Volamos con Iberia de Madrid a Venecia, con media hora de retraso en la salida. Aterrizamos en el aeropuerto Marco Polo pasadas las 15:00 horas.
Aquí, la loca de la ventanilla (antes muerta que sin ventanilla) disfrutó de un vuelo con cielos casi despejados durante todo el trayecto, que me permitieron ir controlando la ubicación en cada momento. Si es que yo tenía que haber sido controladora…

Sobrevolando Niza

Aproximación a Venecia: Isla Petróleo
Una vez recogido el equipaje, nos dirigimos a la zona de alquiler de coches. Un año más, alquilamos a través de Auto Europe porque siempre encontramos ahí los mejores precios con seguro a todo riesgo y jamás nos han fallado cuando hemos tenido cualquier contratiempo en el que haya tenido que intervenir la cobertura de su seguro. Realmente, el alquiler es con Dollar, pero a través de Auto Europe sale más barato que directamente con Dollar. Cosas de la vida.
No hay mucha gente en la cola de los mostradores de atención de Dollar, pero sólo hay una persona atendiendo y tardamos más de una hora en tener las llaves del coche en nuestras manos. Habíamos reservado un Opel pero nos hacen entrega de un flamante Jeep de apenas 5.000 km bajo sus ruedas. ¡Si hasta huele a nuevo!
Sin más preludios nos ponemos en camino hacia el norte. Hoy tenemos una tirada de 150 km para colocarnos esta misma noche a los pies de los Dolomitas, concretamente en San Vito di Cadore, donde vamos a alojarnos tres noches. Esta pequeña localidad será la base para las excursiones y visitas que vamos a hacer los dos días siguientes.
A 30 km escasos del aeropuerto hacemos una parada para visitar Treviso.
TREVISO
Pequeña ciudad amurallada, con canales y casas palaciegas, una especie de mini-Venecia, pero menos invadida por el turismo. Por lo visto aquí fue donde se inventó el tiramisú.
Yo llevaba apuntada la ubicación de un parking gratuito llamado Parcheggio Auto ex Telecom, fuera de las murallas, a unos 15 minutos andando del centro, pero el Mortadelo prefiere dejar el coche en uno de pago más céntrico y que nos diera más confianza, ya que llevábamos el coche cargado con todo el equipaje. Al final lo dejamos dentro de la muralla, en un gran aparcamiento al aire libre (coord. 45°40'09.8"N 12°14'58.8"E) que hay junto a la Porta San Tomaso, que en el S. XVI era el principal acceso a la ciudad. Marcamos dos horas en el parquímetro y nos cuesta 2 €.
Lo más atractivo de Treviso es la Isola della Pescheria. Se trata de un pequeño islote en mitad de un canal, que debe su nombre al mercado de pescado y marisco que se instala allí cada mañana desde el S. XIX. Es un coqueto enclave, donde las edificaciones circundantes emergen del agua y unas pasarelas de estructura de acero dan acceso al islote. Junto a uno de los puentecillos hay una antigua rueda de molino instalada, aún funcionando, que al parecer proporciona energía eléctrica al mercado. Otra curiosidad de este lugar es la garbosa figura de sirenita que está colocada en uno de los ramales laterales del canal.


Isola della Peschiera (Treviso)
Otro punto de interés de Treviso es la Piazza dei Signori, centro histórico de la ciudad. Toda ella está flanqueada por palacios con los bajos abiertos en arquerías, destacando por su altura la Torre Cívica con su reloj, que se mantiene en pie desde la Edad Media.

Piazza dei Signori y Torre Cívica (Treviso)
Había leído que el Canal de Buranelli es el principal de la ciudad y que atraviesa el centro histórico. Guiados por el Google Maps lo buscamos, pero cuando se supone que estamos sobre él no vemos más que suelo adoquinado bajo nuestros pies. Llegamos a la conclusión de que el tramo del canal que atraviesa el casco antiguo está soterrado.
Muy cerquita de la Piazza dei Signori está la Loggia dei Cavalieri. Esta edificación abierta y porticada se construyó en el S.XIII como lugar de reunión de los nobles. Aquí pasaban ellos sus ratos de ocio en verano con sus juegos de mesa y sus conversaciones nobiliarias. Cuando decayó ese uso, en el S.XVI, se comenzó a usar como almacén, pero no se hacían muchas obras de conservación y con el paso del tiempo a punto estuvo de ser demolida. En 1889 pasó a propiedad del Ayuntamiento, que la restauró para uso y disfrute de los trevisanos.

