Día 3: domingo 17 de Agosto
Tras un buen desayuno y el aseo diario, nos dirigimos hacia el Solkan Bridge. Sólo tardamos unos 15 minutos, pero el día es muy caluroso, hay un sol de justicia. El puente espectacular; y con sus arcos de 85 metros, es el puente ferroviario de arco de piedra más largo del mundo. Esta obra maestra de la construcción se terminó a principios del S. XX. El primer tren procedente de Viena llegó a Trieste a través de este puente en 1906. El puente fue demolido durante la Primera Guerra mundial, sin embargo se pudo reconstruir siguiendo los planos originales y sigue cumpliendo su función hasta la fecha.

En 1985 el Puente de Solkan fue declarado monumento histórico y, por lo tanto, goza de protección especial. Aquí descubrimos por primera vez el río Soca, que luce unos colores realmente increíbles. Nos acompañará durante los siguientes días.
Avanzamos siguiendo el cauce del río entre los bosques y bonitos paisajes del Valle del Soča, también conocido como el Valle de Logar. Famoso por su belleza escénica, sus cristalinos ríos y sus impresionantes paisajes alpinos, es una joya para cualquier viajero, especialmente para los amantes de la naturaleza y uno de los puntos fuertes de los Alpes Julianos.

Después de recorrer unos 50 Km llegamos a la localidad de Kobarid, famosa por sus paisajes pero también por la batalla en el Frente de Isonza (1917), que enfrentó a alemanes e italianos en la primera guerra mundial. Paseamos por sus calles (bonitos paisajes) y entramos al museo conmemorativo de la guerra. Una parte es gratuita y hay otra de pago, pero sólo visitamos la gratuita, ya que todas las explicaciones estaban en esloveno, inglés, francés, italiano y alemán, nada de español. (Nos los encontramos así en casi todos los lugares).
Tras un tentempié, nos decidimos a subir hasta el el Osario italiano. Se trata de un monumento localizado alrededor de la Iglesia de San Antonio (en Kobarid) con los restos de los 7.014 soldados italianos que lucharon en el Frente de Isonza durante la I Guerra Mundial enfrentándose al ejército alemán. Además del interés histórico, las vistas desde arriba son espectaculares, merece la pena la subida. Desde aquí se llega a la cascada Kozjak, pero no fuimos por falta de tiempo. No podíamos perder ese par de horas que nos supondría esta visita.
Bajamos a la Caravana y tras la comida, nos dirigimos hacia Bovec, una de las localidades estrella de los Alpes julianos, que se encuentra a escasos kilómetros de Kobarid. Nos instalamos en el área de autocaravanas que se encuentra junto a la estación de esquí y frente a un supermercado. Allí encontramos tomas de agua y electricidad, aseos, duchas y un animado bar-restaurante. El precio es de 20€ diarios.
Después de investigar un poco, descubrimos que desde aquí había una ruta bastante sencilla hasta una de las cascadas que nos apetecía visitar: la Cascada Virje. Era media tarde, así que nos animamos a ello. Los primeros tramos se desarrollan por una zona libre de árboles con unas vistas preciosas de los prados y de las montañas cercanas.

Al poco, se inicia un descenso por un bosque bastante cerrado hasta llegar a un campo de golf. Aquí viene la parte más dura, una ligera ascensión por una zona rocosa que desemboca en un lago. A escasos metros se llega al parking de la cascada y a ésta, que con 12 metros de caída a una piscina de aguas cristalina entre la niebla, crea un espectáculo natural impresionante. El entorno también es fascinante, ya que se encuentra rodeada de vegetación y formaciones rocosas escarpadas. La caminata a buen ritmo se puede hacer en 45 minutos, con lo que en total te supondrá un par de horas aproximadamente (ida y vuelta). Al regresar, tiempo justo para una buena ducha y aseo y para finalizar una cerveza en el bar del recinto. Aquí descubrimos la Radler eslovena de pomelo… espectacular!!! Acabamos consumiendo un buen número de ellas durante el viaje, e incluso cargamos la caravana para poder degustarlas al regreso.
Total Recorrido: 69 Km.
Precio Área: 20€ (No pagamos, cuando fuimos a pagar no había nadie. Esperamos 15 minutos y como no venía nadie, nos fuimos sin pagar).

Día 4: Lunes 18 de Agosto
Tras una noche algo más fresquita que las anteriores (estamos en la zona más montañosa del país), y un tranquilo desayuno (pudimos sacar mesas y sillas), abandonamos el área e hicimos la primera compra de víveres importante en el supermercado colindante (SPAR). Aquí se nos presentan las primeras dudas del viaje, ya que el acceso hacia Kransjka Gora, nuestro siguiente destino, se puede hacer de dos maneras: a través del paso de Vrsic, una subida impresionantes con curvas de herradura imposibles y paisajes de ensueño o bien a través de otra carretera más llevadera que sale de Eslovenia hacia Tarvisio (Italia) pasando por los paisajes del fabuloso Lago del Predil en Italia, y vuelve a Eslovenia más tarde. Finalmente optamos por la segundo opción, más segura para una autocaravana de 7 metros. También pudimos disfrutar de unas vistas espectaculares, aunque nos quedó el gusanillo del Paso de Vrsic. Pero antes, decidimos buscar un lugar donde poder bañarnos en el maravilloso río Soča. Y lo encontramos enseguida. Paramos en el arcén y bajamos por un camino muy corto que nos llevó a la orilla del río. Y allí solos, con unas vistas maravillosas y las turquesas aguas del río bajando nos bañamos. Menudo espectáculo de lugar!!! Sin duda de las mejores experiencias de todo el viaje. Eso cuando nos fuimos al cabo de una media hora, el lugar estaba repleto de gente. Habían visto la caravana allí aparcada.

Una vez satisfecha esta necesidad y tras más de una hora de trayecto donde cruzamos a Italia para volver a Eslovenia, por fin llegamos a Kranjska Gora. Era la hora del almuerzo. A la entrada de la ciudad, encontramos el Área de autocaravanas que buscábamos. Sin servicios (agua, luz, baños, etc), pero con mucho espacio y a escasos metros del centro. Tras la comida y una animada sobremesa, sobre las 17:30, nos decidimos a visitar el pueblo. Aún hacía calor, pero el sitio se veía con bastante animación. Esta pequeña localidad se encuentra situada al pie de una estación de esquí, pero cuando la nieve abandona el lugar este se llena de senderistas, ciclistas, montañeros y turistas que aprovechan su privilegiada situación para practicar sus actividades lúdicas favoritas. El pueblo está repleto de tiendas de suvenirs, restaurantes, hoteles y bares, con lo que se nos hizo agradable recorrer sus calles y degustar la cerveza eslovena hasta la hora de la cena. Antes de dormir, una partidita de Trivial y unas timbas de póker para finalizar un día bastante tranquilo.
Total recorrido: 47 Km.
Precio del Área: 24€/ día.
