Hoy me despierto prontito y me levanto decidida a ver el amanecer, pero no llego a tiempo. Sin embargo, me doy un paseo por la playa de Dumaluan que es una maravilla. Son las 5:30 de la mañana y el sol da una luz preciosa. Salgo del territorio del hotel, por la playa, y paseo hacia el norte de Panglao, junto a otros hoteles y restaurantes. Estoy casi sola y se respira mucha paz.
Regreso a la habitación y cuando se despierta mi hija, vamos a desayunar y a continuación, a pasear por la misma zona, pero llegando un poco más lejos. Se ve más ambiente, pero sigue todo muy tranquilo. Nos tumbamos en las hamacas y nos damos algún baño, aunque el día se va nublando por momentos y el mar está cada vez más revuelto. Por una parte, nos da pena no haber ido a la excursión de snorkel, pero por otro, al ver el mar movido, no nos importa tanto. Sin embargo, queremos conocer el maravilloso snorkel de esta isla y nos acercamos a una zona de Dumaluan Beach en la que se ve que es un punto de snorkel, pues hay gente buceando. Estamos un ratito disfrutando de los corales y peces de colores. ¡Es precioso! Si aquí tan cerca ya hay esta maravilla de fondo marino, ¿qué será en Balicasig? La verdad que es una suerte tener el hotel aquí ubicado; estamos muy contentas.
Hoy comemos en el restaurante de la piscina. El menú es el mismo que en el restaurante, pero el lugar es más informal.
- Bohol Bech Club: ensalada templada de frutos del mar y noodles con carne, pescado, verduras y huevo. 10€
Tras comer, nos damos los últimos baños en esta playa maravillosa y regresamos a la habitación para prepararnos para ir a ver la puesta de sol a un lugar muy especial. Pedimos el tuk tuk para ir al North Zen Villas, un hotel con una ubicación perfecta para la puesta de sol. Este hotel está ubicado junto a un manglar y han construido una pasarela enorme hasta llegar a la Panglao Bay, una bahía desde la que se contempla a la isla de Balicasag.
Para pasar, si no eres huésped del hotel, tienes que pagar una entrada de 5 € que incluye una consumición. Pagamos la entrada, nos ponen la pulserita y pasamos el entramado de puentes atravesando el manglar, que nos lleva a una zona chill-out desde la que se ve el atardecer. Nos sentamos en un rinconcito y disfrutamos de las vistas. Maravilloso. Cuando anochece, aprovechamos a pedir la consumición que incluye la entrada y como hay cositas ricas para picar, aprovechamos y cenamos.
- North Zen Villas: nachos con salsa especial y cocktail tropical. 13€.
Al final nos ha salido muy bien porque, aunque hemos tenido que pagar la entrada, por un poco más hemos picoteado. Y el sitio es precioso. Regresamos al hotel en tuk tuk y hacemos las maletas. Últimas galletas, último mensaje…