Pues esta etapa va de como vivimos el cambio de isla y del pequeño shock que sufrimos ese día.
Para llegar a la mundialmente conocida localidad de El Nido en la isla de Palawan teníamos un vuelo directo que iba de Caticlan a El Nido. Todo fluyo bien y llegamos a destino sin incidencias.
El aeropuerto de El Nido es enano y tienen una especie de hall, que ocupa la mitad del mismo y es de uso exclusivo para los huéspedes de los súper resorts que están en islas privadas. Con super sillones y muebles carísimos...en plan "tu aquí no entras que eres un pringaó".
Total, que salimos andando con nuestras maletas y nos ofrecieron un tuk tuk por 500 php que nos llevaría hasta el hotel.
Cuando el tuk tuk ese empezó a andar casi me da algo. Era un tuk tuk tipo moto con un carrito acoplado que cuesta sentarse 2 personas. Los filipinos caben perfectamente porque la mayoría son talla "S". La moto sonaba fatal....estaba hecha polvo. El carro estaba oxidado y para partirse en cualquier momento de tanta vibración. Le costaba subir las cuestas. En las bajadas íbamos a toda leche y encima Jordi me decía:
- Mírale la mano, va con el freno apretado a tope.
Total, que yo pensaba que nos íbamos a matar.
Y ya cuando llegó a la playa y se metió camino al hotel ...pensé que el señor se quedaba sin tuk tuk ese día y nosotros sin dientes.
Yo ya estaba echando de menos los tuk tuks de Boracay.
El hotel que había reservado estaba en Calaan, muy cerca de El Nido. Cadlao Resort se llamaba. Se podía ir caminando en unos 10 minutos tanto por la playa como por un camino que atravesaba una zona poblada. El camino era bastante horrible. Estaba embarrado hasta cuando no llovía, porque cuando llovía eso parecía el Amazonas. Gracias a Dios el hotel te llevaba en tuk tuk y te recogia las veces que fueran necesarias y las 24 horas.
Las zonas comunes del hotel estaban cuidadas , estaba al lado del mar y tenía una vista preciosa de la Bahía de Bacuit.


La habitación ya era otra película. No estaba mal pero calidad precio fatal. Lo que me reventó es que estaba llena de hormigas. Y no puedo con las hormigas. Es que solo de saber que andan por ahí no puedo ni dormir.
Me tuve que ir a comprar un insecticida a un supermercado y fumigar yo, porque ni diciéndolo las consiguieron sacar a todas.

El chico de recepción me dijo que cada día tenía que pedir expresamente que me limpiaran la habitación. Y le dije que ni hablar, que yo se lo decía hoy y valía por todos los días, "la habitación la quiero limpia a diario".
Luego nos fuimos paseando por la playa hacia el pueblo y vimos que al lado del hotel había un cementerio...pero un cementerio que yo no había visto una cosa igual en ningún lugar del mundo. Eso estaba en ruina total. Era muy perturbador. Me hubiera gustado que lo vierais pero no tengo costumbre de hacer fotos a las tumbas no vaya a ser que te lleves algo de ahí sin querer.
El Nido town nos pareció muy distinto visto de día que visto de noche. De día era bastante bluff...en plan..." madre mía donde me he metido" y de noche parecía hasta un sitio con encanto. Aquí también hay un intento de hacer una "acera", pero solo en la calle principal perpendicular al puerto, aunque está la acera que da pena y casi que mejor andar por la carretera.
Ya se me cortó hasta el hambre y no pude ni cenar. A Jordi le pasó igual.
Quedaba claro que el Nido no era Boracay.
Yo solo quería que al día siguiente todo mejorara. Teníamos nuestro primer island hopping y muchas ilusiones puestas en la Bahía de Bacuit.