Fue un viaje planificado casi a última hora, después de pasar unos días en Inglaterra a primeros de junio. Como no buscábamos playa y uno de los objetivos principales era librarnos del calor de finales de julio, barajamos dos opciones: los Pirineos y Galicia. A los Pirineos solemos ir con bastante frecuencia –el año pasado estuvimos allí-, así que nos decidimos por Galicia, y en especial las Rías Altas, que no visitábamos desde hacía dos décadas, cuando nos alojamos una semana en Corcubión.


Lo cierto es que no guardábamos muy buen recuerdo de aquellas vacaciones, pues a primeros de agosto nos hizo un tiempo horrible, con lluvia y nieblas casi diarias que nos impedían ver nada, conviertiendo cualquier recorrido o excursión en una auténtica tortura. Tanto nos llegamos a desesperar que volvimos a casa dos días antes de lo previsto y con el hotel pagado. Hasta la fecha, ha sido la única vez que nos ha ocurrido tal cosa. Así que teníamos ganas de resarcirnos de tan mala experiencia.



Me llevé una sorpresa al comprobar que todavía quedaban alojamientos a precios aceptables tratándose de la segunda quincena de julio. Mi propósito era reservar en algún lugar donde pudiésemos dar largos paseos incluso con mal tiempo, paro lo que la ciudad de A Coruña me pareció una buena opción. Sin embargo, nos gusta movernos mucho y tampoco somos de quedarnos en una “base”, así que según localizaba lugares interesantes para visitar fui añadiendo sitios de pernocta adecuados al itinerario que iba diseñando.


Finalmente, reservé una noche en Silleda, una noche en Muxía, tres noches en A Coruña, tres noches en O Porto Espasante, una noche en Mondoñedo y la última, en Lugo capital. Llevando coche, este trasiego de hoteles no nos resulta incómodo sino todo lo contrario, pues no nos apetece repetir carreteras y menos aún hacer continuos recorridos de ida y vuelta para las visitas.


Lo que procuramos es no subir la maleta en todos los alojamientos, sino una bolsa o mochila con lo necesario en los que pasamos una única noche. En fin, se trata de una cuestión muy particular, pues cada uno tiene sus gustos y sus estrategias.



Al final, el itinerario definitivo de cada día después de los inevitables ajustes por diversas cuestiones, sobre todo meteorológicas, fue el siguiente:
1. Madrid-Silleda (Fervenza da Toxa). Noche en Silleda.
2. Silleda-Cascada de Ézaro-Fisterra-Muxía. Noche en Muxía.
3. Muxía-Faro de Finisterre-Faro Turiñán-Ponte do Porto-Camariñas-Cabo Vilán-Castelo de Vimianzo y Laxe. Noche en A Coruña.
4. Día completo en A Coruña.
5. A Coruña-Castelo de Santa Cruz-Betanzos-Pazo de Mariñán y Faros de Mera. Noche en A Coruña.
6. A Coruña-Pontedeuma-As Fragas do Eume. Noche en Porto do Espasante.
7. Porto do Espasante-Faro Estaca de Bares-Banco de Loiba-Ortigueira-Faro de Ortegal-Mirador de Vixía de Herbeira-Mirador de Teixidelo-Santo André de Teixido-Mirador dos Carris-Mirador Chao do Monte-Cedeira. Noche en Porto do Espasante.
8. Porto do Espasante-Mirador de Augas Caídas-O Barqueiro-Playa Xiloi-Fuciño do Porco-Miradores de Tixoso y San Román. Noche en Porto do Espasante.
9. Porto do Espasante-Castelo do Moeche-Castelo de Naraío-Redes-Castillo de San Felipe (Ferrol) y Fervenza de Belelle. Noche en Mondoñedo.
10. Mondoñedo y Foz. Noche en Lugo.
11. Lugo y regreso a casa.
Itinerario teniendo en cuenta únicamente los lugares de pernocta según Google Maps.


Nota: En el relato, voy a alternar los nombres en gallego y castellano. No es por nada especial, solo por comodidad al escribir.
Te mando estrellitas. Abrazos.