Camino de vuelta, de nuevo la pista mientras tomamos unos frutos secos, que será lo que comamos, hasta llegar de nuevo cerca del puente donde acaba la pista, allí sale una pista a la derecha, poco después aparcamos y nos acercamos al cañón Sigöldugljufur, primero llegamos a una zona menos vistosa aunque destaca el azul del agua sobre los colores terrizos del entorno.

Pero avanzando un poco hacia el sur, donde el cañón hace un giro de 90º, descubrimos uno de los paisajes más bonitos del viaje, conocido como el “valle de las lágrimas”.

Volvemos a la 208 y a la pista asfaltada a cuyo lado se encuentra la cascada Sigöldufoss, en cuyas cercanías se construyó una central eléctrica.


De regreso a la 26, que abandonamos cuando se cruza con la 32, poco más adelante sale a la derecha la 332, pista que tenemos que recorrer durante unos 7 km., en general está en buen estado, vigilando algunos baches.
Llegamos al parking de las cascadas Haifoss y Grannifoss, me parece que era gratuito. Son dos de las cascadas más bonitas para mi gusto, llegar hasta allí para verlas yo creo que no compensa salvo que hayas tenido que acercarte a otra cosa, como en nuestro caso Landmannalaugar.
Llegamos al parking de las cascadas Haifoss y Grannifoss, me parece que era gratuito. Son dos de las cascadas más bonitas para mi gusto, llegar hasta allí para verlas yo creo que no compensa salvo que hayas tenido que acercarte a otra cosa, como en nuestro caso Landmannalaugar.



Estamos a unos 80 km. del alojamiento, decidimos acercamos a Selfoss para comprar alguna cosa en el Kronan y comer una pizza en “Flatey Pizza”, que estaba situado en un food hall, tipo mercado con diferentes sitios de restauración. La pizza no estaba mal y salió por unos 20€ al cambio. Después ya vuelta al alojamiento.

