El Colle di San Giusto es el punto más alto de Trieste y el núcleo histórico de la ciudad. Desde la antigüedad, ha sido un lugar estratégico y simbólico, con evidencias de asentamientos que datan del primer siglo. En la cima del cerro se encontraba una gran basílica civil romana, lo que indica que ya existía un núcleo urbano considerable en la zona costera.
Durante los siglos XIV y XV, se construyó una fortaleza en el cerro y la ciudad fue rodeada por murallas.
Entre los restos arqueológicos más antiguos se encuentran los vestigios de un propileo romano del primer siglo, que hoy están integrados en el campanario de la catedral de San Giusto. Este propileo marcaba la entrada a la principal vía de la ciudad romana y probablemente daba acceso a un templo dedicado a la tríada capitolina, aunque su estructura original fue desmontada con el tiempo. También se conservan restos de una basílica civil romana de grandes dimensiones, que posteriormente fue reutilizada en el siglo V para la construcción de una iglesia paleocristiana.
En la Edad Media, el Colle di San Giusto se convirtió en el centro defensivo de Trieste, con la construcción de una fortaleza que fue ampliada en varias ocasiones. En el siglo XIV, la ciudad firmó su adhesión al Sacro Imperio Romano Germánico, lo que llevó a la construcción de una casa fortificada para el Capitán Imperial en la cima del cerro. Esta estructura, conocida como la Casa del Capitán, fue el núcleo inicial del castillo de San Giusto, que se expandió con una fortaleza triangular en el siglo XV. Durante el dominio austríaco, el castillo fue reforzado y utilizado como punto de control militar. En el siglo XX, el Colle di San Giusto se convirtió en un espacio de memoria histórica, con la creación del Parco della Rimembranza, un parque conmemorativo dedicado a los caídos en guerra. Hoy en día, el cerro alberga la catedral de San Giusto, el castillo y varios restos arqueológicos.
Subir al Colle di San Giusto caminando desde la Piazza Unità d'Italia lleva aproximadamente 15-20 minutos dependiendo del ritmo. La subida tiene un desnivel moderado con tramos empinados y varias escaleras especialmente en la última parte del recorrido. Para quienes prefieren evitar la caminata es posible subir en coche ya que hay una carretera que lleva directamente al castillo y la catedral en la cima. También hay opciones de transporte público como el autobús número 24 que conecta el centro con la colina. He de decir que no tuvimos la suerte de subir en coche. Un pie tras otro (y la subida es durilla).
La catedral, dedicada al santo patrón de la ciudad, san Giusto, combina elementos románicos y góticos. Desde su campanario se tienen vistas panorámicas de Trieste y el mar Adriático.

La catedral actual es el resultado de la unificación de dos iglesias preexistentes: la iglesia de Santa María y la iglesia dedicada al mártir San Giusto. Esta unificación fue realizada entre 1302 y 1320 por el obispo Rodolfo Pedrazzani da Robecco. La primera mención de la catedral data de 1337, cuando el campanario de la antigua iglesia de Santa María fue recubierto con un grueso muro para soportar el nuevo edificio. En 1899, el papa León XIII elevó la catedral a la dignidad de basílica menor.
Su fachada es muy austera, adornada con un enorme rosetón de piedra kárstica, realizado por maestros canteros de Soncino, cerca de Cremona. Tanto el campanario como la fachada están cubiertos con restos de la época romana. El portal de entrada se obtuvo de un antiguo monumento funerario.
En el interior de la catedral hay mosaicos absidales que representan a la Virgen de la Asunción y a Cristo entre los santos Justo y Servolo. Estos mosaicos fueron realizados por maestros artesanos de Veneto en los siglos XII y XIII. Los podemos encontrar en las capillas laterales, no en el altar mayor (donde hay uno moderno). También es necesario pagar para iluminarlos y verlos en todo su esplendor (y ya digo que son una preciosidad).

La capilla de San Carlos Borromeo sirve como mausoleo para la familia de los pretendientes carlistas al trono de España.
