El palmeral de Fezouata, situado entre Zagora y Tagounite, tiene su relevancia en la historia de Marruecos por ser la cuna de los Saadíes, siendo Amezrou y Tamegroute los dos núcleos históricos mas relevantes a nivel viajero ademas del pequeño campo de dunas de Tinfou, al sur del palmeral, que marca la frontera con el palmeral de los Katawa.

El palmeral con Amezrou, visto desde el Djbel Zagora
· Amezrou

Dice la historia que el ksar de Amezrou fue edificado en el siglo XVIII sobre la antigua ciudad Saadí de Tagmadert, su capital en el sur desde la que empezaron la conquista de Marruecos, teoría avalada por los restos arqueológicos encontrados de esa antigua ciudad construida a principios del siglo XVI y porque Amezrou aparece citada con el nombre de Tagmadert en los textos del siglo XVIII coincidentes con la llegada de los bereberes Ait Atta a la región del Drâa.

El ksar de Amezrou está integrado dentro del meollo urbanístico de la nueva ciudad que se ha ido construyendo con el correr de los años desde la independencia de Marruecos en 1956 y, aunque está habitado, una parte de él está bastante deteriorado o en ruinas


El recorrido que suele hacer por el ksar se ciñe al barrio judio, a admirar exteriormente desde callejones estrechos la única mezquita en Marruecos que tiene el minarete totalmente construido en adobe, lo que constituye en mi opinión su único reclamo turístico, y quizá a una parada en la cooperativa artesanal, muy poco bagaje para una visita que termina con la paciencia del mas tolerante si no se dispone del filtro de un guía, al ser avasallado por los moscones que se ofrecen y por los críos que no se hartan de pedirle dinero al extranjero.

Algunos rincones que no se suelen ver en Amezrou :


Los huecos en la estructura del Ksar para iluminación natural y ventilación tanto de las casas como de los callejones


· Tamegroute y el Conjunto de la Zaouia Nasiriya

Situado a escasos 20 km al sur de Zagora, Tamegroute es una visita imprescindible porque alberga el conjunto de la Zaouia Nasiriya, es la cuna de la potería (alfareros) en el valle del Drâa y además, tiene un ksar que se puede visitar y cuyas características responden a la tipología de la construcción de la zona, aunque su estado de conservación deja bastante que desear a pesar de estar habitado.


Accesos turísticos al Ksar de Tamegroute
Probablemente, lo mas interesante de este ksar no son sus callejones techados y oscuros sino el barrio de los alfareros, cuya actividad esta presente en esta región desde el siglo XII.


Hornos de cocción del barro
Tamegroute fue fundada a principios del siglo XVI por el santón Sidi Amar El Ansari, nativo de la región formado en la zaouia de Sid Ennass, quien construyó allí su propia zaouia que rodeó con una muralla, alrededor de la cual se estableció un núcleo de población permanente mediante la construcción de un ksar repleto de kasbahs familiares construidas en adobe cuyos habitantes vivían de la agricultura, la ganadería, la alfarería y del comercio caravanero pues la llegada de los Saadíes convirtió a Tamegroute en un polo de cierta importancia comercial a la par que punto de parada para las caravanas transaharianas en sus largos viajes desde el desierto.


La zaouia Al Ansaria, modesta en sus inicios, prestaba asistencia a las gentes enfermas y pobres de la zona ya que disponía de tierras de cultivo, ganado y recibía donaciones populares, de modo parecido a lo que hacían los monasterios cristianos de la época, y aunque adquirió cierta notoriedad con la llegada del santón sufí Abou Mohammed Sidi Abdou, alcanzó su mayor esplendor a mediados del XVII gracias a Sidi Mohamed Ben Nasser Naciri (1603-1674), descendiente de la familia El Ansari, hombre religioso, culto, investigador, amante de la ciencia y el conocimiento, quien la consolidó, amplió e integró dentro de la corriente sufí del Islam, (orden tolerante contraria a todo tipo de integrismo y dedicada al estudio de la religión y las ciencias), llegando a albergar a 1400 estudiantes en los años de su máximo apogeo.

El conjunto de la Zaouia Nasiriya
El conjunto de la Zaouía está formado por la Mezquita, la Biblioteca, la Medersa y el Mausoleo de su fundador y se halla en una plaza pavimentada y vallada presidida por el minarete de la mezquita a la que se llega directamente nada mas abandonar la carretera y entrar en la ciudad; enfrente mismo se puede aparcar y, aunque nadie venga a recibirnos en primera instancia, a la vuelta aparecerá el oportuno "vigilante" que reclamará, de entrada, sus 10 dirhams .... bueno, esto es mas de lo mismo que en otros lados; una vez fuera del coche, aparecerá algún que otro personaje que, en seguida, se ofrecerá para "guiar" al viajero, no solamente por la zaouía, sino también por la propia ciudad y el ksar que alberga infinidad de tiendas de cerámica.

