DÍA 6
17/09/2022
Nos levantamos pronto y salimos a coger al bus que sobre las 8-8:30 salía teóricamente hacia Krujë. Se retrasó un poco, pero finalmente llegó.
Tras 1h y media de viaje, llegamos a nuestro destino. Nos dejaron en medio de la pequeña ciudad y nosotras queríamos sobre todo ver el castillo que era lo que más nos llamaba la atención. Preguntamos al autobusero y nos indicó dónde preguntar más adelante, en la misma calle. Allí tuvimos nuestro primer contacto con los verdaderos autobuses del país: furgonetas remodeladas por dentro para añadir más asientos y en un estado un poco decadente pero funcionales.
Antes de llegar hay que pasar por el famoso Old Bazaar de la ciudad, que además de ser muy fotogénico tiene una gran cantidad de productos. Es un buen lugar para conseguir algunos regalos para la familia, aunque no el más barato por ser tan turístico.

La zona del castillo también era muy bonita e interesante de ver. Apostado en lo alto, tiene además unas vistas privilegiadas de toda la zona.

Allí aprovechamos a descansar un poco y comer. Además, paseando por entre sus empedrados recovecos, un señor apareció de la nada y nos ofreció un gran racimo de uvas que aceptamos con mucho gusto. Tras esto, continuamos con la visita hasta volver de nuevo al pueblo, donde buscamos un autobús con destino Tirana. Esta vez, la capital era un mero tránsito, ya que nuestro verdadero objetivo para ese día era en realidad Berat.
Después de hacer transbordo de autobuses y unas horitas más de viaje, llegamos a Berat todavía con luz (todo un lujo teniendo en cuenta que allí anochecía relativamente pronto). La estación de autobuses estaba un poco alejada del centro, pero decidimos ir caminando hasta allí.
Pasamos por algunas zonas que nada tienen que ver con las innumerables imágenes que se ven de "la ciudad de los mil ojos". Más apartados de las casas blancas con tejados oscuros, edificadas unas sobre otras en uno de los márgenes del río, hay también zonas más humildes y menos agraciadas arquitectónicamente. Estuvo bien dar ese paseo para poder ver la realidad al completo de este tipo de lugares.
Nos alojamos en el Maya Hostel Berat. Totalmente recomendado. La gente era muy amable y el lugar muy limpio y bonito. Además, estaba muy cerca de la ciudad antigua y de todo lo que visitaríamos al día siguiente.

Como no podía faltar, dejamos las mochilas en la habitación y salimos a dar una vuelta para hacer una primera toma de contacto con la ciudad. Había bastante ambiente y gente por la calle, así que buscamos un sitio para cenar fuera. Al final nos decantamos por Piccolo Grande Amore, un lugar con bastante encanto. La comida estaba muy rica y bien de precio.
Luego nos volvimos dando un paseo de vuelta al hostal. Tocaba descansar para afrontar el día siguiente con fuerzas.