Vrsar (en italiano y veneciano: Orsera) es una localidad costera situada en la región de Istria, en el oeste de Croacia, a unos 9 km al sur de Poreč.
Vrsar está construida sobre una colina con vistas al mar Adriático y rodeada por un archipiélago de 18 islas verdes.
En los alrededores de Vrsar, especialmente en la Cueva de San Romualdo, se han hallado restos del Paleolítico y Neolítico, lo que indica una ocupación humana muy antigua.
Las tribus histrias y liburnias construyeron asentamientos fortificados en colinas estratégicas. Uno de estos se ubicaba donde hoy está el casco antiguo de Vrsar. En el siglo I a.C., Vrsar fue parte del Imperio Romano. Se construyeron villae rusticae (casas de campo aristocráticas), con mosaicos, frescos y sistemas de agua avanzados. También se han encontrado restos de una necrópolis romana y estructuras portuarias, lo que sugiere que Vrsar era un punto comercial importante.
Desde 1420 hasta 1797, Vrsar formó parte de la República de Venecia. Este periodo dejó una huella profunda en su arquitectura: calles empedradas, puertas románicas y el uso del león de San Marcos como símbolo. Durante siglos, fue residencia de verano de los obispos de Poreč, quienes construyeron el castillo episcopal.
En 1743 y 1744, el famoso aventurero Giacomo Casanova visitó Vrsar. En sus memorias describe el pueblo como un lugar rígido y misterioso, donde vivió una breve aventura con una joven local. Tras la caída de Venecia, Vrsar pasó por manos de Francia (Reino de Italia e Illyrian Provinces), luego del Imperio Austrohúngaro, y finalmente del Reino de Italia hasta 1947.
Después de la Segunda Guerra Mundial, Vrsar fue parte de Yugoslavia hasta la independencia de Croacia en 1991.
Es famosa por el campamento naturista Koversada, uno de los más antiguos y grandes de Europa.
Hoy es nuestro día libre y decidimos visitar Vsar porque está cerca y porque nos apetece ver el Fiordo de Lim. Vamos a estación de buses y compramos billetes ida y vuelta a Vsar. 7,40/pax. Sale a las 10.30 horas. Es minibus. Tarda muy poco porque está a unos 8 km.
Bajamos en la estación de buses. Pegado tiene un aparcamiento. Como en el resto de ciudades se tiene que aparcar fuera. Hay WC gratis y limpio.
Atravesamos una zona con unas cuantas tiendas de souvenirs y llegamos al puerto. Hay mucha oferta de cruceros. Hay muchos, como en Poreç, de unas cinco horas a Rovinj y fiordo con picnic de pescado y bebidas por unos 40/50 euros. También es típico salir (principalmente de tarde) a ver delfines (opción que nosotros, al ser el último día, no nos podemos permitir). Luego hablaré del crucero que hicimos. Primero voy a explicar la ciudad.
Visitar el casco antiguo requiere el esfuerzo de subir una fuerte pendiente. Al fin encontramos una especie de antigua ermita dedicada a San Antonio de Padua (hoy taller de arte) y, algo más arriba, la figura sentada del célebre Casanova, junto al que me siento para hacerme una foto.
Nos desviamos un poco para acercarnos al mirador que lleva su nombre y desde el que se obtienen buenas vistas. Luego seguimos subiendo.
La iglesia de San Martín es el edificio religioso más importante del pueblo. Fue construida en el siglo XIX sobre una iglesia más antigua. Su fachada es sencilla, pero en su interior se conservan elementos barrocos y un órgano histórico. Acostumbrados a otras iglesias del viaje sabe a poco (sobre todo después del esfuerzo realizado para llegar).
El campanario de Vsar, situado junto a la iglesia, es uno de los puntos más altos del pueblo. Mide 40 metros de altura. Desde allí se puede disfrutar de una vista panorámica del mar Adriático y del archipiélago de islas frente a la costa. El precio para subir son cuatro euros.
El castillo episcopal fue la residencia de verano de los obispos de Poreč durante siglos. Aunque ha sido remodelado varias veces, conserva elementos medievales y renacentistas. Es privado y no puede visitarse.
Volvemos a bajar y llegamos a la plaza donde está el ayuntamiento.
La puerta románica es una entrada antigua al casco histórico. Esta puerta servía como acceso principal al núcleo medieval fortificado de Vrsar. Está construida en piedra y presenta un arco de medio punto, típico del estilo románico. Sobre ella se encuentra el relieve del león de San Marcos, símbolo de la República de Venecia, que gobernó la región desde el siglo XV hasta finales del XVIII. Este detalle no solo indica la influencia veneciana en la arquitectura local, sino también el papel de Vrsar como punto estratégico en la costa adriática.
Las puertas románicas de este estilo no eran solo elementos funcionales. En la tradición medieval, marcaban el paso entre lo profano y lo sagrado, entre el exterior y el espacio protegido del pueblo o del templo.
El parque escultórico de Dušan Džamonja se encuentra a las afueras del pueblo. Es un espacio al aire libre que exhibe obras monumentales de este reconocido escultor croata, integradas en el paisaje mediterráneo.