Los planes para el tercer día eran los siguientes:
Ir a buscar el tuk tuk que ya teníamos reservado, recibir la clase de conducción e ir pitando a Balapitiya para hacer la navegación por el Madu y visitar Isla Canela. Después ir a Galle donde teníamos nuestro hotel.
Así que la amfitriona nos ayudó a pedir un Pick Me para ir a tutktukrentalnegombo.com. Conducir no es lo mío, así que tras la clase teórica vino la práctica e intenté pensar en qué momento se nos antojó eso de que alquilar este trasto era una buena idea. Bueno, al final se sale de todo, pero vino el primer chasco:
Los de la agencia nos dijeron que de ninguna manera podíamos seguir nuestros planes. El trayecto era de 160 quilómetros, y a la velocidad del tuk tuk eso eran cuatro horas. Además, tocaba cruzar Colombo en hora punta. Imposible para unos novatos.

Todo lo relativo a los tuk tuk merece una publicación a parte, así que si queréis produndizar un poco más, que podéis encontrar en la última etapa del diario (www.losviajeros.com/ ...ir-intento)
Así que cambiamos los plantes: pararíamos a dormir en Balapitiya, y al día siguiente haríamos la navegación y luego ya iríamos a Galle. Nada, cancelamos el hotel de Galle perdiendo el dinero (no era mucho, alrededor de 20 USD) y buscamos un hotelito en Balapitiya. Puestos a sufrir, buscamos uno con piscina para olvidar el mal trago y nos fuimos al Villa Pantano (31 USD).
Pero faltaba llegar ahí. Al principio la conducción fue complicada, pero al cabo de pocos minutos nos adelanta un tuk tuk: era Darshana, ¡mi sensei conductor! Nos dijo "seguidnos, que os guiamos por un atajo". Nos ahorró un buen rato evitando pasar por calles principales. Al cabo de un rato se despidió y nos deseó buen viaje.
Colombo es la típica ciudad asiática con un tráfico infernal y con normas de circulación de seguimiento desigual, pero a pesar de eso y de la lluvia que nos pilló un rato cruzamos bien y a tiempo para parar a comer en un restaurante de la carretera. Un sitio interesante donde comían los locales y donde compartimos dos platos para tres y empezamos a practicar la frase "please, not spicy at all" (por favor, nada de picante).
A las 18h llegamos a destino y vimos con alegría que habíamos acertado. El Villa Pantano es un hotel de pocas habitaciones donde estábamos solos y con una bonita piscina. Tras el baño fui a comprar algo para cenar y para desayunar y envié un mensaje a la agencia con la que habíamos hablado para hacer la excursión excusándonos y dejándolo para mañana. ¡Caminando, vi que la teníamos a pocos metros del hotel!