Izola o Isola fue mencionada por primera vez en el año 972, cuando era una isla. De hecho, su nombre, como podéis imaginar, proviene de la palabra italiana “isola”, cuyo significado es “isla”.
Fue colonizada en primer lugar por los romanos, quienes construyeron el puerto Haliaetum al suroeste de la ciudad, junto al moderno pueblo de Jagodje, entre 178 y 177 a. C. tras una fuerte resistencia de los histri, la población indígena. Cuando la marea está baja son visibles los restos del muelle, así como de varios edificios portuarios. En la Edad Medio estuvo bajo el dominio de la República de Venecia, como se puede deducir por su ambiente italiano.
Durante mucho tiempo la agricultura y la pesca fueron las principales fuentes económicas. Esos sectores resultaron dañados cuando Trieste se convirtió en el puerto principal de la región. Y como las desgracias nunca vienen solas, a eso se le añadió la mortífera peste durante el siglo XVI. La rica tradición pesquera de la ciudad, no obstante, sigue existiendo. A finales del siglo XIX surgieran tres fábricas de conservas de pescado, una de ellas (Delamaris) aún en funcionamiento.
En el siglo XIX se fusionó con el continente, dejando de ser una isla, tras ser ocupada por los franceses, quienes utilizaron la piedra de las antiguas murallas para rellenar el canal. Durante el corto periodo francés, la región de Istría pasó a manos del Imperio Austríaco que lo mantuvo hasta el año 1918. Gracias al tratado de Saint Germain, Izola y al resto de la región fueron asignadas al Reino de Italia, hasta su capitulación en septiembre de 1943, tras lo cual el control pasó a Alemania. Terminada la II Guerra Mundial, y tras ser liberada en abril de 1945, Izola pasó a formar parte de la Zona B del Territorio Libre de Trieste provisionalmente independiente. Después de su disolución de facto en 1954, se incorporó a Eslovenia que entonces formaba parte de Yugoslavia.
Izola no formaba parte del plan original pero decidimos incluirla porque forma una trilogía con Koper y Piran en la Istria eslovena. No da para dedicarle mucho tiempo pero tiene su encanto.
El antiguo Ayuntamiento fue construido en estilo gótico en el año 1325, aunque su portada fue remodelada en el siglo XVII en estilo barroco. En su parte superior destaca un león de piedra veneciano datado en el 1212 que mira hacia el antiguo puerto. El interior del edificio se ha modificado en varias ocasiones.
La iglesia de Santa María de Haliaetum está dedicada a la Asunción de la Virgen. Es la más antigua de toda Izola y por su particular diseño románico se piensa que data de la segunda mitad del siglo XI. Su principal particularidad es su composición arquitectónica, caracterizada por una planta octogonal y una bóveda de crucería, lo que la convierte en la única iglesia de la zona con semejantes peculiaridades. En su interior se conservan tres altares, así como un presbiterio de madera y un órgano de tubo que fue construido por uno de los más grandes organistas venecianos Petar Nakič.
Alrededor de la iglesia encontramos muchos edificios de colores.
El palača Manzioli es uno de los edificios civiles más antiguos de la ciudad, ya que fue construido en el 1470 como una típica casa urbana veneciana. Su nombre deriva de su primer propietario, el exalcalde de Izola Tommaso Manzioli, una de las figuras que contribuyó a la construcción del antiguo puerto. A la derecha del edificio se encuentra el palača Lovisato, conocido por ser la casa donde nació el científico Domenico Lovisato. Ambos palacios, restauradas en 2003, contienen los restos de una villa romana.
Para ir a San Mauro, iglesia principal, tenemos que ir subiendo. Al hacerlo nos encontramos con el precioso palača Besenghi Degli Ughi, uno de los edificios barrocos mejor conservados en Eslovenia y uno de los más bellos de la península de Istría. Fue la rica familia Besenghi quien encargó el proyecto de construir la mansión al arquitecto milanés Filippo Dongetti, uno de los más importantes de aquella época. El palacio de tres plantas se levantó en un período relativamente breve, desde el año 1775 al 1781. Tiene rejas de hierro forjado en las ventanas y una balaustrada de piedra decorada con tallas de rostros humanos. La familia tenía una gran biblioteca, de la que aún se conservan más de 3.000 de sus libros y manuscritos de los siglos XVI y XVII. Su interior, que alberga una escuela de música, no es visitable, aunque destaca el gran salón decorado con estucos, en el que tiene lugar ceremonias nupciales. En la esquina se colocó un león de piedra que se encontró debajo de las ruinas del edificio anterior a este palacio, que estaba datado en el siglo XIII.
Al lado está el Salón de Oración de la Hermandad del Látigo (los azotadores se castigaban a sí mismo mediante flagelación como medio para arrepentirse de sus pecados). El pequeño edificio fue construido en el año 1451, por lo que se considera uno de los más antiguos de Izola. Aunque su interior fue renovado en varias ocasiones, su exterior ha conservado la apariencia gótica.
Avanzando un poco más, al otro lado del palača Besenghi Degli Ughi, nos encontraremos con la pequeña Cerkev sv. Janeza Krstnika o iglesia de san Juan el Bautista, que tiene una fachada con líneas blancas y grises, muy del estilo de las Iglesias del norte de Italia.
En la calle Krpanova encontramos Hiša Zanon, palacio barroco que obtuvo su apariencia actual en el año 1772. Este edificio fue construido por los mismos que hicieron el palača Besenghi Degli Ughi, en este caso por orden de Barba Nane Zanon, un comerciante de la ciudad.
San Mauro, la iglesia más importante de la ciudad, está en el punto más alto de la misma. La primera iglesia se construyó en el 1356, con un tamaño mucho mas pequeña que la actual. El templo que vemos hoy fue levantado en el 1547, aunque fue reconstruido y modificado en varias ocasiones. La última remodelación es de principios del siglo XX, aunque conservó el diseño renacentista original y sus posteriores modificaciones barrocas, además de otros elementos históricos. Su interior (la encontramos abierta aunque por una puerta lateral) es barroco. Cuenta con diez altares, un órgano de tubos construido en el 1796 por Gaetano Callido, y pinturas que datan del siglo XV.
El campanario está exento, junto enfrente. Subir es gratis. Fue construido con piedra procedente de Istría en el año 1585. Tiene más de treinta metros de altura y noventa y nueve escalones interiores que conducen hasta la parte más alta.
Lo último que visitamos fue el antiguo puerto de Izola, con una forma casi circular. Esta ciudad, al igual que ocurre en Koper y Piran, tienen un tipo de dársena marina poco profundo. Estás dársenas se denominan “Mandracchios” y estaban destinadas a embarcaciones pequeñas. Además de servir como refugio, especialmente de los vientos, para los barcos, servía para su mantenimiento, sus reparaciones y el suministro de los mismos.
También vimos la zona de baño, que no es una playa de arena como aquí se acostumbra a ver.