El campanario alberga cinco campanas grandes. En un edículo gótico del campanario se encuentra una estatua románico-bizantina de San Giusto, que sostiene una maqueta de la ciudad y la palma del martirio.
El Castillo de San Giusto, situado en la cima de la colina homónima, es uno de los símbolos más importantes de Trieste. Su construcción comenzó en 1468 y se prolongó hasta 1636, en varias fases que reflejan la evolución de las técnicas defensivas de la época. Fue erigido por orden de los Habsburgo tras la anexión de Trieste al Imperio Austriaco en 1382, con el objetivo de proteger la ciudad y servir de residencia al Capitán Imperial.
El núcleo original fue la Casa del Capitán, una residencia fortificada con una torre en forma de L. Posteriormente se añadieron tres bastiones, cada uno con un diseño distinto:
- El Bastión Redondo o Veneciano (1508–1509), de forma semicircular.
- El Bastión Lalio o Hoyos (1553–1557), de planta poligonal.
- El Bastión Fiorito o Pomis (terminado en 1636), de forma triangular.
Estos bastiones conforman una planta triangular que da al castillo su aspecto actual. A partir de 1750, el castillo dejó de ser residencia y fue utilizado como cuartel y prisión. En 1936 fue restaurado y convertido en museo. Hoy alberga dos secciones del Museo Cívico de Historia y Arte:
- La Armería, ubicada en la Casa del Capitán, donde se exponen armas, armaduras y objetos militares desde la Edad Media hasta el siglo XIX. También incluye una maqueta de la ciudad de Trieste en el siglo XX y vistas históricas.
- El Lapidario Tergestino, en el Bastión Lalio, con esculturas, inscripciones y fragmentos arquitectónicos romanos procedentes del foro, templos, teatro y necrópolis de la antigua Tergeste. Entre las piezas destacan estatuas de Venus, Minerva, Apolo, Baco y Esculapio, así como la base del monumento ecuestre al senador Lucio Fabio Severo.

El recorrido incluye también el patio de armas, los antiguos puestos de tiro, una campana, ballestas, escudos heráldicos y un paseo panorámico por las murallas, desde donde se obtienen vistas espectaculares del golfo de Trieste, la ciudad y, en días claros, incluso la costa eslovena.
En la entrada se conservan dos figuras originales de Michez y Jachez, los autómatas del reloj del Ayuntamiento, y una curiosa escultura de piedra conocida como “el Melón”, posiblemente de época romana. A pesar de su nombre popular, no representa un melón en sentido literal, sino que se trata de una esfera de piedra colocada en lo alto de una columna, que ha sido objeto de interpretaciones y leyendas locales.
Su origen se remonta al siglo XVIII. En 1560, en la antigua Piazza San Pietro (hoy Piazza Unità d’Italia), se erigió una columna con un águila imperial dorada en honor al emperador Fernando I, como símbolo del poder de los Habsburgo. Esta columna fue retirada en 1783 durante una reurbanización de la plaza, y olvidada durante décadas. En 1843, tras la remodelación del área frente a la Catedral de San Giusto, la columna fue reinstalada en un nuevo pedestal octogonal con dos niveles de escalones.
Sin embargo, el águila original se había perdido, probablemente durante la ocupación napoleónica. En su lugar, se colocó una esfera de piedra coronada por una reproducción del Signum Sancti Sergii, un símbolo heráldico de Trieste que recuerda a una alabarda. Esta esfera es la que, por su forma y aspecto, fue apodada popularmente “el Melón” por los triestinos, aunque no tiene relación con el fruto ni con el remate de la torre campanaria de la catedral, como a veces se cree erróneamente.
Nosotros no entramos al castillo.
El Monumento a los Caídos de Trieste se encuentra en el Parco della Rimembranza, en la cima de la colina de San Giusto. Fue inaugurado el 30 de agosto de 1935 en presencia del rey Vittorio Emanuele III y autoridades del régimen fascista. Su propósito era rendir homenaje a los soldados triestinos caídos durante la Primera Guerra Mundial, en el contexto de la anexión de Trieste al Reino de Italia tras el colapso del Imperio Austrohúngaro.
