no pagan. El interior es muy bonito. Destaca el magnífico mosaico sobre el altar mayor, los mosaicos del suelo y el artesonado de madera del techo. Apenas somos una decena de visitantes. Nos gusta.
Seguimos el paseo por la isla, callejeamos de vuelta hasta el campo de S. Bernardo. Por el camino comienzan a aparecer talleres en donde trabajan con el famoso cristal de Murano, hacemos un par de compras pequeñitas y seguimos cruzando la isla. Es mucho más bonita e interesante de lo que esperaba.
Poco a poco nos acercamos a nuestro siguiente destino. Caminamos por la Fondementa dei Vetrain, en donde cada edificio es una tienda de cristal. Tenemos previsto asistir a una exhibición de como se trabaja el cristal en The Glass Cathedral, cuando vamos a entrar nos parece algo muy comercial, damos vuelta, si nos hemos equivocado ya es tarde para volver atrás. :lol:. De nuevo en la parada del Museo, esperamos el vaporeto para volver a Venecia. Todavía tenemos toda la tarde para aprovechar.
Ahora, nuestro próximo reto es probar, el que dicen, mejor tiramisú de Venecia, el que elaboran delante de sus propios ojos en Il Trei Mercanti
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Hasta llegar allí tenemos un par de paradas previstas. La primera en la iglesia de Santa Maria dei Miracoli, no pudimos entrar, pero el exterior de marmol blanco y el entorno son una maravilla.
Desde allí callejeamos hasta llegar a otra de las iglesias imprescindibles de la ciudad, la enorme basílica gótica de Santi Giovanni e Paolo, donde están enterrados 25 dogos, llena de obras de arte y cuyo techo fue pintado por Veronese. La entrada cuesta unos euros pero, no se la razón por la que nos dejaron entrar gratis, si la sé, resulta que ya estaban recogiendo la taquilla y entramos freeeeee
Si el interior es bonito, el exterior forma un conjunto aluciante con la Scuola Grande di San Marco y el monumento ecuestre a Bartolomeo Colleoni
Otra paradita en la famosa librería Agua Alta, repleta hasta arriba de intrépidos turistas.
Por fin llegamos a por nuestros tiramisús, hacemos una pequeña cola de un par de minutos y salimos con nuestros flamantes postres, uno por cabeza, buscamos en donde degustarlos y os he de decir, que, pese a estar bueno, para mi gusto lo prefería un poquito mas dulce
Allí mismo, junto a I Tre Mercanti, habíamos visto una parada de góndolas, hay una barca con un gondolero aburrido. Nos dice que el viaje dura media hora y son 90 €, pero también nos ofrece un viaje de aproximadamente 45 minutos en el que recorreremos una parte del Gran Canal y nos dejará a la altura de Rialto, 140,00 eurazos que nos gastamos, pero si tenemos en cuenta los quince años de espera, no diremos que barato, pero los pagamos gustosos. Disfrutamos cada uno de los minutos del viaje, una delicia ver la ciudad desde este punto de vista. El silencio de los canales, el ruido del agua y la entrada al Gran Canal son una auténtica experiencia.
El viaje toca a su fin, el gondolero nos pregunta de que lado de Rialto nos deja. Ahora nos volvemos caminando hasta la Piazza de San Marcos, la jornada está tocando a su fin pero queremos volver a cumplir con la agenda al 100%. Pocos turistas quedan a estas horas, el ambiente no se parece en nada al bullicio del día anterior.
Al fondo, nuestro siguiente destino, la isla de San Giorgio Maggiore.
Tomamos el vaporeto nº 2 que nos deja en la isla en unos pocos minutos, durante el trayecto disfrutamos del las vistas de San Marcos y el Gran Canal, la Salute....
Como la Abadía está cerrada dejamos pasar los minutos para volver a coger el nº 2 que nos llevará en un largo trayecto hasta la estación de tren. Durante la media hora del recorrido no puedo dejar de pensar que son mis últimos momentos en una ciudad tan especial.
Cuando llegamos a la estación aún faltan unos 40 minutos para que salga el tren, decidimos buscar algo de comer para tener la cena resuelta y poder ir directos al apartamento. Encontramos unos bocadillos bastante normalitos que pagamos a precio de oro para lo que son







































Te mando estrellitas.