Nos levantamos por la mañana y tranqujilamente ponemos rumbo a Linderhof. La primera vez que visitamos este palacio lo hicimos de casualidad. No sabíamos que estaba ahí. Pasamos por la carretera y vimos el anuncio del palacio y decidimos entrar. Nos pareció, más bonito que el palacio, sus alrededores. No te puedes imaginar que en un entorno así vaya a aparecer de repente un palacio si no fuera por los carteles y por los turistas.
Antes de llegar al palacio, paramos en el tan visitado pro nosotros Plansee. Se trata de un lago de aguas esmeraldas, muy agradable y tranquilo. A pesar de ser tan bonito, apenas hay gente. Paramos en las orillas para echar un vistazo... ya volveremos para hacer uno de los caminitos que hay por allí.





Una vez visto el lago un poquito de pasada, decidimos poner rumbo al palacio para llegar antes de que se llene de turistas.
Llegamos prontito y aparcamos no muy lejos de la entrada. También esta vez decidimos no entrar dentro del palacio. Nos merece más la pena patear los increibles alrededores....bosques, verde... el pabellón marroquí, el Maurischerkiosk, el pabellon de la música... etc...














Volvemos a casita esta vez cogiendo la carretera que va a Garmish. Nunca dejará de sorprenderme el pasar por el área amurallada que corresponde a territorio americano...
Ayer hicimos compra de barbacoa, y eso es lo que vamos a comer hoy. En casa tenemos todo lo necesario para encender la modesta barbacoa que hay en nuestra terraza y con la compra de ayer preparamos la comidita. Se encarga de ello Miguel, el especialista en barbacoas. El día acompaña; no hace mucho calor.

Después de comer y descansar un poquito, algunos nos bajamos al centro del pueblo a dar un paseito para bajar la comida. Enseguida nos reunimos con los demás para poner rumbo de nuevo hacia Füssen. Esta vez no vamos al castillo de Neuschwanstein ni a darnos un bañito en su lago como en los días anteriores. Queremos visitar el publo de Füssen, pero antes, Miguel y yo convencemos al resto de acompañantes para pasarnos por el pueblo de Hopfen am see, para recordar uno de nuestros viajes allí, en invierno de hace unos años. Aparcamos en las orillas del lago y vemos la casita en la que nos alojamos en aquella ocasión
La casita en la que estuvimos en invierno de hace dos o tres años.

La casita daba directamente al lago del pueblo de Hopfen.


Y aquí, algunas fotos de ese mismo lago, en invierno.

El paisaje es totalmente distinto. En invierno se podía patinar en el lago y caminar sobre él. De hecho una noche lo hicimos. En verano es una zona de baño.
Después de la visita a este pueblo (el lago es bonito y el entorno también pero no tiene tanto encanto como otros lugares de alrededor), nos dirigimos a Füssen, a tan solo 3 o 4 kilómetros.
Cuál es nuestra sorpresa, cuando vemos que se está desarollando en este pueblo una prueba ciclista. Nos damos una vuelta por todo el recorrido hasta que finaliza.

Miguel y yo decidimos, antes de que acabe la pruba, darnos una vuelta por el pueblo. A pesar de haber estado por allí casi en una decena de ocasiones, nunca hemos visitado el castillo de Füssen. Supongo que a mucha gente le ocurrirá lo mismo y que este castillo quedará eclipsado a menudo por el de Neuschwanstein. Así que decidimos subir a verlo. Nos llevamos una grata sorpresa. Nos parece un lugar muy bonito, no nos cruzamos con nadie en nuestro recorrido. Todo está abierto y se puede acceder libremente hasta el patio del castillo.
Ahí van unas fotitos del castillo y de los tejados de Füssen.





Y a de vuelta al coche, unas fotos de las típicas fuentes móviles de Füssen


Vuelta a casita y a dormir....
Coninuará....