El Fuerte Rojo está bien. No recomiendo coger guía. Desde el fuerte se puede ver el Taj Majal con el río. Es bastante grande. Desde mi punto de vista, como fuerte es bastante mejor el de Amber.


El día anterior habíamos ido por la tarde a una lavandería porque ya nos habíamos quedado casi sin ropa limpia, y es que en La India se suda mucho y a veces necesitas hacer hasta dos cambios de ropa al día. Bueno, el caso es que habíamos metido nuestra ropa sucia en bolsas, habíamos buscado una lavandería por internet y cogimos un tuc-tuc para ir. Pues nada, que al llegar vemos que está cerrada. Pero no pasa nada porque el conductor siempre tiene un cuñado, primo, tío o lo que sea que tiene casualmente una lavandería. Así que le dijimos que nos llevara. Después de un rato conduciendo por los suburbios indios nos lleva a una que más cutre no podía ser. El dueño nos dice que saquemos toda la ropa, la cuenta, la vuelve a contar y la vuelve a contar. Saca la calculadora y nos ofrece un precio como del triple de lo que costaría en el hotel, así que le decimos que no y nos disponemos a recoger la ropa. Después se da cuenta de que había puesto un cero de más. Aceptamos el nuevo precio y quedamos en llegar al día siguiente. Pues nada. Al día siguiente recogemos nuestra ropa embolsada y cuando llegamos al hotel vemos que está todavía mojada. Solución, extenderla por toda la habitación para que termine de secarse.
En fin. Mientras esperamos a recoger la ropa en la lavandería (tardan como una hora) veo un montón de basura y le comento a mi amigo: “Mira, he visto a Piksi”. Él me responde: “Sí. Ahí están Piksi, Diksi y Triksi”. Estos animalitos suelen ser habituales como parte de la fauna india.
Como parte positiva hay unos niños jugando y al vernos quieren hacerse un montón de fotos con nosotros. Somos como la atracción del barrio. Posiblemente no han visto un europeo en mucho tiempo.