La mezquita de la Zaouia

De todo el conjunto, si no se es musulmán, solo se puede visitar la Biblioteca y el patio del Mausoleo .
Mausoleo



No obstante, su gran joya es la biblioteca, que adquirió verdadera relevancia con Ahmed Benz Brahim Al Ansari, el responsable de recopilar innumerables libros y manuscritos a lo largo de sus viajes, peregrinaciones a la Meca incluidas; en su época de mayor esplendor su número se acercaba a los 4.000 vólumes, (hoy en día apenas si conserva unos 400 volúmenes pues la gran mayoria han sido llevados a lo largo de los años a Rabat), con obras de religión, idiomas, astronomía, matemáticas, literatura, historia, medicina, derecho y poesía. El manuscrito más antiguo es "Almouataa" del Imam Malik fechado en el año 1063 y los más “recientes” no tienen menos de cuatro siglos.


La Biblioteca merece por si sola especial atención y, desde luego, mucho mas que este simple artículo. Se puede visitar, no están permitidas las fotografías en el interior y su conservador, Rachid Yazidi, ejerce de guia en el recorrido por las estanterías cerradas que guardan, entre otras cosas de incalculable valor histórico, un plano de la ciudad de Alejandría y del delta del Nilo que data del XIII, diccionarios, libros del Corán y manuscritos, entre otros, de Averroes, además de un curioso tratado de medicina con descripción de la etiología de las enfermedades y sus tratamientos en la época. Muchos de los libros están encuadernados en piel de gacela y escritos con pluma de cáñamo, usando diferentes tintes para los colores, índigo para el azul, henna para el negro o incluso azafrán para los anaranjados.

Plano del Delta del Nilo
Si Baba Jalil Khalifa Belahcen Alfassi había cumplido los 80 cuando le conocí. Nacido en Fès en el año 1927, llegó a Tamegrute en 1959 y poco tiempo después obtuvo el cargo que le permitió ser el “ángel guardián” y conservador de la biblioteca Zaouïa Naciria, que el custodió y mantuvo con esmero durante casi sesenta años y que no se asemejaba en nada a la idea que podamos tener preconcebida de un lugar donde se guardaba tanta riqueza e historia, es mas, era pequeña y no tenia ninguna de las medidas de protección y conservación a la altura de los tesoros que guardaba y a las que estamos habituados en los museos de este calibre, aunque el clima seco del desierto contribuía a su protección ....

La antigua biblioteca

El teorema de Pitagoras
A pesar de ello rezumaba historia por sus cuatro costados, una historia que Si Khalifa explicaba pacientemente a quien quisiera escuchar sentado en aquellos viejos pupitres porque cuando él empezaba a hablar, aquellos ojos que nada tenían de débiles a pesar de la edad, no miraban a su alumno ... miraban a la Historia.

Si Khalifa (1927-2021)
En la actualidad, aquella pequeña biblioteca con sus viejos armarios de madera y aquellos pupitres escolares en los que me había sentado para escuchar a aquel maestro, enjuto por su físico pero enorme por sus conocimientos, es una sala vacía y cerrada ya que la biblioteca ha sido trasladada a dos nuevas salas en la zaouia que, aunque mas grandes, luminosas y mejor equipadas, son totalmente impersonales.

PS : La anécdota viajera corre a cargo de la estupidez de esos turistas que, al llegar a Tamegroute, entraban en la biblioteca tan solo para hurtar una fotografía prohibida mientras distraían al viejo maestro con alguna pregunta necia para, acto seguido, irse del lugar sin ni tan siquiera dejar unos pocos dirhams, que es todo lo que se pedía por la visita pues no había "ticket de entrada". Que necios me decía el Maestro, déjalos que sigan siendo ignorantes pensando que soy viejo, tonto y que me engañan, pues solo se engañan a si mismos ... Tenía razón.
· Las Dunas de Tinfou
El campo de las dunas de Tinfou es modesto, tan modesto que se abarca completamente a simple vista o en una única fotografía, pero aun y así es un lugar muy frecuentado pues las agencias de viajes envían a los turistas allí, para que vivan esa aventura en "el desierto", en unos viajes exprés desde Marrakech, que no son mas que una carrera desenfrenada de dos días (con una noche), en la que la mayor parte del tiempo se está dentro del vehículo turístico de turno.

Dunas de Tinfou
Este pequeño campo de dunas no da mas juego, a pesar de que en el hay todos los complementos habituales, campamentos, dromedarios, quads e incluso un hotel, el Sahara Sky.

Hotel Sahara Sky en Tinfou
Los turistas que no son tan afortunados, terminan en unos pseudo campamentos en la ruta de Alnif, a la salida de Zagora, a la sombra del Djbel Zagora y su hermano gemelo ... donde algo de arena hay ...
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... y con un poco de suerte, algunos dromedarios.


