La pareja que lleva el homestay en el que estamos en XingPing, es genial. Totalmente recomendable el Linjing homestay (20 yuan Scenic área).
A primera hora de la mañana, a las 8:15, tenemos nuestro primer tren bala en China. Nos llevan en un tuk tuk suyo hasta la estación de buses , que nos llevará en diez minutos hasta la estación de tren de Yangshuo, que está más cerca de XingPing que de Yangshuo, motivo por el que hicimos allí la segunda noche.
Eso sí, primero nos vamos a ver a los pobres cormoranes, esclavos perpetuos desde tiempos ancestrales, de los pescadores locales. Estas aves, que siempre las tienen atadas, bucean en busca de peces, que cuando van a tragarlos, el dueño del pobre ave, se lo saca de la garganta.
Allí estuvimos viéndolos a las 7:00 de la mañana, cuando no había nadie, ni siquiera sus dueños, decenas de ellos atados a las barcas de bambú, esperando con su mirada triste, a las hordas de turistas que llegarán en un par de horas.

Primer tren de la estación de Yangshuo hasta Guilin, perfecto. Con una puntualidad y salida, perfecta. Si llegas un minuto tarde , lo pierdes seguro. Media hora de escala en Guilin y nuevo tren, que nos llevará hasta otro nuevo tren, que ese ya nos dejará en las estación de Fenghuang Gucheng. Desde allí salen shutlle bus hasta la zona antigua de Fenghuang. También puedes pedir un Didi, que sale muy barato y si sois al menos dos, ya compensa.
La primera impresión de esa antiquísima ciudad, es que parece sacada de un cuento de fantasía chino. Es una pasada, con sus casas sobre el río sujetas por postes de madera, sus preciosos y tan diversos puentes, sus geishas chinas , ataviadas con trajes de época , posan radiantes, con un escenario mágico tras ellas.


Todo el pueblo se había iluminado, casas, pagodas, puentes, barcas... joer!!!! qué cosa más bonita estoy teniendo el privilegio de contemplar!! Buffffff.