La obra fue realizada por el escultor Attilio Selva, mientras que el basamento fue diseñado por el arquitecto Enrico Del Debbio. El conjunto escultórico tiene más de cinco metros de altura y está compuesto por figuras en hierro fundido sobre una base de piedra blanca de Istria.

El grupo representa cinco figuras masculinas. Tres de ellas sostienen a un compañero moribundo, mientras que una cuarta se alza detrás con un escudo redondo, en actitud de protección. A sus pies se encuentran una coraza y un casco, símbolos del sacrificio militar. La escena transmite una mezcla de heroísmo, dolor y solemnidad, con un estilo clasicista que era característico del arte oficial de la época.
En el pedestal está grabada la inscripción Trieste ai caduti nella guerra di liberazione MCMXV - MCMXVIII. La expresión guerra de liberación se refiere a la incorporación de Trieste a Italia, una idea promovida por el nacionalismo de la época.
Los restos del foro romano de Trieste se encuentran en la cima de la colina de San Giusto, frente a la catedral y junto al castillo. Este foro era el centro político, administrativo y religioso de la antigua Tergeste, la colonia romana fundada en el siglo I a.C.
El foro estaba compuesto por una gran plaza pavimentada, rodeada de edificios públicos. Entre ellos destacaban la basílica civil, el propileo y posiblemente un templo capitolino. La basílica era un edificio de tres naves, de unos 88 metros de largo por 23,5 de ancho, destinado a funciones judiciales y comerciales. El propileo era una entrada monumental con columnas y escalinata, que daba acceso a un área sagrada. Parte de su estructura está hoy integrada en el campanario de la catedral, y otra parte es visible desde el jardín del Orto Lapidario, al que se accede por un pasaje subterráneo.
Los restos fueron descubiertos entre 1929 y 1934 durante excavaciones realizadas para instalar el monumento a los caídos de la Primera Guerra Mundial. En esa ocasión también se hallaron inscripciones, esculturas y fragmentos arquitectónicos que hoy se conservan en el Lapidario Tergestino, dentro del castillo.
Durante la Edad Media, sobre el foro se construyeron el obispado, un monasterio y la iglesia de San Sergio, todos hoy desaparecidos. En los siglos posteriores se levantaron la catedral y el castillo, que reutilizaron materiales del foro romano.
Hoy, los restos visibles del foro incluyen parte del pavimento original, muros de la basílica y fragmentos de columnas.
El precio de entrada al Castillo de San Giusto en 2025 es de 7 euros para la tarifa general y 5 euros para la tarifa reducida. La entrada incluye el recorrido por las murallas y bastiones el Museo del Castillo-Armería el Lapidario Tergestino y las exposiciones temporales en el Bastión Fiorito. Además la entrada es gratuita cada primer domingo del mes y el 3 de noviembre, día del santo patrón de Trieste.
El Teatro romano es un testimonio de la importancia de Trieste durante la época romana. El teatro fue construido a finales del siglo I a.C. y ampliado a principios del siglo II d.C.. Se cree que fue construido por Quinto Petronio Modesto, un procurador y flamine del emperador Trajano. Durante siglos, el teatro quedó oculto bajo las casas medievales que se construyeron sobre él. Fue redescubierto en 1814 por el arquitecto Pietro Nobile y finalmente excavado y restaurado en 1938.

El teatro se encuentra en el centro de Trieste, al pie de la colina de San Giusto. Originalmente, estaba situado fuera de las murallas de la ciudad y cerca del mar, que en aquella época llegaba hasta esa zona. La estructura del teatro aprovecha la pendiente natural de la colina, con una cavea (graderías para los espectadores) alrededor de la orchestra. El teatro podía albergar entre 3.500 y 6.000 espectadores.
La cavea semicircular, excavada en la ladera de la colina (lo que facilita la acústica y visibilidad) está dividida verticalmente en sectores por cinco escaleras y horizontalmente en dos niveles por corredores. El escenario rectangular con pilastras y cinco puertas, decorado con estatuas y nichos.
