Los primeros asentamientos en la zona de Liubliana se remontan a hace siglos. Alrededor del 3500 a.C. existían viviendas lacustres construidas sobre pilotes en las marismas de la región. Posteriormente, se establecieron asentamientos ilirios y venecianos hacia el año 1000 a.C., seguidos por los celtas alrededor del 400 a.C.
En el siglo I a.C., se estableció como un campamento militar romano de la Legio XV Apollinaris. Más tarde, se consolidó como la Colonia Iulia Emona.
Los antepasados de los eslovenos se instalaron en la región en el siglo VI.
La ciudad cayó bajo el dominio de los francos en el siglo XI.
En 1278 Rodolfo I de Habsburgo conquistó la ciudad, que permaneció bajo el dominio de los Habsburgo hasta 1797.
Liubliana fue la capital de las Provincias Ilirias durante el dominio napoleónico.
Bajo el gobierno austriaco, la ciudad se benefició de nuevos enlaces ferroviarios, conectándose con Viena en 1849.
En 1918, tras la Primera Guerra mundial, Liubliana se incorporó al Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos.
En Segunda Guerra Mundial fue ocupada por las fuerzas fascistas y luego por los alemanes.
Después de la guerra, se convirtió en la capital de la República Socialista de Eslovenia dentro de Yugoslavia.
En 1991, Eslovenia se independizó de Yugoslavia y Liubliana se convirtió en la capital del país.
El centro histórico ha sufrido dos reformas muy importantes, ambas debidas a los desastres acaecidos después de sendos terremotos. La primera tuvo lugar en 1511, cuando se reconstruyó en estilo renacentista. La segunda fue en 1895 y se hizo en estilo secesionista o modernista. Todas las obras del arquitecto Joze Plećnik fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad en 2021.
Tiene una superficie de 275 km² y una altitud de 309 metros sobre el nivel del mar El río Ljubljanica atraviesa la ciudad.
Tiene aproximadamente 279.756 habitantes (2019) que se llaman liublianeses.
Llegamos a Liubliana el mismo día 25 de julio en coche. Tardamos aproximadamente una hora y media desde Trieste y nos alojamos en el Hotel Eurostars, de 4 estrellas, en una séptima planta. Ya es tarde así que vamos a la habitación a dejar las maletas. Yo me quedo descansando y Javi sale a dar un paseo por los alrededores. Y lo que no sabíamos es que estábamos en pleno casco antiguo. La visita guiada de dos horas que tenemos al día siguiente nos descubrirá más sorpresas que la noche no nos dejó ver.
Castillo de Liubliana (Ljubljanski grad): La colina del castillo, a 376 metros sobre el nivel del mar, ha estado habitada desde la Edad del Bronce y del Hierro. En la colina ya existía un asentamiento en el siglo XII a. C., perteneciente a la cultura de los Campos de Urnas. Los romanos establecieron una fortaleza y un templo en el siglo I a.C., cuando la ciudad era conocida como Emona.

El primer castillo fue una pequeña fortaleza de madera. En el siglo XIII, bajo la dinastía Spanheim, se construyó una nueva fortaleza llamada Castillo de Spanheim. Sería en ese siglo cuando a los pies del castillo empezó a aparecer la ciudad medieval, llamada Laibach.
En 1335, el castillo pasó a ser propiedad de los Habsburgo y se convirtió en el centro de la Provincia de Carniola. Federico III de Habsburgo ordenó la construcción de un nuevo castillo circular con altas murallas y torres.
La Capilla de San Jorge, gótica, fue consagrada en 1489 y restaurada en estilo barroco en 1747. Alberga imágenes de los escudos de los gobernadores de la provincia y de cinco emperadores austriacos, como Rodolfo I y Carlos IV de Habsburgo. No es muy grande y es bastante bonita. Dentro hay un señor que escribe tu nombre el letras góticas.

