Hoy nos dirigimos a una nueva ciudad, Tallin, la capital de Estonia. Para ello, tomamos un largo viaje en autobús, pero con mucho por descubrir al llegar.
El trayecto en autobús fue de 4 horas y 25 minutos. Utilizamos nuevamente la compañía Lux Express, que es conocida por su comodidad con asientos amplios, WiFi y pantallas individuales.
Nos hospedamos en el Hotel St. Barbara durante nuestras dos noches en Tallin. La habitación familiar con desayuno incluido nos costó 105€ por noche. Estaba a solo 200 metros de la Plaza de la Libertad, lo que nos permitió explorar fácilmente los alrededores.
Explorando Tallin:
Plaza de la Libertad: El primer lugar que visitamos tras instalarse en el hotel. Este es un espacio amplio y una de las plazas más importantes de Tallin, rodeada de monumentos históricos.

Iglesia de San Nicolás: Esta iglesia medieval es famosa por su arquitectura y su historia. A pocos pasos de la Plaza de la Libertad, es un sitio de referencia en la ciudad.


Jardines del Rey: Desde aquí se obtiene una de las mejores vistas panorámicas de Tallin. Estos jardines ofrecen un espacio de tranquilidad en medio de la ciudad.


Tras recorrer los jardines, accedimos a la parte trasera de la muralla medieval que da paso a la Catedral de Alejandro Nevski, una impresionante iglesia ortodoxa con cúpulas características.


Catedral de Santa María: Continuamos explorando la ciudad con una visita a la Catedral de Santa María, una de las iglesias más antiguas de Tallin.

Callejeando por el centro histórico: Nos perdimos por las encantadoras calles empedradas del centro histórico de Tallin, un lugar lleno de historia y arquitectura medieval.


Miradores de Tallin: Durante nuestro paseo, nos detuvimos en varios de los miradores de la ciudad, donde pudimos disfrutar de las vistas panorámicas del casco antiguo y el mar Báltico.

Continuamos bajando por la Calle Pika Jala,

pasando por la Antigua Entrada Toompea, uno de los accesos más antiguos a la ciudad.

Nos acercamos a la Plaza de las Torres, un pintoresco rincón de Tallin con sus imponentes murallas medievales.


Iglesia de San Olaf: Aunque estaba cerrada, no podíamos dejar de admirar la Iglesia de San Olaf, una iglesia medieval famosa por su alta torre.

Raekoja Plats (Plaza del Ayuntamiento) por la noche: Terminamos el día dando un paseo por la Plaza del Ayuntamiento, conocida por su ambiente vibrante lleno de bares y restaurantes.
