A las 7:00 nos recogió la van y nos llevó al aeropuerto. Cogimos el vuelo puntual y tras una escala corta en Cebú, llegamos a Camiguin.
Las vistas desde el avión eran impresionantes.


En el aeropuerto nos esperaba un señor con el que contacté por WhatsApp para que nos llevara al hotel y para gestionar un coche de alquiler para el día siguiente.
Llegamos al hotel y directos a la piscina, donde estuvimos buena parte de lo que restaba de día.


Cenamos en el restaurante Alex unos tacos, unas hamburguesas y el famoso Halo-Halo y nos fuimos a dormir.


