El martes era nuestro último día completo en Irlanda, pero ya no teníamos ninguna visita programada con entrada así que podíamos tomárnoslo con calma.
Salimos de casa y nuestra primera parada fue ver la estatua de Oscar Wilde, que está en el parque de Merrion. Muy cerca de allí están el Museo de Historia Nacional y la National Gallery así que también entramos a visitarlos, además son gratuitos.


Al salir volvimos hacia el centro de la ciudad, dimos un paseo y a la hora de comer elegimos el Sheehan's. Lo llevaba anotado como uno de los buenos y no nos equivocamos. De los más baratos en los que comimos y muy chulo el estilo de decoración. Tomamos un pastel de pescado por 19.95€ y un sandwich de jamón asado con patatas fritas por 13.75€. La bebida lo más caro como siempre, una pinta de Guinness 7€ y una cocacola 3.70€.

Al salir cogimos unos cafés en un starbucks y nos fuimos dando un paseo hacia el alojamiento, porque era relativamente temprano y no teníamos nada que hacer. Así que fuimos a descansar un poco a casa y luego volvimos a salir.
A la tarde fuimos hacia el centro, dimos un paseo. Compramos unos cuantos souvenirs entre la famosa tienda Carrolls y Primark (que en Irlanda es Penneys) y luego fuimos a tomarnos unas cervezas al pub The Church que esta vez si encontramos mesa! Como el propio nombre indica el pub era, antiguamente, una iglesia (en ella se casó el fundador de la Guinness) y actualmente conserva el órgano.

Pasamos un rato muy bueno allí. Tomamos 2 rondas de cerveza (corona por 7.10€ cada una) y, por casualidad, vimos música y baile en directo. La verdad es que lo pasamos muy bien. El pub es muy chulo y merece la pena la visita, solo verlo aunque este todo lleno. Si quereis comer allí lo mejor es reservar si no me temo que imposible.
Cuando salimos del pub íbamos a ir dando un paseo hacia casa y de camino nos encontramos con un local que se llama Charlies Four. Decidimos entrar y nos tomamos unos noodles que estaban deliciosos... algo picantes pero muy muy ricos. Yo los pedí de cerdo y mi pareja de ternera y estaban realmente buenos. 12€ cada uno pero era mucho, ninguno de los dos pudimos acabarlo y nos lo llevamos a casa. No pedimos bebida porque siempre llevábamos agua en el bolso así que eso que nos ahorramos.

Después nos fuimos a casa, indudablemente caminando para bajar un poco las cervezas y el pedazo plato de noodles que nos metimos entre pecho y espalda, a descansar y a recoger todo porque esa era ya nuestra última noche en Dublín y al día siguiente tocaba hacer checkout y regresar a casa.