Hoy nos toca cambiar de isla. Tras desayunar, nos dirigimos a la recepción del hotel, donde nos espera el transfer que nos llevará al puerto. Este traslado nos cuesta 11€ pues el puerto está más lejos del hotel que el aeropuerto. Hemos comprado billetes de ferry con Ocean Jet para las 9:20 pero hay que estar con algo de tiempo en el puerto; pasamos una especie de control y nos etiquetan las maletas pues ellos se encargan de cargarlas. El barco sale puntual y llegamos al puerto de Cebú a la hora esperada: 11:20. De aquí debemos trasladarnos al aeropuerto. Enseguida vemos que hay más gente en esta situación y nos juntamos con una chica australiana para coger un grab juntas y economizar; de esta manera nos sale a 2€ el traslado del puerto al aeropuerto. En media hora aproximadamente estamos en el aeropuerto haciendo el check in para coger nuestro vuelo que tiene hora prevista de salida a las 13:55. Mientras esperamos tomamos un picoteo con cositas que hemos cogido en el buffet, pues sabíamos que hoy íbamos a estar entre puerto y aeropuerto a la hora de la comida y no iba a ser un momento relajado. El vuelo sale con un poco de retraso y cuando llegamos al aeropuerto de Siargao son más de las 15:00.
Desde el hotel de Siargao nos han ofrecido recogida en el aeropuerto en una van compartida por 6€. Se trata de un precio fijo; parece ser que antes había otras opciones, pero ahora lo han regulado para que no haya competencia. Está muy bien organizado ya que depende de la ubicación del alojamiento, van organizado el reparto de vans. Este proceso se hace tanto para la llegada a la isla como para la salida.
En el camino hacia el hotel empezamos a enamorarnos de esta isla: sus palmeras infinitas desde el borde de la carretera son la primera muestra de su exuberante naturaleza. Tardamos unos 40 minutos en llegar a nuestro hotel “Soultribe beach retreat”, donde nos reciben amablemente con un cocktail de bienvenida y nos enseñan nuestra cabaña. ¡Qué preciosidad! Se trata de cuatro cabañas situadas en un caminito que lleva a la playa; la nuestra es la más alejada. Tras ubicarnos en la cabaña, nos acercamos al pequeño restaurante de la recepción para preguntar por el menú. Vemos que hay cositas para cenar y decidimos quedarnos.
- Soultribe retreat: ensalada César, rollitos de primavera, falafel. 13€.
Cenamos de maravilla y en un ambiente de lo más acogedor. Aprovechamos a organizar nuestro plan para comenzar a explorar la isla mañana. Desde el hotel se pueden contratar excursiones organizadas, pero nosotras preferimos hacerlas por nuestra cuenta, así que nos dan también la facilidad de alquilar un tuk tuk, el medio de transporte por excelencia de estas islas. Nos vamos tranquilas a la cabaña a organizar el plan de mañana. Hoy ha sido un día de transición. Es lo que tiene Filipinas, que se pierde tiempo en cambiar de isla porque por lo general, no están comunicadas entre sí de forma directa, excepto las muy cercanas.