El proscenio fijo, adornado con estatuas, se erguía con gran majestuosidad frente al mar.
Las estatuas y las inscripciones encontradas durante las excavaciones están conservadas en el Lapidario Tergestino en el Castillo de San Giusto y en el Civico Museo del Castello.
La orchestra, situada frente a la cavea, era el espacio reservado para los músicos y personajes importantes, mientras que el scaenae frons (la fachada del escenario) estaba decorado con columnas, nichos y estatuas, muchas de las cuales representaban a miembros de la familia imperial o figuras locales destacadas.
El teatro miraba originalmente hacia el mar, que en la época romana llegaba mucho más cerca del lugar. Esto ofrecía un fondo natural espectacular durante las representaciones, reforzando el impacto visual y simbólico del edificio.
Durante siglos, el teatro quedó oculto bajo construcciones posteriores. Fue redescubierto en el siglo XIX, pero no fue hasta la década de 1930, durante el régimen fascista, que se llevaron a cabo excavaciones sistemáticas y una restauración significativa, como parte de una campaña para exaltar el pasado romano de Italia.
No es posible la entrada aunque se puede ver desde fuera.
El Arco de Ricardo data del siglo I a.C. y es uno de los monumentos más antiguos de Trieste. Se dice que fue construido en honor al emperador Augusto y está situado en el barrio de San Giusto. Se cree que fue construido como una de las puertas de entrada a la ciudad romana de Tergeste (el antiguo nombre de Trieste).
El origen del nombre "Arco de Ricardo" es objeto de varias teorías. Una de las más populares es que el nombre se deriva de Ricardo Corazón de León, el rey cruzado de Inglaterra, quien supuestamente pasó por Trieste en su camino de regreso de las Cruzadas. Otra teoría, más aceptada, sugiere que el nombre es una corrupción de "Arco del Cardo", refiriéndose a la calle principal (cardo) de las ciudades romanas. Otra hipótesis lo relaciona con el “Ricario”, un antiguo tribunal medieval cercano.

Mide aproximadamente 7.2 metros de altura, 5,3 metros de ancho y unos 2 metros de profundidad. y está construido con piedra caliza blanca. Durante la Edad Media, el arco permaneció parcialmente visible, aunque fue incorporado a construcciones posteriores. Su lado occidental fue completamente excavado en 1913, mientras que el lado oriental sigue integrado en un edificio moderno.
Más abajo se han descubierto otros restos romanos aunque no indica qué podrían ser.
La Basílica de San Silvestro (a unos 50 metros del arco, subiendo hacia la colina de san Giusto) es una de las iglesias más antiguas de Trieste. Su origen se remonta al siglo XI, aunque ha sufrido varias modificaciones a lo largo de los siglos. Su arquitectura es románica, con una fachada sobria de piedra y un campanario cuadrado. En su interior se conservan frescos medievales y elementos paleocristianos. Desde 1927 es sede de la comunidad valdense y metodista de la ciudad, lo que la convierte en un lugar de culto protestante en una ciudad de mayoría católica. Es pequeñita y puede pasar algo desapercibida.
La Iglesia de Santa Maria Maggiore (a unos 50 metros del arco, bajando hacia la Via del Collegio), también conocida como Chiesa dei Gesuiti, fue construida entre 1627 y 1682 por la Compañía de Jesús. Es un ejemplo destacado del barroco en Trieste. Su fachada, de piedra blanca, está decorada con columnas corintias y nichos con estatuas. El interior es amplio y luminoso, con una nave central flanqueada por capillas laterales ricamente decoradas. El altar mayor y los frescos del techo son especialmente notables. Tras la supresión de los jesuitas en el siglo XVIII, la iglesia pasó a manos del clero secular y sigue siendo un importante centro de culto católico.
Desde el Arco di Riccardo, se puede llegar a la colina de San Giusto a pie en unos 5 a 10 minutos. El recorrido es corto pero empinado, y atraviesa callejuelas empedradas del casco antiguo. La ruta más pintoresca es subir por la Via della Cattedrale.