El patio se usa actualmente para representaciones al aire libre y como cine de verano (de hecho aquellos días había películas).
La mayoría de las edificaciones principales del castillo actual fueron construidas o reconstruidas en los siglos XVI y XVII.
En 1848 se construyó la torre panorámica, utilizada para advertir de incendios y anunciar eventos importantes.
Se puede acceder al castillo mediante un funicular que conecta el centro de la ciudad con la colina.
En coche se puede llegar por la carretera que rodea la colina del castillo aunque el acceso directo está restringido y hay que estacionar en las zonas habilitadas cercanas como el parking de Krekov trg y luego caminar unos minutos hasta la entrada.
A pie la subida comienza desde el casco antiguo y lleva aproximadamente quince minutos con un desnivel moderado de unos setenta metros. El camino es empedrado y tiene algunas escaleras en la parte final pero ofrece vistas panorámicas de la ciudad.
Para quienes prefieren evitar la caminata el funicular es la opción más cómoda y rápida. Inaugurado en 2006 conecta la plaza Krekov trg con la cima en menos de un minuto con un desnivel de setenta metros. El funicular está acristalado y permite disfrutar de una vista espectacular durante el ascenso y es una de las atracciones más populares de Liubliana.
El precio del billete para el funicular del Castillo de Liubliana varía según el tipo de entrada que elijas. Aquí hay una referencia actualizada para 2025:

Billete combinado (funicular + entrada al castillo): alrededor de 13 € por adulto.
Solo trayecto en funicular (ida y vuelta): aproximadamente 4 € por adulto.
Incluye acceso a:
La torre de vigilancia, con vistas panorámicas de la ciudad.
La capilla de San Jorge, una de las partes más antiguas del castillo.
La Exposición de Historia de Eslovenia, una muestra interactiva sobre el pasado del país.
El Museo de Marionetas, con exhibiciones sobre la tradición eslovena de títeres.
Zonas de acceso gratuito:
El patio de armas del castillo.
Las zonas exteriores del castillo, incluyendo los jardines y los muros defensivos.
El mirador exterior: aunque la torre de vigilancia requiere entrada, hay puntos panorámicos gratuitos desde el exterior del castillo.
Nosotros subimos en funicular porque nos lo incluyen en el precio del tour. La subida es corta y todo lo agradable que puede ser con un funicular lleno de gente.
Mientras esperábamos a la guía, que había ido a comprar los billetes, nos quedamos viendo en un edificio cercano como a las 11 de la mañana salían dos muñecos, una especie de Don Quijote y su caballo.
El Museo de Marionetas es pequeño e interesante. Un videomapping nos introduce en cuadros impresionistas costumbristas.
En 1815 se inauguró la prisión. En los sótanos de la torre pueden verse algunas de aquellas celdas que estuvieron en uso más de un siglo. Durante la Primera Guerra Mundial albergaron prisioneros de guerra de múltiples nacionalidades: principalmente italianos, pero también serbios, albaneses, turcos o ingleses entre otros.
No obstante el castillo fue utilizado como prisión por las autoridades del Imperio Austrohúngaro. Su ubicación elevada y su estructura cerrada lo hacían ideal para este propósito. Los prisioneros eran encerrados en celdas húmedas y frías, algunas excavadas directamente en la roca. La penitenciaría estaba aislada, con acceso limitado desde el patio superior, lo que aumentaba el sufrimiento de los reclusos.
Desde la torre se tienen muy buenas vistas. Un poco antes unos chicos vestidos de época habían estado tocando las trompetas desde arriba mientras una pareja vestida de época renacentista saludaba a la gente.

Hay varios pisos de un museo, no muy grande, dedicado a la historia de Liubliana. Entre otras cosas podemos ver una copia de la estatua romana El ciudadano de Emona.
Había varias parejas de novios con sus respectivos familiares.
Todo el mundo se hace fotos en un pozo con un bonito corazón de flores que hay delante de la torre. Se conservan cuatro pozos de agua de época medieval:

- Uno en el patio central del castillo
- Otro frente al Palatium
- Uno en la parte frontal de la torre pentagonal
- Un pozo con rueda, ubicado frente al castillo
El palatinum era el edificio principal de residencia de los gobernadores provinciales, especialmente durante el dominio de los Habsburgo.
Se ubicaba cerca del patio central y estaba conectado con otras estructuras clave como la capilla de San Jorge y la torre pentagonal.
En él se realizaban funciones administrativas, recepciones oficiales y posiblemente juicios, dado que el castillo también funcionaba como centro de poder judicial.
