Normalmente, al terminar un viaje, cuelgo el diario que he ido escribiendo día a día y el vídeo con lo mejor que he podido sacar de la cámara. Lo dejo por aquí para que os hagáis una idea de lo que relato en el diario.
La idea de este viaje surgió porque tenemos una perrita que ya está mayor, Cosa, tiene 16 años, y no queríamos irnos durante tres semanas y dejarla con alguien tanto tiempo. Está medio ciega y ha llegado a un punto en el que, sin nosotros, ni come… A la vejez, manías.
Llevaba tiempo con el runrún detrás de la oreja con visitar los Balcanes, concretamente los países de la antigua Yugoslavia, y mirando en Google vi que era bastante factible llegar en coche. Una paliza llegar pero factible.
En un principio planteamos volar con la perrita a Trieste o Venecia y, desde allí, alquilar un coche. Pero al final, los alquileres de tres semanas salían tan caros que nos compensaba más ir con nuestro propio coche: un Dacia Sandero del 2017 con GLP. Así que el plan fue claro: llegar a Sarajevo con nuestra perrita en nuestro Dacia Sandero… y volver. En un primer momento nos planteamos hacer un mes y medio e incluir los Balcanes orientales, pero con la perrita en tiempo de descuento, preferimos un viaje de tres semanas. Ya habrá tiempo de volver y hacer un Balcanes II.
Croacia, Bosnia y Eslovenia tienen un tamaño muy reducido, lo que los hace ideales para un viaje de este tipo. Juntos tienen una extensión equivalente a un cuarto de España. Además, cuentan con una diversidad cultural brutal: cristianos, musulmanes, ortodoxos... y un trasfondo histórico apabullante, con la guerra de los Balcanes todavía reciente, hace apenas 30 años.
A nivel natural, tienen una cantidad de paisajes y contrastes que los convierten en un rincón de Europa tremendamente interesante: la costa croata, los Alpes Dináricos, los valles, ríos y montañas bosnios, y los Alpes Julianos en Eslovenia. Todo concentrado en un espacio geográfico reducido.
En cuanto a la ruta, salimos de Murcia un jueves y dormimos en Girona. Al día siguiente, condujimos hasta Cannes para, al siguiente, visitar Mónaco y dormir en Verona. Desde Verona empezó el viaje propiamente dicho: entramos a Eslovenia por Piran y fuimos costeando por Istria y Dalmacia hasta Dubrovnik. Subimos a Sarajevo y volvimos cruzando Croacia para recorrer los Alpes en Eslovenia antes de regresar a España.
En total hicimos 6700 kilómetros, de los cuales 4000 fueron en los dos días de ida y dos de vuelta. El resto, tranquilamente, durante 20 días recorriendo los Balcanes occidentales. Los 4 días que gastamos en llegar y volver no los incluyo en el diario ya que se resumen fácil: Conducir con podcasts.
Climatológicamente es una región muy parecida a España: veranos infernales, inviernos fríos, y primaveras y otoños lluviosos. Tuvimos bastante suerte con el tiempo. Aunque algún día llovió, los días de parques y paisajes nos respetaron. Sobre todo en Eslovenia donde la visión de los alpes es fácil que se cubra con nubes. La primavera, además, tiene el plus de ser temporada baja, lo que reduce las grandes masificaciones del verano.
Preparación del viaje. ChatGPT
Si bien leí bastante por el foro y por algún blog, tengo que reconocer que este ha sido el primer viaje en el que la organización ha corrido a cargo de… ChatGPT. Es brutal lo útil que resulta para organizar viajes, tanto con antelación como sobre la marcha. Solo hay que decirle: “Mañana voy de Mostar a Sarajevo, diseñame un plan del día para disfrutarlo”. Si la IA te conoce bien, te diseña un plan según tus propias preferencias que es increíblemente acertado.
A la hora de preparar el viaje con antelación, igual. Hay que revisar y contrastar, claro, pero te ahorra una cantidad de trabajo y de búsquedas increíble, marcándote casi a la perfección tiempos, consumos, puntos de interés… lo que le pidas. Esto, a día de hoy, marca un antes y un después clarísimo en la organización de viajes.
Básicamente, me organicé el viaje en cuatro tardes.
Moverse por el país
Recorrer los tres países no tiene mucha complicación: Croacia, a base de peajes y carreteras costeras escénicas; Bosnia, con carreteras nacionales preciosas; y Eslovenia, con un sistema de peaje digital que se compra previamente por internet.
