Es la pagoda más antigua de Hanói, pero no la más impresionante.
Aun así, tiene algo especial: tranquilidad.
Mejor al final de la tarde, cuando el sol cae sobre el Lago del Oeste y la ciudad parece bajar el volumen por un rato.
¿Imprescindible?: Solo si tienes tiempo suficiente. No sacrifiques otras experiencias por venir hasta aquí.