Loggia dei Cavalieri (Treviso)
De la Piazza dei Signori sale hacia el noroeste la Via Calmaggiore. Es la calle principal del centro histórico de Treviso, toda porticada y muy comercial, cuyo extremo final desemboca junto al Duomo.

Via Calmaggiore (Treviso)

Bonitas casas palaciegas en Via Calmaggiore (Treviso)
Caminando a lo largo de la Via Calmaggiore, a pocos pasos de la Piazza dei Signori, nos desviamos un momento por el callejón del Podestá -una estrecha calleja donde parece que los edificios se te vienen encima- hasta llegar al patio abierto de un edificio palaciego donde se encuentra una copia de la Fontana delle Tette. Esta fuente representa una mujer sujetándose los pechos, de los cuales en la actualidad mana agua. La fuente original se construyó en 1559 para solaz de los trevisanos, ya que por entonces salía vino tinto por un pecho y blanco por el otro. La fuente se activaba solamente una vez al año, durante los tres días que duraban las celebraciones por la elección de cada nuevo podestá (gobernador de Treviso), y todo el mundo podía beber cuanto quisiera. La original se retiró porque estaba muy deteriorada y se guarda en el Palazzo del Trecento.

Fontana delle Tette (Treviso)
El Duomo, situado al final de la Via Calmaggiore, es una catedral neoclásica de estilo muy diferente a lo que estamos acostumbrados a ver como edificio religioso. Con su fachada de columnas jónicas casi parece que estás más bien ante una biblioteca, un museo o incluso ante el mismísimo el Panteón de Roma. La verdad es que no me inspira lo suficiente como para tomar una fotografía.
Sólo queda callejear un poco sin rumbo por calles adoquinadas de edificios porticados, donde se entremezclan pequeños palacios con viejas casas medievales, para disfrutar de esta pequeña joya que es Treviso.
Llegamos a la zona del río Sile entre Ponte Dante y Ponte dell’Universitá, que está muy tranquila y es bastante fotogénica. No he leído La Divina Comedia pero, al parecer, el Ponte Dante es mencionado en algún pasaje de esta obra. O sea, que al menos siete siglos tiene ya este pequeño puentecillo de piedra.

Al fondo, a la izquierda, el Ponte Dante (Treviso)

Castor trevisano
Caminamos ya de vuelta hacia el aparcamiento algo menos de dos horas después de haber dejado el coche. Por el camino nos detenemos en la heladería Dassie (via Sant’Agostino 42), que tiene varios premios al mejor helado de Italia. La larga cola que sale del establecimiento da fe de ello. Probamos varios sabores y están buenos, pero… ¿la mejor?
Continuamos ruta en nuestro Jeep. Son cerca de las 19:00 y aún nos quedan casi dos horas de carretera hasta San Vito di Cadore, donde tenemos el alojamiento. Queremos llegar lo más pronto posible para poder encontrar algún sitio abierto donde cenar.
Nuestro alojamiento en San Vito di Cadore es el Hotel Dolomiti. Fue lo más económico que encontramos cerca de Misurina, que tuviera una calidad decente y buenos comentarios. La realidad ha superado nuestras expectativas y, si volviéramos algún día a esta zona, nos alojaríamos aquí de nuevo sin dudarlo. Todo muy nuevo y muy limpio. Preciosas vistas desde la habitación, donde teníamos café y té de cortesía. El desayuno buffet, incluido en el precio, es muy completo, con diversas opciones de salado y dulce. Y todo el personal es amabilísimo.

Hotel Dolomiti (San Vito di Cadore)

Vistas desde nuestra habitación
Por la parte de detrás del hotel discurre un camino peatonal de unos 50 km de longitud, que va uniendo varios pueblos de la zona, y que es magnífico para dar un paseo, montar en bici o correr, mientras que disfrutas del precioso paisaje. Por este camino puedes llegar en un paseo de escasos 10 minutos al centro de San Vito di Cadore, donde están los restaurantes. Esta noche cenamos en una pizzería, que no está mal, pero mejor recomendaré en la siguiente etapa el lugar donde cenaremos mañana.

Camino peatonal (San Vito di Cadore)