La conducción, por lo demás, ningún misterio. Nada que no veamos en España. Lo chulo de un viaje así es llegar, por fin, a Sarajevo con tu Sandero y mirarlo con el orgullo que se ha ganado un coche culturalmente tan denostado. Spoiler: ni un solo problema nos dio.
En cuanto al combustible, íbamos con GLP y perfecto. El GLP está mucho más extendido en Europa que en España, y es mucho más barato. En los tres países hay GLP en casi todas las estaciones de servicio. Consumimos un total de 16 depósitos de GLP y solo un depósito y tres cuartos de gasolina. Con el GLP a 0,70 €, el ahorro es considerable.
Donde más te sacan el dinero con el coche es en los peajes franceses e italianos. El resto, asequibles y cortos.
Dinero
Se resume rápido. Croacia es como España. Bosnia es baratísima. Y Eslovenia... te sacan un riñón por cualquier cosa, muy estilo suizo.
En Croacia se pueden encontrar alojamientos muy buenos por 40–50 €, y suelen aceptar mascotas. La comida es similar a España, aunque tiramos bastante de supermercados. Eso sí, hay que pagar por casi todo lo que sea parque nacional.
Bosnia es increíblemente barata: alojamientos buenos por 30 €, comida y combustible baratísimos, y si hay que pagar en algún parque, el precio es simbólico.
Eslovenia es el problema: todo es carísimo. Un alojamiento decente con mascota no baja de 100 €, y como te despistes en un restaurante, te clavan 40 € por cabeza. Hay que pagar absolutamente por todo lo que tenga el mínimo interés turístico. ¿Una cascada? Pum, 5 € mínimo. Una pena: han copiado el modelo suizo, orientado a un turismo de alto poder adquisitivo.
Seguridad
Mi sensación es que los tres países son muy seguros. Me atrevería a decir que, muy a mi pesar, me he sentido más seguro que en España, incluso en Bosnia.
Viajar con perro
Viajar con perro por estos tres países es muy cómodo. Prácticamente no hay restricciones para perros en ningún sitio. También es verdad que nuestra perrita pesa 4 kilos y, cuando queríamos entrar a algún sitio, la metíamos en el transportín con el cubre mochilas por encima. Como es una bendita que ni ladra, pasábamos a donde queríamos sin problemas con la perrita de polizón.
En cuanto a alojamiento, sin problema: hay mucha oferta en los tres países. Eso sí, en Eslovenia casi siempre nos cobraron un plus por el perro… aunque allí te cobran un plus por respirar. En Croacia y Bosnia no nos cobraron suplemento en ningún sitio.
Quizá el único problema real lo tuvimos en Bosnia, concretamente en Sarajevo y Mostar. Al ser una cultura islámica predominante, los perros están mal considerados. Para ellos, es como si nosotros viéramos a alguien paseando una rata. Resulta bastante incómodo que la gente se aparte de ti por la calle, incluso llegando a increparte en voz baja.
Solo nos ocurrió en estas dos ciudades. En zonas con más trasiego parecía molestarles más. En Sarajevo, ante la incomodidad de ver que la gente se apartaba como si lleváramos la peste, decidimos pasear con la perrita en el transportín.
Lo importante es tener claro que somos nosotros los que debemos adaptarnos. Si no, uno puede frustrarse mucho. Vimos a un grupo de italianos discutiendo a gritos y de forma bastante acalorada con un local en un mercado de Mostar porque les increparon por llevar al perro dentro de en un transportín! Menos mal que no se dieron cuenta de que nosotros llevábamos a otro ser de luz en la espalda porque el local daba miedo de cómo se puso. Evidentemente nos hicimos los suecos y nos fuimos disimuladamente. Aun así, no creo que sea necesario enzarzarse en una discusión. Es su cultura, y si no se puede… pues ajo y agua.
El tema de cruzar fronteras es importante llevarlo bien mirado. Nosotros no tuvimos problema ninguno. En el único sitio que puedes tener problemas es en la frontera de Bosnia con Croacia, al entrar y salir. Importante llevar el pasaprte del perro con todo en orden por lo que es bueno ir un mes antes al veterinario para que te lo apañen bien.
Voy a ir subiendo las etapas poco a poco, que lleva su trabajo. Tened en cuenta que el diario lo he ido escribiendo día a día durante el viaje.