Amanecemos en Croacia con perpectivas de un días seco y soledado, una máxima prevista de 27º y posibilidad de tormentas durante el mediodía.
Después de desayunar tranquilamente, nos ponemos la crema solar y cogemos la ropa de la playa que incluye bañadores, toallas y escarpines para las pedregosas playas croatas. Tenemos pensado pasar la mañana visitando Pula, comer allí y lugar acercarnos a la cercana península de Premantura, en donde, dicen, que están las mejores playas de la península de Istria. En total serán 93 kms y una hora cuarenta minutos de trayecto.
A las 11:30 estamos aparcando el coche en el céntrico Parking Karolina, pegadito al Anfiteatro de Pula, recomiendo buscar otras alternativas ya que me pareció casi un atraco los 16,00 € que nos cobraron por cuatro horas de aparcamiento al aire libre.
Pula es la localidad principal de la península de Istria, una localidad tranquila con cerca de 60.000 habitantes que destaca desde el punto de vista turístico por sus restos romanos.
Pegadito al aparcamiento nos encontramos con el Arena de Pula, gran anfiteatro romano que impresiona por sus enormes dimensiones. No accedimos al interior, pero el exterior es bastante impresionante.
Paseamos despues por la calle Kandlerova que va a ser nuestro primer contacto con la región, de reminiscencias claramente venecianas, tanto en sus casas y palacios como en los templos con sus campanilles. Es una de las calles principales y está repletas de tiendas, restaurantes, cafeterías...
La calle desemboca en el Forum, bonita plaza, centro del casco histórico en el que destacan el edificio del ayuntamiento y el Templo de Augusto, maravilla que nos ha llegado desde tiempos de la antigua Roma.
Salimos de la plaza por la calle Sergijevaca en busca del mosaico que se conserva de una antigua villa romana, que se encuentra un poco oculto y descuidado para lo que merece.
Continuamos nuestra caminata con calma, casi siempre a la sombra de los antiguos edificios hasta llegar a la Plaza Portarata, en donde destacan el tercero de los hitos romanos de la ciudad, el Arco de los Sergios que data del S. I.
Seguimos nuestro camino cruzando la plaza, nuestra intención es llegar a los Zerostrasse, túneles construídos durante la segunda guerra mundial para servir de refugio a al población durante los bombardeos. En su lugar llegamos al Teatro Romano, que había pasado por alto, se ve que todavía lo utilizan para representaciones al aire libre. Vistos los restos llegamos a la entrada de los túneles, sacamos las entradas en la máquina (20 eurazos
Por suerte, la subida al castillo es cortita. En unos minutos estamos entrando con la misma entrada que sacamos para los túneles. El castillo no es nada espectacular, pero merece la pena por las vistas que ofrece de la ciudad.
Toca bajar, es hora de comer, hemos visto antes la ubicación de un restaurante recomendado en internet.
www.google.com/ ...;entry=ttu
En 5 minutos estamos sentados en la terraza del restaurante, en una agradable placita. Pedimos y nos traen la comida, está buena pero tampoco es una barbaridad de relación calidad - precio, los camareros atentos pero con ese aire de distancia que notamos en bastantes personas que trabajan de cara al público desde que llegamos el día anterior.
Damos por terminada nuestra visita a Porec después de tomarnos un heladito de camino al coche. Salimos del parking (después del susto de pagarlo) y nos disponemos a pasar la tarde en la playa, en la cercana península de Premantura.
En unos 20 minutos estamos en la península, aparcando el coche en un lugar "habilitado", lo de habilitado es un decir es un claro en el medio de la zona de bosque, desde que hemos entrado en el parque con el coche (cobran 15 € en esta época del año) todo se ha vuelto muy natural, caminos de tierra y piedra
El agua está perfecta, mas para los que estamos acostumbrados a las frías aguas del Atlántico, disfrutamos del agua y del sol un par de horas. Cuando nos cansamos y la temperatura parece que empieza a refrescar, recogemos y nos volvemos al coche.
Nuestra intención es visitar la zona de acantilados y cuevas de Kamenjak, en la misma península, desde donde algunos saltan al mar. El camino es de tierra y piedras, muchas piedras, llegamos a un punto en el que tememos por la integridad de las ruedas de nuestro coche. Decidimos dar la vuelta y no arriesgar, ponemos rumbo al apartamento. De cenar tenemos pinchos de carne con verduras a la parrilla, todo cocinado por el chef en nuestra barbacoa. Mañana mas.


















Te mando estrellitas.